Conciencia y Pensamiento

La Conciencia Adamantina

Awareness and ThoughtEl momento en que nos despertamos por la mañana es un momento especial.Regresamos del sueño a la conciencia. Tomamos conciencia de nosotros mismos; entonces vienen los pensamientos, y eventualmente comienza la actividad diaria. No obstante, incluso durante el sueño, la respiración, los latidos del corazón, y la circulación de la sangre continúan activos sin que tengamos conciencia de ello. Existimos, pero no somos conscientes de ello. El despertar ocurre en el trasfondo de la existencia. No despertamos porque lo deseamos (incluso si activamos el despertador); algo nos despertó. Antes del despertar no había pensamientos ni conciencia. Durante el sueño ni siquiera sabemos que existimos. Al despertar, nos vienen los pensamientos y los impulsos. Simplemente vienen, aunque no los invitemos. Los pensamientos no nos piden permiso. Tampoco somos nosotros los que pensamos; la fuente de la vida es el origen de los pensamientos. Por un lado, el flujo ejecuta la actividad de la vida en nosotros, por el otro, la actividad de la conciencia. La conciencia se divide en impulsos de ideas que se visten de pensamientos y conducen luego al discurso y a la acción. Éste es el cuarto o el estado objetivo de la existencia. Es precedido por los tres estados sutiles de la existencia, del conocimiento, y del pensamiento puros.

El momento en el que nos despertamos, pero en el que aún no hay pensamiento, es el estado del conocimiento puro. Recibe también el nombre de conciencia adamantina o el diamante de la conciencia. El diamante significa la radiación, fuerte, y existente continuamente. Durante este estado, a través del cual pasamos también cuando nos quedamos dormidos, aunque no lo reconozcamos, pertenecemos a ambos mundos simultáneamente. Al despertar del estado de estar dormidos, no debemos saltar directamente a las actividades del nivel mental, ni saltar de la cama precipitadamente. Debemos mantenernos inmóviles por un momento y recordar de donde acabamos de despertar. Debemos hacernos las preguntas que experimentamos en la profundidad: ¿Quién soy y de dónde me desperté? ¿Qué me despertó? ¿Dónde estoy? Dónde estoy no significa que nos encontramos en una cama, sino que nos movemos desde las profundidades de nuestros corazones al Ajna – o centro de la frente. Durante el sueño, vamos al loto del corazón que recibe el nombre de punto de la existencia pura dentro de nosotros- el asiento de la pulsación rítmica. Cuando despertamos, experimentamos la existencia a través del loto del corazón y el conocimiento a través del centro del Ajna; el último es el “este” en nosotros. Ajna significa comando, orden; significa que el conocimiento recibe la orden para regir todo el sistema. Es de este punto que ordenamos al cuerpo para que se levante y vaya al baño – y comienza todo el juego.

Manteniendo la Conexión

Así, antes de que vayamos a los pensamientos, debemos hacernos recordar conscientemente y reforzar nuestra conciencia principal: Soy conciencia y funciono como conciencia a través de los pensamientos. Al hacer esto, orientamos nuestro pensamiento hacia cuáles somos: la verdad de la existencia que se proyecta en conocimiento y se localiza como YO SOY. Si nos ajustamos con la conciencia adamantina cada mañana, tendremos pensamientos que surgen de este estado y podemos recibir información del Plan. Entonces cuando trabajamos en la vida diaria, estamos en conexión con la fuente. Entonces, las cosas fluyen en armonía, nuestro trabajo encuentra orden y recibe algo de valor duradero. Construir esta conexión es el verdadero propósito de la meditación y de la oración. Si no mantenemos la conexión, acumulamos mucha materia mundana alrededor de nosotros. Los pensamientos y las acciones se distorsionan y la energía de radiación del diamante permanece oculta. A partir del conocimiento puro, entramos en la actividad triple de los pensamientos. Cada pensamiento consiste de una idea, el conocimiento técnico relacionado con la idea, y la acción que sale de la idea. Es la voluntad que propone una idea. La llamamos el Primer Logos, que se relaciona con la voluntad. Cuando tenemos una idea, debemos tener también los conocimientos técnicos para trabajar con ella. Esto se llama el Segundo Logos. Y finalmente, debemos trabajar con la idea de una manera inteligente, que se llama actividad inteligente, el Tercer Logos. La voluntad existe dentro de nosotros en la forma del tercer ojo. La sabiduría que se correlaciona con ella existe en los centros del nervio del ojo derecho. Y la actividad relacionada con la Voluntad existe en los centros del nervio del ojo izquierdo. Así tenemos la Trinidad de nuestra frente.

Una sabiduría profunda es: con los últimos pensamientos que tenemos cuando nos quedamos dormidos, nos despertaremos a la mañana siguiente. Y los últimos pensamientos que tenemos cuando dejamos el cuerpo marcarán la calidad del pensamiento con el que renaceremos. Así, se recomienda pensar en el Señor antes de quedarnos dormidos, de modo que nos despertemos en los pensamientos del Señor. Hay mucha gente que piensa cualquier cosa menos en el Señor al momento de su muerte.

El Impulso para la Acción

Una pregunta básica adicional que se presenta cada mañana es: ¿Qué haré? Contestar esta pregunta parece tan fácil: tome café. Pero ése no es el punto. Una acción comienza con un pensamiento. El pensamiento es acción en el nivel sutil. Es solamente una cuestión de tiempo para que el pensamiento se manifieste en el plano físico. Para todo lo que hacemos, tenemos motivos: los buenos y otros. El motivo nos conduce a la acción. Si el motivo es puro, genera pureza en el discurso y la acción. Incluso si las acciones resultan eventualmente diferentes, no tiene consecuencias.

La motivación para la acción no debe ser un motivo egoísta, sino uno de buena voluntad, para el bienestar común de la vida. No obstante, aun cuando hagamos un buen trabajo, podemos estar limitados por nuestros pensamientos acerca de ello, porque mientras el pensamiento se mantenga, también persistirá la motivación para la acción adicional. Cuando somos muy activos, tenemos la sensación constante de que debemos hacer algo. Constantemente se producen pensamientos que nos fuerzan a acciones innecesarias. Así, estamos ocupados constantemente con nuestras propias ideas y no podemos ver las sugerencias que vienen del alma. Continuamos girando en círculos sin ser capaces de hacer algo contra ello y sin alcanzar nunca el centro. El único pensamiento es: ¿Qué es lo siguiente? Sólo cuando detengamos la generación de nuestras propuestas, podremos reconocer la que viene de adentro y a la que llamamos la Voluntad del Padre. Realmente, hay sólo una Voluntad y es la divina. Funciona también a través de nosotros. Cuando nos mantenemos tranquilos y observamos cómo surgen los pensamientos y dan a luz al discurso y a la acción, nos hemos apartado ya de nuestra propia creación de pensamientos.

Si sabemos que somos conciencia pura, podemos mirar la película en referencia a nuestros propios pensamientos. Esta separación de los pensamientos y la fusión con el pensamiento de la conciencia causa una desconexión con el cuerpo causal. En el cuerpo causal se almacenan todos nuestros motivos. Toda causa y efecto existe solamente cuando estamos en el estado del pensamiento. En el estado de la conciencia, no hay causa ni efecto; se disolvieron. Así, cuando entendemos que somos conciencia pura, podremos superar el cuerpo causal. Entonces sabemos: Soy sólo una luz que es proyectada por LA LUZ. Todo lo que sucede es un gran drama actuado por las fuerzas de la creación.

Todo pertenece a El UNO

La sensación de poseer algo y el aferrarse a ello es parte de la mente y pertenece también a algunos niveles de Buddhi.El iniciado no tiene ningún pensamiento sobre los derechos del dueño, se encuentra en experiencia y piensa que nada es de su posesión. Todo pertenece a Él, incluso él. Para él, todas las formas que lo rodean son formas diversas de la Luz. Se comunica con la Luz, vive y trabaja en ella. Cuando nos hemos convertido en experiencia, ya no hay localización de la chispa de la conciencia, ni limitaciones. Todos los límites caerán. El maestro C.V.V. le llama, “Centro en todas partes, circunferencia en ninguna parte.” Nada en este mundo puede imponer límites a esta conciencia.

El involucrarnos en esa sabiduría superior nos libera del pensamiento limitado y nos conduce a pensamientos por una vida mejor. Cada reunión espiritual buena es una ducha para formas de pensamiento más puras. Cada convivencia de grupos tiene el objetivo de elevarnos más allá de los pensamientos personales hacia la conciencia del grupo. Por medio de la energía del grupo, surge un flujo entre todos: no estamos solos, sino que vemos en los otros y ellos ven en nosotros. De igual manera, ya no podemos ocultar los pensamientos que no debemos tener. Todo está abierto. Por medio de pensamientos más puros, nos volvemos transparentes y la luz puede brillar a través de nosotros.

Fuentes utilizadas: K.P.Kumar: Hércules: El Hombre y el Símbolo / notas de seminarios. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.