Los 5 Sentidos

El Puente entre el Interior y el Exterior

The 5 SensesLas enseñanzas de la sabiduría de Oriente describen, que en los comienzos de creación hubo una crisis. Cuando los Devas habían formado el planeta y habían creado las criaturas vivientes, los seres de luz, que somos en lo interno, estaban todavía totalmente, replegados hacia el interior. No tenían sentidos para disfrutar de la belleza de la objetividad. Al principio ni siquiera tenían la inclinación a tornarse hacia el exterior, pues ellos querían permanecer conectados con la unidad.

Hubo de ser creado un puente, entre el lado subjetivo y el objetivo de la creación.Los instrumentos con los que el hombre interno se abre hacia el mundo objetivo son la mente, los sentidos y el cuerpo. Los sentidos son las cinco fuerzas de la mente, cinco diferentes ángulos de reflexión. A través de ellos, la mente fluye al exterior en varios niveles de vibración. Lo que se percibe a través de los sentidos, estimula la actividad de la mente y atraen la conciencia al exterior. Los órganos de los sentidos – oído, piel, ojo, lengua, nariz – son los canales a través de los cuales recibimos información sobre el mundo exterior por medio de los cinco sentidos – audición, tacto, visión, olfato, gusto.

La formación de los sentidos ocurrió con la ayuda de las Prachetas. En Sánscrito, Cheta significa conciencia, y Prachetas son las inteligencias que trajeron la conciencia al exterior, a través del desarrollo de los sentidos y que están activas en nosotros, como las sensaciones sensoriales. En la Biblia, este proceso se representa simbólicamente con la historia de Adán y Eva. Eran felices en el Jardín del Edén, hasta que la serpiente bajó del árbol y Eva, atraída por los sentidos del gusto y del tacto, probó la manzana. A consecuencia de ello, “cayeron” a través de la involución en la objetividad y recibieron envolturas de piel.

El Desarrollo de los Sentidos

El desarrollo de los sentidos fue un proceso largo. La Doctrina Secreta describe cómo a través de eones de tiempo, se desarrolló un sentido en cada raza raíz, hasta que ahora tenemos cinco sentidos. En el futuro se agregarán otros dos. El primer sentido fue la audición, y comenzó a utilizarse durante la primera raza. Está conectado con la formación del oído, con el elemento del éter y con el sonido. En aquel tiempo, los otros sentidos existían sólo en forma rudimentaria. La segunda raza desarrolló el sentido del tacto con el elemento del aire y la piel. Con el elemento del fuego, se desarrolló el sentido de la vista y el ojo en la tercera raza. El sentido del gusto y la lengua vinieron con el elemento del agua. El sentido del olfato y la nariz, con el elemento de la tierra.

Los cinco sentidos básicos están desarrollados ahora. El sexto sentido es la intuición, con la cual podemos alcanzar el plano Búdico. Parte de humanidad ha comenzado ya a desarrollar este sentido. El séptimo sentido permitirá que tengamos la experiencia de la unidad, del plano átmico.

En un niño recién nacido se despiertan y se estimulan los sentidos, cuando la partera da una palmada al bebé. Va experimentando el sentido del tacto, mientras se le besa y se le pasa de unas manos a otras. Con un poco de leche o miel para mamar se le introduce al sentido del gusto. Miramos en los ojos del niño y decimos mamá y papá y le enseñamos el sentido de la vista. La nariz aprende por medio de olores. El sentido de la audición se estimula por medio del habla y de la música.

Los niños necesitan cinco años para activar sus cinco sentidos. Entonces ellos deberían también aprender cómo tornarse hacia dentro y “volver a casa”. Es un deber importante de la educación el enseñar la vuelta hacia adentro conjuntamente con el entrenamiento externo. Es por ello que en la India antigua, los niños recibían una iniciación a partir del quinto año. Recibían el mantram de cinco-sílabas “Om Nama Sivaya” que apoya la cooperación de los órganos de los sentidos y el cuerpo. Crea orden en los cinco sentidos, da armonía a la mente y ayuda a establecer una voluntad positiva, dinámica y eficaz. El número de este mantram es cinco y se canta en múltiplos de cinco.

Uso de los Sentidos

Su signo es la estrella de cinco puntas, un símbolo importante para la meditación. Meditar sobre esta estrella en nuestro corazón, ayuda al alma a expresarse a través de la mente, los cinco sentidos y el cuerpo. Al principio, la estrella es oscura, cuando se ha convertido en una estrella blanca irradiante, los sentidos están bajo el control de la mente, dirigida por la sabiduría de la discriminación. Por la mañana, durante el amanecer, es bueno asumir la postura de la estrella de cinco puntas mirando al Este, entonando el mantram de cinco sílabas y sentir cómo la luz entra en nosotros y purifica los cinco sentidos y el cuerpo.

Los cinco sentidos se describen simbólicamente como cinco caballos blancos con los que podemos aprender sobre el mundo y obtener experiencia. Un caballo blanco significa un sentido puro que trabaja de acuerdo con la ley a través de una mente pura. A través de los caballos, somos sacados del interior y encontramos posibilidades innumerables de experiencias. Un uso excesivo e incorrecto de los sentidos nos ata a la objetividad y nos vuelve esclavos de los sentidos. Continuamos reaccionando afanosamente a las entradas de los sentidos y la mente es atrapada por esto. Estamos preocupados por ganar dinero, por la familia y por la salud. Incluso cuando giramos hacia adentro, la actividad sensorial, funciona fundamentalmente en relación con las impresiones almacenadas en la memoria.

El uso excesivo de los sentidos incluso conduce a daños del cuerpo. La música tocada demasiado fuerte, es dañina para el oído, la luz demasiado brillante es mala para los ojos, comer excesivamente es malo para la digestión. Las enfermedades pueden transmitirse bebiendo el agua impura o por el tacto, especialmente a través de contactos sexuales. Sin embargo, no utilizar los sentidos por años, conduce a la degeneración. Si alguien vive continuamente en la oscuridad, se pierde el sentido de la vista; una vida sedentaria es dañina para los órganos. Que el espíritu haga contacto beneficioso con su entorno a través de los sentidos, tranquiliza. Las combinaciones armoniosas de colores, de sonidos, de sabores y olores promueven la salud cuando se aplican regularmente.

Existen diversos planos de los sentidos. En el tacto conocemos generalmente el tacto físico que puede ser grueso o fino. No obstante, existe también un tacto emocional del magnetismo inferior, un tacto etérico que transporta la fuerza vital y finalmente el toque de la luz transmitida por el alma. Un curador puede refinar su sentido del tacto, de modo que transmite la energía del alma al paciente a través de los pensamientos, las miradas, el habla y con las manos, a través del tacto físico. Las personas con un sentido altamente refinado del tacto no tocan nuestros cuerpos, ni nuestras opiniones, ni nuestras opiniones personales. Ellos tocan silenciosamente nuestro ser, proporcionan equilibrio interno y nos fortalecen.

No es el propósito de los sentidos permanecer atados a la objetividad. Sirven para ponerse en contacto con la objetividad, producen la experiencia correspondiente y luego retornan a su fuente. En las escrituras a esto también se llama desapego. No es un acto doloroso de separación, sino un retiro voluntario hacia el interior. Mientras que las experiencias de los objetos de los sentidos nos proporcionan momentos limitados de alegría, el gozo interno es ilimitado.

Podemos retirar los sentidos tomándolos nuevamente de retorno, dentro de un sentido, la audición. Es decir, emitimos el sonido OM, al principio oralmente, después en pensamiento y escuchamos la pronunciación. A través de este escuchar, podemos experimentar al insondable sonido del silencio.

Un paso importante para liberarnos de la atracción de los sentidos hacia la objetividad, es servir al prójimo. Con el servicio nos liberamos de nuestro ego; de esta manera los sentidos se sincronizan y sintetizan. Cuando ponemos este conocimiento en práctica, vamos lentamente superando la circunscripción, por los cinco sentidos.

El Cocodrilo y la Tortuga

Este proceso es ilustrado por dos símbolos, el cocodrilo y la tortuga. La tortuga puede esconder las cuatro patas y la cabeza en el caparazón. Tiene la posibilidad de salir a la objetividad y también de retirarse nuevamente a la subjetividad. El cocodrilo no puede hacer esto. Tiene un agarre fuerte y mantiene firmemente asido lo que ha agarrado. Así se compara a un cocodrilo, al hombre que se mantiene con los sentidos en la objetividad. La palabra cocodrilo en Sánscrito es Makara, que significa literalmente los cinco dedos y representa a los cinco sentidos. Su símbolo es la estrella de cinco puntas, que representa al mes del Capricornio, cuyo símbolo es un ser similar a un cocodrilo. Nos dice que el hombre en tanto que cocodrilo, Makara, tiene que transformarse en una tortuga, llamada Kurma, de modo que pueda transformarse en un Kumara, un Hijo de Dios. Él aplica la fuerza de agarre del cocodrilo sobre lo interno en vez de sobre lo externo. El maestro está asido firmemente a las almas y liberando a las personalidades. Entonces, nada puede mantener al Hijo de Dios en la objetividad, pero él está firmemente apoyado en el espíritu.

Fuentes: K.P. Kumar: Curación Espiritual / Notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Ayurveda. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.