Elementos Básicos de una Educación Espiritual

Desarrollo de Cuerpos Refinados

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Durante los últimos cien años, el progreso de la humanidad se ha acelerado tremendamente, mucho más que durante los mil años anteriores. Esta transformación ha incluido a todo el planeta y a todas las áreas de vida y está basada en la presencia de la energía de Acuario, la cual nos ayuda a superar el peso de la material y las miseries de la vida humana. Los seres humanos nacidos durante las últimas décadas tienen cuerpos más refinados, más eléctricos que en el pasado. La percepción de muchos niños es superior a la de los adultos, y sus sensaciones son mejores y más rápidas.

El mejor servicio que podemos prestar a la humanidad y al planeta es preparar instrumentos buenos y armoniosos para las almas que llegan, para que puedan expresarse a través de ellos. Los cuerpos son los vehículos del alma, la casa en la que habita. Si la casa no está bien construida, el alma no se sentirá cómoda ni satisfecha. ¿Qué ocurriría si nos mudamos a una casa sin ventilación, cuya puerta está cerrada desde afuera de forma tal que no podamos salir nunca más? Muchas personas están encerradas en sus cuerpos como en un bloque de concreto, hasta el punto de que apenas pueden moverse. Otras están tan atadas a sus emociones y pensamientos que no pueden liberarse para reajustar lo que necesitan. La emoción más fuerte es la passion sexual. Dañamos continuamente nuestros cuerpos con las comidas, los deseos y los pensamientos inadecuados.

Trabajar Contra esa Tendencia

Una Buena casa para el alma se construye por medio de un buen carácter. Por esta razón, los buenos motivos son la mejor manera. Los niños deben aprender como desear, como pensar, como aspirar. Primero debemos adquirir y practicar este conocimiento nosotros mismos, y solo después pasárselo a nuestros hijos. El simple hablar no servirá de ejemplo ni de inspiración. Pero incluso en familias que tratan de trasmitir valores adecuados surgen conflictos porque los niños encuentran valores y realidades diferentes en la escuela, o con sus amigos. Trabajamos en contra de la corriente de la sociedad de hoy donde las oleadas de dieta inadecuada, alcohol, drogas, sexo, propaganda indiscreta y música destructiva es muy fuerte. Los efectos a largo plazo son devastadores y socavan lentamente los cimientos de las naciones. Los individuos están indefensos ante esto. Los padres, los maestros, y los hombres y mujeres de buena voluntad deben ponerse de acuerdo para expresar valores adecuados de forma colectiva, por ejemplo, diseñando cursos y clases sobre valores humanos e incorporándolos a las clases. No debe esperarse nada de las instancias oficiales; tiene que partir del pueblo mismo. El trabajo de reorientación y reorganización de la sociedad requiere compromiso y un gran trabajo de pensamiento.

Desde la infancia misma, no se debe enseñar solo como incorporarse al mundo, sino también como regresar a salvo de él, fundamentalmente a partir de los 7 años. El niño debe aprender técnicas como las mantras y las meditaciones para desarrollar un balance adecuado entre la existencia objetiva y la subjetiva. De otra manera, se corre el riesgo de volverlos irresponsables en cuanto a la comida, la bebida y las relaciones y eventualmente incluso a volverlos adictos a las drogas. Una sugerencia es el retiro de la conciencia del plano mental mientras se emite suavemente la palabra sagrada OM tres veces a la vez que se deja escapar el aliento como “clarificando y expurgando” fuerzas, barriendo las formas indeseables de pensamiento.

La preparación de la educación comienza incluso antes del nacimiento del niño. Cuando una mujer y un hombre se conocen y desean tener hijos, deberían estar seguros de que son capaces de velar por ellos en la forma adecuada. Si existe una base económica sólida y sus actitudes sono compatibles, la parte más difícil de la construcción de la casa está lista. Incluso cuando el niño está todavía en el vientre ya podemos enseñarle la variedad de la vida humana enfatizando tanto el espíritu como la materia. Instintivamente, el niño aprenderá a incluirlo todo y a lidiar con todo de una forma razonable y sensata. Por medio del trabajo de la Naturaleza y de la ubicación de los planetas al momento del nacimiento, obtenemos información acerca de la naturaleza y del alma del niño, si observamos los aspectos espirituales del signo de nacimiento y trabajamos con él.

Los Primeros 21 Años

Los primeros 7 años están bajo el signo de Aries, el singo del nuevo comienzo, donde el cuerpo se prepara para su uso adecuado. Es un período de observación para el niño en el que aprende por imitación y asimila todo lo que ocurre en la casa de sus padres. En consecuencia, los padres solo deberían hacer cosas constructivas para que el niño las imite. Deberían ofrecerle un buen ambiente en relación con sonidos, música, colores, hábitos de alimentación y ritmo diario.

El signo de Tauro rige el tiempo de los 7 a los 14 años. Los niños aprenden el uso correcto del idioma y de sus 5 sentidos: vista, oído, tacto, olfato y gusto. A partir de aquí puede comenzar una educación espiritual. El niño debe aprender el sustrato de nuestra vida, la forma en que están hechos el hombre, la Naturaleza y el Cosmos. Durante este período hay una polarización de sexos. El infante se transforma en hombre o mujer y se despierta la chispa de la sexualidad.

El tercer ciclo, de los 14 a los 21 años está regido por Géminis y está orientado al desarrollo de la mente. Debe cultivarse la capacidad de discriminación para saber distinguir entre los malo y lo bueno y no desviarse del camino del alma. Cuando el niño entra en el campo emocional, después de los 14 años, es como un huracán. Los padres tienen que explicarle como atravesar por toda esa tormenta de sexualidad sin que ella toque su interior. Si la sexualidad actúa demasiado durante la pubertad, habrá consecuencias para el cuerpo que pueden ser dañinas. Si esta energía no actúa, la capacidad de alcanzar el plano intuitivo es mucho mayor. El cantar mantras ayuda a aumentar las energías sexyakes y a transformarlas e impulsos creativos. Entre los 10 y los 14 años, es necesario explicarle al niño sobre el funcionamiento de los centros del cuerpo y como puede influirse sobre ellos de manera que conozca las consecuencias de sus acciones y pueda actuar adecuadamente. Esta es la llamada Ciencia de Antahkarana. El ritmo en la vida diaria y el uso responsable del lenguaje equilibran y purifican el cuerpo emocional. La meditación y los rezos son un excelente medio para apoyar el proceso.

Además de llevar una dieta saludable y de practicar las técnicas adecuadas de respiración, el niño debe aprender a mantener su cuerpo listo y en forma. La práctica regular de los ‘asanas’ del Yoga ayudan a mantener las coyunturas en funcionamiento adecuado y la columna vertebral en forma elástica, para una mejor recepción y transmisión de la fuerza de la vida. La mañana es el mejor tiempo para los ‘asanas’. Las horas del amanecer contienen muchas energías dadoras de vida.

Si un niño ha aprendido todo esto a la edad de 14 años, habrá reunido conocimiento suficiente para enfrentar el mundo objetivo. De otra manera, se volverá demasiado extrovertido, olvidará el estado de auto-conciencia y dará preferencia a la comida, al dinero y a las cosas materiales. Si el hombre ha obtenido el conocimiento del mundo subjetivo y el propósito de la experiencia subjetiva en su niñez, podrá lograr un buen balance entre la existencia subjetiva y la objetiva y podrá finalmente vivir en la armonía de una existencia única.

Fuentes utilizadas: K. Parvathi Kumar: Mithila. Un Programa Educativo para la Escuela de la Nueva Era / Notas de los Seminarios. World Teacher Trust, Ediciones Dhanishta, Barcelona, España.