Sagitario

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Parte 1

Fuego, Caballo y Jinete

Los signos del zodiaco siguen unos a otros con un intercambio de los elementos fuego-tierra-aire-agua- una danza circular, que transcurre tres veces al año (3 x 4 = 12 signos).En el círculo del año, cada signo forma un triángulo equilátero con otros dos signos del mismo elemento. La trinidad básica de existencia puede visualizarse: Espíritu – Alma Consciencia – Materia. Sagitario es un signo de fuego, como también los son Aries y Leo. El fuego es una expresión de la energía de la vida; con Aries, el fuego espiritual, emerge el nuevo impulso vital. Aries es el comienzo del ciclo del zodiaco y en el hombre corresponde a la cabeza. Leo representa el fuego solar o del alma; es la energía del corazón, que nos hace sentir una relación interior. Sagitario es el fuego en la materia, llamado fuego por fricción, expresándose a sí mismo en el campo de tensión de las polaridades. En el hombre Sagitario está asignado a la zona terminal de la columna vertebral, a la pelvis y al muslo en la pierna.

El caballo es, en la sabiduría oriental, un símbolo de fuego y de fuerza vital. Al movimiento del fuego se lo conoce como el movimiento del caballo. Aries representa la cabeza del caballo, Leo el cuerpo y Sagitario la cola. Dice que el Sol va en un carruaje con siete caballos que representan a las siete cualidades de la vida. Los siete caballos de fuego o líneas de fuerza penetran a la creación y traen la luz desde su origen hasta el estado mas denso de la manifestación material.

En el simbolismo de Sagitario encontramos caballos y jinetes en diferentes etapas de evolución. En su representación como centauro están fusionados con el hombre animal; aquí el hombre comienza a levantarse lentamente por encima del animal mediante una orientación fija. Mas adelante se transforma en el arquero jinete y entonces tiene al caballo, o naturaleza animal, bajo control. La flecha de su mente está concentrada en su meta, y nada lo detendrá. La figura bíblica, así como también la oriental, del Jinete sobre un caballo blanco es el símbolo de Aquel que Viene, que reúne a Su gente y la conduce a través de la lucha hacia la victoria, a la meta que tiene predestinada.

Tension y Esfuerzo

En la marca astrológica de Sagitario el énfasis está puesto en la flecha y el arco íntimos: los motivos básicos de Sagitario son Tensión y Esfuerzo, y su tema central es la dirección concentrada de los pensamientos. El Sagitariano puede parecer exteriormente gentil y no muy activo, pero es rápido. En su inmediatez por hacer las cosas, persigue un objetivo, y generalmente está guiado por la intuición. Debe llegar a ver que la tensión no conduce, en la conducta en la vida, al activismo y a la sobre tarea. Los individuos Sagitarianos y Leoninos tienen el peligro de su receptividad a las lisonjas. Las personas que tienen ascendentes en Sagitario se caracterizan por realizar grandes cosas y no enorgullecerse de ello.

El hombre que tiene sus ojos fijos en esta meta abandona la búsqueda aquí y allá, y la mirada sobre cosas sin importancia. No habla mas de sí mismo, ni de lo que está haciendo o promocionando. Toda su personalidad se concentra en el indesviable esfuerzo hacia grandes ideales y en la incansable alerta para involucrarse en la ayuda que sea necesaria para los seres humanos allegados. Se alinea completamente hacia su meta y se funde con ella. „Yo y la meta somos uno”, es el pensamiento simiente de Sagitario.

Por lo tanto, Sagitario representa viajes, visiones, realización de planes en la vida espiritual durante la larga jornada del alma en el sendero ascendente.

Expresion e Impresión

Las horas del día que se relacionan con Sagitario son las dos horas antes del amanecer. Son muy fértiles para la profunda contemplación, y durante la vigencia de este signo son consideradas particularmente favorables para el progreso espiritual. Los colores del signo son el dorado y el color miel; su metal es el estaño, llamado „el sonido de los metales”, y está gobernado por Júpiter. Por lo tanto, Sagitario se relaciona con el habla, con el sonido y con el silencio, no tanto en el sentido de la expresión sino de la impresión, no como el habla sino como la escucha; es el discípulo escuchando la palabra del instructor.

Mediante nuestro hablar podemos inspirar a las personas y crear una atmósfera armoniosa, pero también podemos confundir y lastimar. Las palabras pueden llegar a matar. Estamos continuamente expuestos al ruido; se producen sonidos inarmónicos a los cuales hasta se los llama música. Tienen un efecto de distracción y disipan la energía. Nuestra inquietud mental crea un ruido interno y torna imposible que escuchemos lo que se nos dice o que nos interesen los pensamientos elevados. Para hablar y trabajar de una manera constructiva debemos desarrollar la calma interna. Es un servicio importante que los pensamientos que nos alteran no sean expresados, sino neutralizados y reemplazados por pensamientos constructivos.

Si nos retiramos en silencio durante cierto tiempo todos los días, podremos volver a nosotros mismos y alcanzar la unión con el ser interior. Mediante una escucha consciente del tono interno, el „sonido inaudible”, nos hacemos receptivos a las elevadas impresiones. Pero hay una larga preparación para escuchar, y solamente cuando el instrumento receptor está preparado podemos oír sin distorsiones lo que la Palabra nos habla. Hay una antigua ciencia para la purificación y harmonización interior mediante sonidos sagrados. Por lo tanto se les recomienda a los Sagitarianos trabajar con palabras sagradas en el interior, y servir a sus semejantes en silencio en el exterior. Entonces su concentrada aspiración quema las distorsiones internas y mantiene el contacto con el fuego de la síntesis.

El Hombre, el Arquero

El hombre, con su forma, corporifica al arquero: Su columna vertebral, el curso de su sistema nervioso central, es la flecha, sus cejas con su centro de pensamientos, el arco. Cuando, en elevado alineamiento meditativo, la flecha es estirada al máximo con la cuerda de la consciencia, el fuego de la energía vital dispara desde el punto mas bajo de su anclaje en la base de la columna vertebral y puede remontarse hasta el centro de la cabeza y aún mas arriba. Entonces se encuentran lo mas elevado y lo mas bajo, y se hace un círculo completo.

Parte 2

La Clave Astrológica

La Ciencia de la Sabiduría es un proceso de transformación hacia lo natural y lo normal. En la sabiduría, no hay nada anormal o no-natural, sino sólo una comprensión inteligente del modo de operación de la Naturaleza y la capacidad de vibrar en concordancia con ella. Por medio del conocimiento de la dimensión del tiempo, logramos comprender el ser y el devenir (convertirse, transformarse), de la ley de periodicidad y de alternos. Para el hombre espiritual, el camino del zodíaco constituye una dirección importante de su estudio práctico y teórico. La palabra zodíaco significa un grupo de seres. Vistos desde la Tierra, los grupos de estrellas aparecen en el cielo asumiendo figuras diferentes. Las formas asociadas con los signos del zodíaco son fundamentalmente doce grupos y no doce partes; desde el punto de vista del planeta, estos grupos existen como formas de pensamiento. Los observadores las han estudiado, las han resumido, y han simbolizado sus características en las figuras, las historias, los colores y los números de los signos individuales. Estos signos humanos y animales son altamente simbólicos. Para el discípulo que está trabajando con las claves astrológicas, las historias son símbolos y alegorías de la vida en el cosmos y en él mismo. Para él, la vida pulsante en el individuo y en el Universo es una sola. Para él, el zodíaco es el libro de la sabiduría de todos los tiempos, y las claves astrológicas le revelan el Plan: trabajar en armonía con la voluntad de Dios para hacer verdad el ideal expresado en: “hágase Su voluntad así en la Tierra como en el Cielo.” Para aquellos que no comprenden las claves astrológicas, las historias e imágenes sólo parecen ser cuentos escritos por el hombre. De esta forma, continúan atrapados en la jungla de su confusión y para ellos toda la literatura de las Escrituras de nuestro mundo es un libro sellado.

Sagitario: El Decidido

De acuerdo con su naturaleza, la triplicidad de los signos de fuego: Aries, Leo y Sagitario, simboliza actividad y comenzar de nuevo. Con la energía de una vitalidad fresca, se inaugura una nueva fase mientras lo viejo y desgastado se quema en un proceso de fuego. Sagitario está relacionado con el fuego, con el fuego interior por fricción, el cual ha descendido a la materia. La materia es pesada y ofrece gran resistencia. Las impurezas en nuestro cuerpo-materia nos hacen aburridos, lentos, y holgazanes en el pensamiento. Es por ello que no somos honestos hacia nosotros mismos y encontramos muchas excusas para justificar las razones por las cuales no podemos mejorar nuestras vidas. Cuando tenemos problemas y nos perturban los pensamientos, esto significa que el fuego del pensamiento nos molesta y nos causa dolores de cabeza. Tan pronto como ajustamos nuestras vidas y enfocamos todas nuestras fuerzas hacia un solo objetivo en nuestra vida espiritual, el fuego se acumula y se eliminan las distorsiones de la mente. Así el fuego de la mente del decidido Sagitario nos conduce más allá de la mente: “La llama que brilla más allá de la mente nos revela una dirección segura.”

El arquero sobre el caballo somos nosotros mismos. Somos almas que aprendemos a frenar el impetuoso corcel de nuestra personalidad. En la etapa centauro, el hombre y el animal son aún uno, dominados por la naturaleza animal. Cuando el hombre se sienta a guiar su caballo, él es también el arquero movido por la ambición; su aspiración es como la de un caballo al saltar, que corre alrededor de todo lo que desea. Rápido como una flecha, está siempre ocupado con muchas cosas a la vez y vive en tensión constante, y corre el riesgo de arruinar sus fuerzas vitales y enfermarse. Sus pensamientos ya giran alrededor de la luz y actúa con buena intención, pero aún no se ha comprometido con un objetivo, ni ha tomado responsabilidad de ninguna tarea específica. Incluso cuando piense que se está adentrando en el camino espiritual, él, un aspirante a tiempos de esparcimiento, realmente no ha puesto aún sus pies en tal camino. Cuando decide hacerlo, todas sus aspiraciones se dirigen hacia su alto objetivo. Consciente y voluntariamente, todo lo subordinará entonces a esta decisión. Los diversos sucesos y circunstancias de su vida ya no podrán desviarle y ganará estabilidad y mantendrá una vibración constante en su lucha por el logro de estas aspiraciones.

El Camino de Ascención

Con su determinación, se libera a sí mismo de limitaciones y puede alcanzar el estado de liberación. Por tanto, el mes de Sagitario se ve como el paso hacia la Luz, a la iniciación; rige el largo camino del alma en su ascenso. Consecuentemente, el mes de Sagitario no es un mes de hibernación sino que debe ser usado en conexión con las prácticas espirituales. Incluso durante las horas tempranas de la mañana, entre las 4 y las 6, asociadas con este signo, debemos estar más despiertos que durante los otros signos. Durante los primeros 13 grados de Sagitario, y particularmente durante la fase 11 de la luna en ascenso, las puertas a los planos superiores están más abiertas que durante el resto del año. Este día (que en el año 2001 ocurre entre Noviembre 25 y 26) recibe en el Oriente el nombre de Día de Síntesis o de Narayana, el Señor de la Rueda de la Creación. En la enseñanza de la sabiduría se dice que entre los meses del año, el Señor es el signo de Sagitario. Entre las fases de la Luna, Él es la 11, y entre las claves de la sabiduría, es la Astrología.

En el cuerpo, Sagitario rige los muslos y el centro de la base de la columna vertebral llamado Muladhara en el Oriente. A escala planetaria, se corresponde con el Polo Sur. La palabra “Mula” en sánscrito, significa una esquina, un punto, pero también un asterismo lunar en el signo zodiacal de Sagitario y los 13 primeros grados del signo. El centro Muladhara es un centro de ramificación en el que el hombre desciende aún más por el uso inadecuado de sus impulsos sexuales, y se pierde a sí mismo en lo material, o usa el chakra base como punto de comienzo y regresa nuevamente al espíritu: Su energía sube entonces a través de la columna vertebral como la fuerza vital de kundalini, y el alma individual puede alcanzar nuevamente el alma universal. De esta forma, el centro baso que regula la materia en nuestro cuerpo tiene un lado superior y un lado inferior. En el paso inferior, es el centro de reproducción, y en el paso superior es el centro de creación a partir de lo interno, para manifestaciones de lo invisible a lo visible. Cuando hemos aprendido a llevar una vida ordenada y rítmicamente regulada, las funciones superiores se despiertan en nosotros y la sabiduría del plan divino comienza a desdoblarse.

Llamada y Respuesta

Sagitario es un signo muy profundo relacionado con el principio del sonido. Júpiter, el regente de Sagitario, rige el sonido y la impresión, mientras Mercurio, el regente del signo opuesto, Géminis, rige la expresión. Con sonidos y elocuciones rítmicas y musicales podemos purificar nuestra personalidad y volvernos receptivos a impresiones superiores. La emisión de sonidos o mantras santos es la clave principal para una transformación rápida, más rápidamente que con cualquier otra técnica. Cantando la palabra santa OM y luego escuchándola, rastreamos la fuente de la cual emerge el sonido. Cada sonido emitido tiene su base en el sonido no emitido. La emisión de un mantra es una llamada, y ninguna llamada queda sin respuesta. Sin embargo, debemos prestar atención a la respuesta. La entonación del OM, fundamentalmente en grupos, construye un cono en el espacio que proyecta, y a través de esa proyección, la energía puede descender y quedar impresa en nosotros. Cuando hayamos alcanzado la impresión adecuada, podremos también transmitir la expresión adecuada con la palabra hablada. Pero el escuchar de manera adecuada requiere de larga preparación larga. Con años de práctica aprenderemos a ponernos a tono con la fuente pulsante, y nos percataremos de que nosotros mismos hemos emitidos a través de una emisión sonora, y que somos una expresión de la Palabra Divina. Acerca de esto se habla en la invocación de la tarde: “Hablemos el silencio sin romperlo. Vivamos en la conciencia del trasfondo.”

Parte 3

Poniéndole las bridas al caballo

Al inicio del camino espiritual, el hombre se compara con un caballo que salta como mejor le parece, y cambia de rumbo según sopla el viento. Sus intereses tienen muchas direcciones. Durante cierto tiempo se orienta por Jesús Cristo, luego por la Jerarquía, por Baba, por diversas enseñanzas esotéricas. Sus pensamientos giran alrededor de la luz y actúa con buenas intenciones. No obstante, vive en conceptos pero no está aún en el camino, aun cuando lo desee. Le falta estabilidad interna. La estabilidad sólo llega cuando nos comprometemos con una tarea. Mientras no haya objetivo con el que nos comprometamos, nuestra aspiración será variable. Como un caballo que no está en el camino, no podemos alcanzar una meta. Para traer el caballo al camino, le ponemos las bridas en boca. Cuando ponemos los pies sobre el camino tomamos la decisión consciente y voluntaria de trabajar para el bienestar de otros, el bienestar de la mayoría y perseguir objetivos personales cada vez menos. Nos sometemos a la ley interna y hacemos los sacrificios correspondientes. Hacemos esto porque nos hemos percatado de que el camino es correcto y no para obtener beneficios para nosotros mismos. Llegan grandes posibilidades para que un discípulo adquiera bienestar, admiración o la poder, pero él rechaza todo esto para ir al camino. Si vamos a ese camino por razones diferentes a las de la luz, caeremos cuando crezcamos.

El Camino de Transformación

El signo de fuego de Sagitario corresponde a la novena casa del horóscopo. Rige viajes, sueños y aspiraciones largas. Para el discípulo, es el viaje eterno del alma por el camino ascendente. Cada año, durante el mes de Sagitario, el tiempo ofrece una gran posibilidad para entrar en los círculos superiores. Sagitario es visto como la puerta a la iniciación. Particularmente durante los primeros 13 grados del signo, las puertas espirituales están abiertas de par en par. Estamos ante una bifurcación en la que un camino conduce hacia abajo, hacia la objetividad, para experimentar el aspecto más denso de la creación. El otro camino nos permite entrar en el aspecto sutil de la creación. Es el camino de la transformación que nos conduce hacia arriba, hacia la luz, a la existencia pura. Este camino está oculto en el centro de la base de la espina dorsal. Por medio de la fuerza de Sagitario, la energía acumulada allí puede levantarse para ascender a través de la espina dorsal hacia la garganta y la cabeza. En consecuencia, Sagitario no es un mes de sueño invernal, sino una época de práctica espiritual intensa y de un despertar interno creciente. Durante este mes, se espera que estemos más despiertos durante la noche que en otros meses, teniendo en cuenta que el tiempo entre las 4 y las 6 de la mañana es regido por Sagitario. Es muy bueno para el trabajo espiritual, el lograr una síntesis entre el alma y la mente. Sagitario, así como la 11na fase ascendente de la luna, están llenos de energía curativa. La 11na fase ascendente de la luna en Sagitario (que cae este año el 14/15 de Diciembre) es especialmente buena. Se le llama también el día de síntesis.

Para el ascenso, hay que limpiar y purificar la materia de los cuerpos sutiles. Esto lo hace el fuego purificador de Sagitario, llamado también el fuego por fricción. Libera a la materia de su peso y la hace magnética y radiante. Las impurezas en la materia del cuerpo crean tendencia a la inercia y la vagancia. Nuestro problema es el abismo entre lo que sabemos y lo que hacemos. Sabemos muchas cosas de las cuales estamos conscientes que debemos hacer, pero nuestra mente dice: “¡Oh, déjalo para mañana!” Frecuentemente hacemos cosas que sabemos no debemos hacer, y nos creamos problemas para nosotros mismos haciendo demasiado, demasiado poco o cosas incorrectas.

La única manera de liberarnos de la inercia de la materia es cambiar la actividad material de la vida en nosotros mismos. Cambiando los átomos en un pedazo de hierro, se convierte en un imán; un cambio en nuestra vida produce una magnetización. Si le decimos a un pedazo de hierro: “vuélvete magnético”, nada sucede, pero si ponemos el mismo hierro en presencia de un imán, se transformará en imán por sí mismo. El imán no hace nada, sólo está presente, y el hierro se magnetiza. De igual forma, la presencia de una persona magnética hace que las energías en nosotros se reorganicen para un orden superior. Nuestra mente concreta no puede aceptar esta transformación, pero en ella reside la importancia de la ayuda de un maestro iluminado. Su presencia espiritual – no su proximidad física – ayuda al aspirante a lo largo del camino. El magnetismo es un estado de ser, no de hacer.

Avivando el Fuego Interior

Júpiter, el regente de Sagitario, representa al maestro. Los medios a través de los cuales provoca el cambio son el sonido, el ritmo y el ritual. El lugar del ritual es el cuerpo. El uso de elocuciones rítmicas de sonidos santos aviva el fuego interior. Esto purifica la materia de las células del cuerpo y elimina la inercia. Transforma los cuerpos internos de manera muy natural, y los hace más ligeros y más transparentes. En consecuencia, Sagitario nos recomienda trabajar con la palabra santa interiormente y servir al prójimo en el exterior. Una descripción mística de Sagitario es que debe mantener su cabeza en los reinos la luz y sus manos en los reinos del servicio al mundo.

En una vela hay fuego, pero no lo vemos, cuando no está encendido. Cuando encendemos la vela, es la materia de la cera la que libera el fuego y mantiene la llama. Sagitario nos ayuda a avivar el fuego en la materia y a quemar nuestros pensamientos bajos e incontrolados. Mientras la mente está conectada constantemente con el fuego, se mantiene pura y mantiene la llama. La mente pura refleja lo que está arriba. Entonces ya no distorsionamos nuestras percepciones por nuestros hábitos; ya no vemos más lo que pensamos, sino lo que es. En consecuencia, Sagitario nos libera de nuestras limitaciones y nos conduce a los reinos de Luz, más allá de la mente.

El Simbolismo de Ganesha

En la sabiduría del Oriente relacionan a Sagitario con el principio cósmico de Júpiter. Sus calidades se adoran en el símbolo de Ghanesa, la deidad con cabeza de elefante, el señor de la abundancia y de la sabiduría. Incomprensible para las mentes no iluminadas, este dios-elefante se representa montado en una rata y rigiendo el centro base. Detrás de esto se oculta un simbolismo profundo. Visualizando la forma de nuestra cabeza en luz, nuestros oídos y la espina dorsal parecen la cabeza y la trompa de un elefante – Ganesha. Sus orejas grandes están paradas simbólicamente para escuchar profundamente. Un hombre sabio tiene oídos grandes y oye no solamente lo que decimos, sino también nuestros motivos e intenciones. La rata nos enseña rapidez y habilidad en el movimiento. No obstante, sin la sabiduría, la habilidad es peligrosa, de igual manera que la sabiduría sin habilidad no es eficaz. De esta forma, al montarnos en la rata de la personalidad, tenemos que aprender a expresar la gran sabiduría del alma en forma inteligente en la vida diaria, para levantarnos de las profundidades de la materia hacia la Luz.

Parte 4

La Ley de Correspondencias

Cada hombre es parte de la humanidad y la humanidad es uno de los reinos de la naturaleza en este planeta. Nuestro planeta en sí mismo es sólo una parte de un sistema mayor. Según la sabiduría de correspondencias cada hombre es un sistema solar futuro: mientras que el sistema solar es como un árbol con flores y frutas, nosotros somos sus semillas. La semilla contiene todo lo que un árbol lleva dentro de sí mismo. Contiene el principio en sí mismo, y el árbol es su aspecto manifiesto. De igual manera, todo lo que existe en el sistema solar está también en nosotros. A través del sol y de los planetas hay siete principios principales que trabajan, que son responsables de la creación. También están trabajando en nosotros. El Sol corresponde a nuestra conciencia, la Luna a la mente. Mercurio es el principio discriminatorio, Venus es nuestra capacidad de experimentar la belleza de la naturaleza. Marte representa la energía y la fuerza. Júpiter, la sabiduría. Saturno hace que entendamos nuestras propias limitaciones, de modo que desarrollemos un programa para superarlas.

A través de la meditación, conforme a la ley de correspondencias, abrimos el cosmos dentro de nosotros. Ajustándonos al macro-sistema llegamos lentamente a lograr un acuerdo entre las cualidades del zodiaco y las vibraciones de los planetas dentro de nosotros. Aprendemos a comprender las energías transmitidas a través de los principios planetarios. Nuestro micro-sistema se expande, se vuelve penetrante y pierde su limitación. Gradualmente desaparece nuestra sensación de ser unidades separadas y nos damos cuenta de que somos hermanos y hermanas y que tenemos un padre.

Con la ayuda de la ley de correspondencias podemos visualizar el cosmos entero dentro de nosotros y meditar en él. De esta manera hay lugares dentro de nosotros para los 12 signos solares, las Pléyades, la Osa Mayor. La Estrella Polar se ve sobre la cabeza. La Osa Mayor con sus siete estrellas en la frente, sobre las cejas; el cráneo es su cueva. Las siete estrellas también forman la columna vertebral. En los centros podemos contemplar nuestros planetas de nacimiento o los planetas en tránsito. Cuando estamos involucrados en esto, la mente se llena del Universo en lugar de hacerlo con lo dicho por nuestro vecino o por los compañeros de trabajo. Entonces estamos totalmente fuera de las limitaciones locales y nuestro entorno deja de existir.

Con propósitos espirituales, los signos zodiacales a partir de Sagitario se vinculan con sus correspondencias superiores.De esta forma, Capricornio se contempla en el centro cardíaco superior, Acuario en la frente y Piscis en la parte más alta de la cabeza. Plutón en Sagitario se ve en el muladhara superior o centro de base, lo cual estructura la materia densa. Plutón causa cambios profundos, también en la mente de las personalidades líderes del planeta. Toma tiempo el llevar los cambios de la mente a la acción. Comienzan lentamente a examinar toda la actividad terrorista en relación con sus causas verdaderas. Los ataques y las agresiones hacen que la gente profundice más en los problemas. No se puede controlar al pueblo por medio de la fuerza por mucho tiempo, esto produce gran tensión. La manera adecuada es mejorar las condiciones de vida de todos aquellos con los que tenemos que ver. Incluso por medio de eventos amargos, la Naturaleza tiene siempre una buena lección para nosotros.

El Arquero

Sagitario es un signo de fuego en la cruz mutable y representa la aspiración ardiente. Para poder alcanzar nuestros ideales y objetivos, tenemos que enfocar nuestra energía como un arquero sobre una diana. Muchos aspirantes espirituales se ocupan de muchas cosas insignificantes y disipan sus fuerzas. Su aspiración vacila, no tienen fuego suficiente para el Sendero. La aspiración espiritual no es un trabajo a tiempo parcial, tiene que penetrar en cada una de nuestras actividades. Dondequiera que trabajemos y hagamos lo que hagamos, nuestra actitud puede siempre ser espiritual – en la mesa del desayuno, con la actividad profesional, en el tiempo libre. Sagitario nos ayuda a dar ritmo y estructura a nuestras vidas, a centrar nuestras fuerzas y nuestras vidas. En la meditación podemos vernos como un arquero que intenta lanzar sus cinco flechas. Aquí el arco y las cinco flechas representan nuestros esfuerzos por lograr los ideales, en los cuales se concentran nuestros cinco sentidos y los órganos de los sentidos. Las flechas también representan nuestra rapidez y la habilidad de nuestras personalidades.

El arquetipo o el arquero es Arjuna, el arquero heroico de la epopeya del Mahabharata. El Bhagavad Gita describe como él recibe en medio del campo de batalla, de manos de Krishna, antes del inicio de una batalla a muerte, la enseñanza de la acción adecuada. Júpiter, el regente de Sagitario, representa al profesor, al sabio. El profesor impresiona al estudiante por medio de la palabra de la sabiduría, lo eleva en su conciencia y lo conduce así más allá de los conflictos y las contradicciones. Júpiter nos trae la expansión cuando seguimos la sabiduría. Si utilizamos la expansión en el nivel personal, trabajamos para nosotros mismos. Nos ocupamos de tener buena comida, comodidades y lujo a nuestra disposición, y de ser conocidos y famosos. Pero el trabajo de Júpiter con nosotros sólo puede comenzar cuando hemos calmado nuestra personalidad y hemos llegado a ser receptivos de la voz del alma. Júpiter y Sagitario se relacionan con el principio del sonido. Con sonidos sagrados substituimos el ruido de la vida diaria en nosotros a través de vibraciones armónicas.

Trabajando con el OM

Las enseñanzas de sabiduría llaman al OM, a la palabra sagrada, el arco, con la ayuda del cual el discípulo com una flecha alcanza reinos cada vez más altos y el fuego de Kundalini puede disparar desde el centro base hacia la cabeza y más allá. Cuando cantamos el OM, debemos luego hacer una pausa para escuchar al sonido y el OM silente. A través del cantar y el escuchar con regularidad, perdemos el gusto por el hablar impuro e insignificante. Y también los oídos se purifican, de modo que escuchamos correctamente. Si no recibimos adecuadamente, entendemos mal las palabras y las repetimos e interpretamos mal y de este modo hablamos con objetivos enredados. Se necesita una preparación larga con el trabajo con los sonidos, para transformar nuestro instrumento de recepción de una manera natural y llegar a ser receptivos a la voz del silencio. Una buena ayuda es la entonación común del OM, que construye un cono en el espacio, el que se proyecta, y esa proyección permite el descenso de energía hacia nosotros.

Haciendo blanco en los Peces

Sagitario nos enseña a mantener el silencio interno en el medio del ruido de la vida, conservar la cabeza en la luz y las manos en los reinos de servicio en el mundo. Esto se ilustra en una historia de Arjuna con un cuadro magnífico: Arjuna debía que resolver un trabajo en el cual debía hacer blanco con una flecha en dos pescados. Los pescados estaban fijos a una rueda que rotaba sobre él. Arjuna tenía que mirar hacia abajo donde se reflejaba el objetivo en el agua de un lago. Con concentración total, acertó a los pescados. El agua es nuestra vida, la reflexión es nuestra comprensión y el objeto sobre nosotros es nuestra liberación. Hay cinco flechas que están a nuestra disposición y son los cinco sentidos que trabajan a través de nosotros.

Un pensamiento simiente de la Astrología Espiritual dice: “la meta es el polo” – el centro relacionado con Piscis en la cabeza. Se espera que Sagitario vaya adelante con determinación en el camino zodiacal, para volver a Piscis, el comienzo mismo, y que alcance la dicha de la síntesis en la conciencia cósmica.

Fuentes utilizadas: K. Parvathi Kumar: Hércules, El Hombre y los Símbolos / notas de seminarios. – E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual / Psicología Espiritual. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España. – A.Bailey: Astrología Esotérica, Lucis Trust, London (http://www.netnews.org/www.lucistrust.org ).