Compasión

La Compasión de la Divinidad

CompassionDe igual manera que el hombre encarna muchas veces para desarrollarse, el globo, como un ente vivo, también tiene su ciclo, después del cual se disuelve. Después de un período de tiempo, surge un globo nuevo y así continua la actividad de la evolución. La historia de Vaivasvata Manu en las Puranas hindúes narra, cómo las almas son guiadas a través del estado de disolución de Pralaya, a un nuevo globo. Durante ese período de tiempo, las almas reposan en un sueño profundo. Son las almas que no pudieron terminar su evolución en el globo anterior y ascender a esferas superiores. Para estas almas que esperan, se crea el globo nuevo, como un acto de compasión en el plan divino. Porque para desarrollarse más, necesitan un base y un cuerpo. La creación es un impulso compasivo de la divinidad para las almas, de modo que puedan continuar su viaje. Así acumulan experiencias a través de una larga serie de encarnaciones, hasta que finalmente se dan cuenta que ellos son realmente, Brahman, ESO – Eso Yo Soy -, y se unen conscientemente con la Divinidad.

Por largo tiempo, las mónadas humanas no tenían mente. Se desarrollaron como en un dormir sin soñar. Para despertar el principio del pensamiento en estos seres, los Kumaras – llamados también Manasa Putras, Hijos de Brahma, la mente cósmica – descendieron al planeta en la tercera raza raíz. Por compasión, estos ángeles solares dejaron sus planos superiores, para estimular el cerebro del hombre-animal y desarrollar la conciencia del Yo-Soy en él. La conciencia del Yo-Soy se debe a la presencia del ángel solar. Solamente los seres humanos tienen esta conciencia de sí; los animales y los otros reinos inferiores de la Naturaleza no la tienen.

Según las enseñanzas de la sabiduría, este acto de compasión fue el acontecimiento más importante en el desarrollo de la humanidad y condujo a la fundación de la Jerarquía Espiritual en la tierra. Los Manasa Putras, misteriosamente llamados también los rebeldes cósmicos, devinieron, bajo la dirección de Sanat Kumara, para extender su ayuda a sus hermanos que vivían en los niveles inferiores, para permitirles ascender, como de un valle profundo. Esto es una tarea muy difícil y exige una paciencia increíble. Ellos, aún continúan trabajando en ella, de modo que podamos elevarnos de la carne y experimentarnos como seres radiantes de luz. Ellos intentan asegurarse de que progresemos en el sendero de la luz y que aceptemos la responsabilidad – para nosotros mismos y para ayudar a otros en su desarrollo. Nos ayudan, para que ayudemos a otros. Esto se llama también la ley de compasión.

La Doctrina Secreta dice, que era una decisión de gran envergadura y con un gran riesgo el dar mente a los seres humanos. Era como abrir la Caja de Pandora, y en esto se tomó en consideración el karma del pasado de las mónadas. Es responsabilidad de las mónadas entrenar su voluntad y tomar las decisiones correctas. Si toman las decisiones incorrectas, se destruyen. Así desaparecieron Lemuria y la Atlántida. Pero las mónadas siguen teniendo una nueva oportunidad, en continentes nuevos o incluso en globos nuevos. Los Manasa Putras depositan una gran esperanza en la evolución humana, y nunca abandonan esa esperanza, a pesar de todo el comportamiento humano adverso. El intelecto humano no puede concebir la compasión y la paciencia de la Divinidad.

Los grandes maestros de la humanidad como Buda o Cristo pertenecen a la familia humana; no han descendido de círculos superiores, sino que han ido delante de nosotros en el sendero de luz y amor. En virtud de su compasión han rechazado ascender a círculos superiores y han permanecido entre nosotros, para apoyarnos como transmisores de luz y amor. A través de ellos se construye un puente entre los círculos superiores y la humanidad, de modo que nosotros también podamos ascender a los reinos divinos. Cada maestro de sabiduría es “la palabra hecha llama”, luz manifestada en un cuerpo. Es por ello que es muy inspirador estudiar sus vidas, sus acciones y sus enseñanzas. Nos magnetiza, nos eleva de nuestros patrones estrechos de pensamiento y tiene un efecto profundo y transformador. Normalmente sólo aprendemos a través de nuestras experiencias, sean agradables o amargas, y comúnmente aprendemos por medio del dolor. Pero por compasión, los conocedores nos informan de sus experiencias, para ahorrarnos sufrimientos y caminos incorrectos, si estamos ya listos para aprender de ellas. Esto recibe también el nombre de gracia divina.

Conocimiento e Ignorancia

Krishna dice, no hay gente buena o mala, sino sólo aquéllos que saben y aquéllos que no saben. Entre el conocimiento y la ignorancia hay innumerables gradaciones. A menudo la debilidad se confunde como maldad. Un Yogui no juzga al débil e ignorante, sino que intenta fortalecerlos e iluminarlos. Incluye a todos y no excluye a ninguno. Quien excluye es excluido por la Naturaleza. La Jerarquía ve a la humanidad como una unidad. Usted no puede simplemente cortar cada parte enferma del cuerpo, y mucho menos con la humanidad. Todas las personas son mónadas y por tanto son inmortales. Consecuentemente, los maestros de sabiduría no luchan contra el mal, sino que intentan traer al ignorante al sendero de luz. Esto es un trabajo muy difícil y exige paciencia, servicio, silencio y sacrificio increíbles.

Jesús era amistoso y lleno de compasión hacia todos, incluyendo prostitutas y criminales. Mientras colgaba en la cruz, le rogó al Padre en El Cielo, “Padre, perdónalos, porque no saben, por eso hacen esto.” ¿Podemos estar llenos de compasión, incluso hacia un ladrón o un chantajista? Los Yoguis y los Iluminados han demostrado siempre que ellos pueden tratar de igual forma a un trabajador de la buena voluntad, así como a alguien que está trabajando en algo malvado, y su amor fluye hacia ambos, incluso si este se expresa como severidad.

Sentimos compasión fácilmente con quienes se comportan conforme a nuestros conceptos; pero si su comportamiento no se aviene a nuestras expectativas, perdemos rápidamente nuestra tolerancia, y esto corta fácilmente el hilo de la cordialidad. Cuando vemos en la otra persona, al alma y no la personalidad, estamos en conformidad con el alma y no nos agobiamos con la personalidad. Esto se llama amor impersonal. Esto, no es hablar como loro del amor, como muchos predicadores y maestros lo hacen, sino que experimentamos como fluye un sentimiento de simpatía hacia la otra persona. Así podemos percatarnos de los problemas de la personalidad y cómo la otra persona sufre a consecuencia de sus propios patrones.

En el momento en que vemos el alma en la otra persona, estamos en el alma. ¿Por qué deberíamos sentirnos incomodados o lastimados, si el otro se comporta con nosotros de una manera negativa? Su comportamiento es su problema; no necesitamos responder a él. Podemos reaccionar como alma y aceptar a la persona como es. Decirle a alguien que es negativo es ya una declaración negativa en sí misma. Si lo que decimos produce consuelo, la otra persona se abre lentamente hacia nosotros. En caso contrario, se encierra dentro de sí en lugar de abrirse.

Lástima, Compasión y Curación

Buda dice, que si somos sordos hacia los problemas, los dolores y los sufrimientos de otros, somos un templo mancillado. Pero muchos se enferman cuando escuchan los problemas de otros, e intentan no permitir que les afecten. Esta actitud de rechazo surge de falta de compasión. El escuchar atentamente es un gran servicio y un acto de curación. El escuchar puede ya elevar a la víctima de su sufrimiento. La otra persona habla sobre sus problemas, y al escucharla sacamos los problemas de ella, los tomamos dentro de nosotros y los entregamos al depósito de la energía inagotable. Así los absorbemos y los evaporamos.

Sentir lástima, no es una virtud, la lástima es una sombra de la compasión. La compasión, por su parte, brinda consuelo a los demás. Cuando ocurre una catástrofe en alguna parte, gemir y ser influido por ella no ayuda. No obstante, si enviamos inmediatamente un pensamiento curativo, ayudamos a los que sufren a recuperar su equilibrio. Ejercemos influencia de una manera positiva y eficaz; fijamos el tono de la situación, en lugar de ser afectados por ella.

Toda la atmósfera planetaria está contaminada por vibraciones de crueldad y de matanza de hombres y de animales.Esto ha alcanzado hoy los niveles más altos de todos los tiempos y ello tiene un enorme impacto etérico. Hace más de 2500 años que Buda llamó a la no-violencia a la humanidad y a poner fin a la matanza por compasión. Todos los maestros de la sabiduría dan su ayuda a todos aquéllos que trabajan con los principios históricos del amor, la compasión y la cooperación. No importa si vemos éxito o fracaso en nuestras acciones, sólo cuentan nuestra intención y nuestra buena voluntad. Cuando irradiamos amistad, amor y compasión hacia el prójimo, tenemos un efecto curativo y apoyamos a todos los que nos rodean.

K. P. Kumar: Brotes de Sabiduría / Mithila / notas de seminarios. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.