El Valor del Servicio

Trabajo Horizontal y Vertical

ServiceDe igual manera que las diversas células del cuerpo no existen por sí mismas, sino que tienen una función en el servicio de todo el cuerpo, es también una ley que sólo podemos vivir sirviendo la vida superior. En consecuencia, cada uno tiene que prestar servicio a la vida circundante de una u otra forma, y debe ganar las habilidades requeridas. Si no exhalamos, no podemos inhalar. Si no queremos servir, tampoco podemos recibir. El servicio en el plano objetivo y la meditación en el plano subjetivo son como los dos aspectos de la respiración. La inhalación que obtenemos a través de la meditación debe traducirse en acción sirviendo a la vida circundante. El servicio es un trabajo horizontal, la meditación es vertical. El trabajo vertical nos permite expresarnos bien en el trabajo horizontal. Los que meditan mejor también pueden servir mejor. Se gana profundidad para crecer más en el plano horizontal. De igual manera, el nivel de servicio que prestemos a los seres a nuestro alrededor, determina el grado de profundidad que alcanzamos. El trabajo en el plano vertical y en el horizontal tiene que avanzar simultáneamente, de lo contrario, la energía se atasca o se pierde. Es una de las verdades simples de la naturaleza: recibimos de lo alto cuando comenzamos a distribuir a nuestro alrededor. Al distribuir, no debemos preocuparnos por lo que obtendremos a cambio; eso es un pensamiento comercial. Si vamos por la vida distribuyendo -buenas acciones, palabras y pensamientos, y también sabiduría y amor-, el canal se abre verticalmente. Entonces podremos recibir más y más, y los seres superiores podrán cooperar con nosotros. El servicio y el trabajo de meditación tienen que ser puestos a la par, si deseamos progresar en la vida espiritual. Es incluso peligroso meditar sin tener actitud de servir. Un motivo incorrecto es como hierba mala creciendo desenfrenadamente en nuestro jardín, fertilizada por la energía de la meditación. Consecuentemente, la meditación puede causar caos interno y grandes problemas: en algunos produce emociones desenfrenadas e impulsos sexuales, en otros, ambición, orgullo o manipulación sutil. Con egocentrismo nos circunscribimos a nosotros mismos y construimos nuestro propio infierno. Con servicio desinteresado, el alma alcanza la conciencia universal.

Capacidad y Conocimiento

No obstante, el simple deseo de servir no es suficiente, cada servicio requiere de una capacidad apropiada. Si deseamos curar sin haberlo aprendido, !cuán grande podrá ser el daño, para nosotros y para otros! Sólo servidores inteligentes y entrenados pueden prestar el servicio adecuado en el lugar y el momento apropiados. Tenemos que adquirir el conocimiento con el que podremos servir, y debemos prepararnos para este servicio. El estudio espiritual amplía nuestra comprensión y conduce gradualmente a una visión, si se combina con servicio activo y meditación dinámica. La meditación, el estudio y el servicio forman un triángulo equilátero.

Servir con conocimiento abre para nosotros fuentes más altas de aprendizaje. El valor del servicio reside en el ajuste de la personalidad con el alma, y el alma con el espíritu. Este conocimiento es de importancia extrema. Un sabio dijo: “Entre todos los servicios, el servir al espíritu es el mejor.”

Si no tenemos el conocimiento, podremos servir centenares de vidas, pero seguiremos siendo tal cual somos. Muchas monjas sirven toda su vida, pero su comprensión no crece, puesto que no se dedican a aprender con el mismo empeno con el que sirven. Si el servicio iluminara por sí mismo, todo aquéllos que han servido por anos a los pacientes de los hospitales estarían altamente iluminados; pero éste no es el caso.

El estudio de la sabiduría ilumina. No tenemos que leer todos los libros de espiritualidad y esoterismo. Para nosotros, las enseñanzas de los que saben la verdad son suficientes. Se la encuentra en las escrituras del mundo que han llegado a través de los grandes iniciados como Krishna, Buddha, Moisés, Pitágoras… También ayudan en este camino los libros que han llegado a través de H.P. Blavatsky, A.A. Bailey, H.I. Roerich, E. Krishnamacharya y K.P. Kumar. Las enseñanzas de los maestros están llenas de instrucciones. Estudiando un poco cada día, tomando nuestras propias notas y traduciéndolas a nuestra vida diaria nos preparamos para recibir impulsos superiores. Cada impulso espiritual se expresa en el mundo. Si un trabajo que se acomete no se manifiesta, no puede haber expansión de conciencia. “El servicio se expresa en buenas acciones, que son posibles bajo cualquier circunstancia. Los grandes logros contribuyen a nuestra alegría. Indicamos el camino, pero éste debe ser andado por pies humanos.” (Supermundano § 125)

La Actitud Correcta

Donde hay voluntad, hay también una manera de servir. Las enseñanzas de la sabiduría dicen: “dedique su vida a la buena voluntad.” La buena voluntad es la base de toda la creación. No fue sólo esto lo definido por Alice Bailey en el siglo 20. La buena voluntad no reside en tener la capacidad de citar los libros con fluidez, sino en pensar en el bienestar de otros y en transformar la vida entera en una vida de servicio. Es una actitud para tener una disposición constante de servicio y para velar siempre por todas las oportunidades para hacerlo. Él que lee demasiado tiende a ser cada vez más impráctico. No importa en qué plano sirvamos, lo importante es que nos involucremos en el servicio en el plano físico y que trabajemos con nuestras manos, al menos una hora al día; de lo contrario tendemos a ser cada vez más altamente densos. Es un servicio importante el transmitir conocimientos e instrumentos, incluyendo la transmisión de las técnicas de meditación.

Desafortunadamente una gran parte del servicio se hace con miras de publicidad y espíritu de misionero. Los movimientos políticos y religiosos intentan comprar seguidores distribuyendo alimentos a los pobres y dando asistencia médica y educación gratuitas. Somos felices si otros utilizan nuestras mismas identificaciones, pero esto es agresión nacida de la hiperactividad mental. Estaremos esclavizando a otros si les imponemos nuestras propias opiniones y convicciones.

Debemos cumplir con nuestro trabajo, aquél por el que nos pagan como servicio, pero debemos también prestar ciertos servicios por los cuales no recibamos dinero, en forma silenciosa y simple. Esto da alegría y libera de las deudas del karma individual.

Grupos Naturales

En la era presente, la medida para el servicio es: ¿Qué has hecho por el grupo? Los grupos naturales se forman alrededor de nosotros, en nuestra casa o en nuestro trabajo. Con ellos, concientemente, podemos formar un grupo. El grupo original y primero es el grupo de la familia. El segundo son los amigos y aquéllos con los que nos encontramos regularmente en la vida diaria. No debemos definir el “grupo” de una manera demasiado estrecha: un perro o un gato en la casa pertenecen también al grupo de la familia, así como las flores y las otras cosas de la casa. !No los descuidemos! Incluyámoslos concientemente y saludémosles cada día con un: “¿Cómo estás?”

En cada cosa viva está el corazón. No creamos comunicación de corazón hablando de libros. La única clave para establecer una relación cordial es hacer algo por los demás, conociendo sus necesidades. !Crezcamos enterados de las necesidades de otros y ayudémosles desde lo más profundo de nuestro corazón! El otro ser lo notará y se percatará de ello. De esta manera, el servicio se convertirá en una forma natural de vida.

Fuentes utilizadas: K.P.Parvathi Kumar: Servicio. Notas de Seminarios. The World Teacher Trust / Dhanishta, Visakhapatnam, India. – A.A. Bailey: Un Tratado de Magia Blanca, Lucis-Trust, London (www.netnews.org / www.lucistrust.org). “Supermundano”, Agni-Yoga Society, New York.