Piscis

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Parte 1

Division del Circulo

El Círculo de eterna presencia no conoce principio ni fin. Pero cuando se lo divide en alguna parte, emergen el tiempo y la periodicidad. Cuando dividimos el zodíaco con diferentes números, se nos revelan muchos secretos sobre períodos de tiempo: la división en dos nos da los opuestos y las polaridades de los signos. Una división triple nos conduce a tres grupos de signos relacionados con los cuatro elementos – fuego, tierra, aire y agua – y su relación trina. Dividido en cuatro, encontramos las cuadraturas y las tres grandes cruces – Cardinal, Fija y Mutable.

Agua Receptiva

Piscis pertenece a la Cruz Mutable, y es un signo de agua, juntamente con Cáncer y Escorpio. Cáncer representa el agua salada, el flujo y reflujo de las emociones. Escorpio representa las olorosas aguas de la vida contaminadas con la materia y el pecado de los seres humanos. Piscis representa el agua en las nubes, vida como aguas etéricas, filtradas de la suciedad de la tierra. En su forma mas sutil, el agua es electricidad espiritual, fuego eléctrico del espacio. El agua de la tierra no es sino una representación de las aguas del espacio.

El agua es receptiva y asimila vibraciones. Puede ser magnetizada con pensamientos positivos. La dilución homeopática transfiere las vibraciones etéricas del remedio a la sustancia receptiva del agua. El agua pura y viva purifica interior y exteriormente, y también elimina impurezas sutiles.

La Sabiduría Antigua llama principio Piscis a la causa del registro de impresiones que preservan las “fotografías” de los ciclos de vidas anteriores en la corriente de fondo de la conciencia. Piscis representa la “tabla del Universo”, en la cual un iniciado puede leer el pasado, el presente y el futuro de toda la creación.

Las personalidades Piscianas son adaptables y receptivas. Son fuertemente influenciadas por la presencia de otras personas, para mejor o para peor. Adquieren, como los líquidos, la forma y naturaleza de su medio ambiente. Son intuitivas, sutiles y a veces mediumnímicas y místicas. Pueden simpatizar con todo, pueden comprender las dificultades de todos los tipos de personas y corren el riesgo de ser demasiado indulgentes. Quieren ayudar, curar y servir a la sufriente humanidad. El compromiso con los males de otros y la voluntad de sacrificarse es el camino de la persona Pisciana, lo que finalmente produce transformación en la impregnante conciencia de lo Divino.

Union del Fin y el Principio

Dependiendo de la dirección, Piscis es el último como así también el primer signo del zodiaco. El símbolo de los peces nadando en direcciones opuestas (♓) señala los interminables comienzos y finales: En el comienzo el final está oculto, y en el final, está oculto el comienzo. Los signos de agua marcan el cierre de un ciclo, y los signos de fuego que los siguen marcan el punto de comienzo. Por lo tanto, en los signos de agua tienen lugar las mas pequeñas diluciones, y en los signos de fuego surge nueva vida. Cada vez que el planeta pasa de Piscis a Aries, termina un ciclo y comienza uno nuevo. Se cierra una puerta para determinadas posibilidades, y el tiempo abre otra para nuevas cualidades.

Piscis conduce al cumplimiento y a la fusión. Nos ayuda a experimentar la conciencia del trasfondo. El trasfondo es el Padre de la Creación, el primer Logos, el divino aspecto de la Voluntad. El Hijo, identificándose con el Padre, se fusiona con su divina Voluntad: “Yo y el Padre somos uno”, dijo Cristo. “No mi voluntad, sino la voluntad de Padre sea hecha”. Piscis es el signo de la crucifixión y de la muerte del salvador del mundo, que da su vida como sacrificio para la humanidad, para demostrar la resurrección en Aries, desde la tumba de la materia. Por lo tanto, el pensamiento semilla de Piscis es: “Dejo el hogar de mi Padre y volviendo, salvo”. En el camino desde el hogar del Padre, de la unidad a la diversidad de la creación, perdemos la conciencia de Su eterna presencia y nos identificamos con el cuerpo. También se llama a esto la muerte del alma en la tumba de la materia. Por lo tanto, la duodécima casa, relacionada con Piscis, representa el aislamiento y la ignorancia, la restricción, la lucha y la pérdida por la supervivencia.

Pero Piscis trae también síntesis, y cuando somos conscientes de la Energía Una subyacente en la diversidad, el alma se eleva y llega a su fin el aprisionamiento en una forma circunscripta. A esto también se le llama lograr la inmortalidad.

El glifo del signo (♓) sugiere dos peces nadando en direcciones opuestas, ligados por una línea horizontal. La línea simboliza la banda entre el alma y la personalidad, y también el puente entre el ser superior e inferior. Cuando el ser humano ha construido el puente, ha obtenido, con el firme apoyo del alma, el equilibrio en todos los altibajos de la vida, que corresponden, en el curso del año, al equinoccio entre Piscis y Aries. Su conciencia se retira a la conciencia del alma. En esta etapa, el glifo de Piscis cambia: Los peces se juntan, cabeza con cola, formando un círculo. La línea, que ahora es vertical, no toca el círculo que los rodea. En las etapas que siguen, la línea se transforma en un punto, y finalmente desaparece, cuando la conciencia se funde con el trasfondo.

Luz de Eterna Presencia

En el cuerpo físico Piscis representa los dos pies y personifica el progreso hacia la meta. En el sendero de ascenso, se localiza al signo en las glándulas pineal y pituitaria, lo cual ayuda al ser humano a construir el puente que eleva la luz del Sol espiritual. Por lo tanto, el color del signo se corresponde con el color del cielo puro en un día de luz brillante, y tiene dos fases: aparece azul, pero es blanco como la llama brillante del magnesio. El magnesio es el metal que se relaciona con el signo de Piscis. También se le llama a Piscis “Luz del Mundo”, que revela la propia Luz de la Vida. En un iniciado que ya ha atravesado los mundos inferiores, se juntan el fin y el principio, y no hay otra cosa que la presencia eterna.

Parte 2

La Obra de la Creación

Cuando el vapor se convierte en agua y el agua se convierte en hielo, las formas se diferencian, sin embargo, la sustancia de los diversos estados sigue siendo la misma: Agua. Cuando vemos una tela hermosa, nos atrae su diseño y su color. No observamos ya el algodón y sus diversos detalles, en el mejor de los casos reconocemos la tela. En la creación, hay existencia pura en la base de todas las formas. ¿Pero quién presta atención a la sustancia ante la gran variedad de formas?

La existencia única aparece en diversos estados y planos. Las enseñanzas de la sabiduría hablan de siete planos y del octavo, que está más allá de la creación y se llama la Existencia Absoluta. Los mundos salen de la existencia pura en emanaciones cíclicas, se desarrollan y se disuelven nuevamente sólo para un reinicio en un nuevo comienzo. Así cada conclusión lleva en sí misma el germen de un nuevo principio, de igual manera que cada principio lleva en sí el germen de su fin. Quien observe desde la síntesis del trasfondo puede experimentar la creación como un ritual magnífico, como el drama más intrincado, en el cual el Uno desempeña los papeles de muchos. En este drama, Piscis se yergue ante la caída y el alza del telón entre uno y otro acto. La cortina cae sólo para levantarse para otro acto.

En la creación hay un doble movimiento continuo de lo sutil a lo denso y de lo denso a lo sutil. Esto se llama también la rueda de la creación y se representa en el zodíaco como el camino ascendente y descendente. Podemos ver el flujo de cosas como un flujo cíclico espiral de las energías, del que emergen todos los movimientos, incluyendo los de las estrellas y el sol. El signo de Piscis marca el punto neutro o nulo, o el punto de pausa en el que las corrientes de agua se cruzan como indican los dos peces que nadan en direcciones opuestas.

El Simbolismo de la Swástica

Se dice que las aguas del cielo tienen su descenso vertical, luego su movimiento horizontal, y alcanzan el océano que se llama las regiones mas bajas. Esto se representa en el símbolo de la swástica. La swástica, abusada durante el período del Tercer Reich de la Alemania Nazi, es considerado un signo sagrado en el Oriente; da el mensaje del cambio continuo en la creación y también el de que en la transformación permanente, nosotros somos el Uno constante. La palabra swástica significa “El que construye su propia existencia” (swa: uno mismo; Asti: existencia; swasti: existencia propia, de uno mismo; el sonido germinal ka tiene la capacidad de construir, de manifestar.) La swástica es el símbolo sublime que nos conduce a construir nuestra propia existencia. Puede ayudarnos a invertir el orden de nuestras vidas y a darnos una nueva dirección con la cual poder encontrar la verdad de nuestra existencia. La swástica que gira en contra de las manecillas del reloj se recomienda para la meditación para el individuo que desea volver a la fuente de su ser original cuya personalidad es bastante estable.

Visualizado en el centro ajna dentro de un triángulo y en color azul ayuda a quemar los esquemas de pensamiento que circunscriben, a unir con el alma y a alcanzar la verdad. El sonido RAM, el sonido germinal del fuego, apoya este trabajo. El iniciado que se ha convertido en parte del plan trabaja con la swástica que gira en dirección de las manecillas del reloj para llevar a cabo el plan en la tierra.

Disolución y Salvación

Como todos los signos de agua, Piscis es un signo de disolución y transición. Es sólo una disolución aparente, porque Piscis prepara la semilla para la manifestación de un nuevo ciclo. Cuando los trabajos se hacen bien, podemos entrar con Aries en el nuevo ciclo, en un giro más alto de la espiral. En el ciclo vital, Piscis corresponde al tiempo de vida entre los 77 y los 84 años, el duodécimo grupo de siete años. Aquí es deber del hombre prepararse para la transición.

Piscis es un signo de fotografía; representa la “tablilla del universo” en la cual se registran todas las historias y asociaciones de los ciclos de vidas pasadas. Desde la corriente interior de la conciencia llamada “Chetas” en la sabiduría antigua, el iniciado puede leer las experiencias que se extienden a lo largo de muchas vidas. Ganamos experiencias a través de nuestras acciones y sus consecuencias. Aquél que actúa contra los Leyes de la Naturaleza – que no son los leyes sociales – con pensamientos y acciones incorrectas, causa un desequilibrio de fuerzas y tiene que atenerse a las consecuencias de sus actos: Lo que siembres, cosecharás. La duodécima casa, regida por Piscis representa las limitaciones y los auto-condicionamientos causados por errores, trayendo como resultado las enfermedades, el sufrimiento y la lucha por la existencia. En el presente, el hombre está fuertemente condicionado por su trato incorrecto de los alimentos y el sexo a causa de una comprensión falsa del concepto de libertad.

Usted puede considerar incorrecto un comportamiento, y condenarlo como pecado. No obstante, las enseñanzas de la sabiduría no saben de pecado, sino sólo de ignorancia, y muestran las consecuencias de acciones correctas e incorrectas. Enseñan como desarrollamos la discriminación a través de la acción correcta y de hechos de buena voluntad para el bienestar de otros. Así cambia nuestra forma de vida, no con reglas externas, sino a partir de impulsos internos. Así refinamos nuestra conciencia y resolvemos viejos enredos. La personalidad crea ataduras, acentúa lo que hace y siempre anhela reconocimiento. En consecuencia, muchos buscan el aplauso público y se hacen publicidad a sí mismos, incluso utilizando el nombre y los pensamientos de las enseñanzas de la sabiduría. No obstante, la verdad no se comercializa ni se vende, sino que se revela solamente a los que la buscan seriamente. Para el resto, sigue oculta. Cuando se presentan de forma atractiva, las imitaciones de la verdad pueden parecer acertadas exteriormente, pero el tiempo se encarga de hacerlas caer tan rápidamente como aparecieron.

El yoga es el estado de conciencia en el que todo se hace con facilidad a partir del equilibrio interno, sin atarnos a las consecuencias de las acciones. Piscis representa esta conciencia universal que el alma logra cuando se difunde a través del servicio desinteresado. Es por ello que Piscis es el signo del salvador. No obstante, la sabiduría no reside en salvar el mundo, sino en salvarnos del mundo: Estar dentro del mundo, pero no pertenecer a él. El servicio desinteresado libera, porque damos sin esperar nada a cambio y, en consecuencia, no establecemos ataduras.

El Agua de la Vida

Mientras que Piscis representa los dos pies en el cuerpo, la glándula pineal y la pituitaria son su correspondencia en lo alto de la cabeza. Cuando se construye el Puente de Luz en el Yogi, se ilumina la “Luz del Mundo”, la luz de la presencia Divina. Entonces el hombre ha completado el círculo de Alfa a Omega, está con el “Padre en el Cielo” y es uno con Él. El mes de Piscis así como la época de la Luna Nueva es particularmente apropiado para acercarse a las energías de las primeras insignias, del aspecto divino del padre. Él rige la conclusión y el principio. Se dice que está totalmente rodeado por agua pura, el agua de la vida. Se dice que gusta tanto del agua que es una encarnación de energía pura del fuego eléctrico. Cuando se ofrece agua pura en los rituales de las primeras insignias , se puede experimentar su presencia.

Parte 3

Desaparición y Aparición

De igual manera que la luna crece y mengua, nosotros también tenemos épocas en las que estamos activos exteriormente y otras de retiro y de silencio. La sabiduría también se oculta en ciertos tiempos y en otros se revela. Las épocas en las que se oculta se nos manifiestan como eras oscuras, de ignorancia y caos. El hombre vive totalmente en el exterior y el potencial interno permanece oculto. Pero siguiendo la ley de alternancia y evolución, él se vuelve lentamente, con el tiempo, a los planos más sutiles y comienza a buscar al hombre interno. Entonces la sabiduría de la vida comienza a revelarse y parece ser más nueva de lo que jamás haya sido. El aparecer y el desaparecer son relativos. Nada desaparece para siempre, todo lo que ES, existe eternamente. Hablando relativamente, algo puede desaparecer, aunque no absolutamente. Así, a veces existimos potencialmente y otras veces somos visibles exteriormente. Antes de hacernos visibles a través del nacimiento ya existíamos y continuamos existiendo cuando nos liberamos de nuestro cuerpo. La presencia es eterna. Es la existencia pura a partir de la cual avanza y se desarrolla la creación y en la cual se disuelve nuevamente. Las formaciones continuas, las evoluciones y las disoluciones ocurren en el trasfondo de la Existencia.

Este es el mensaje del símbolo del signo de Piscis ♓. Un pez sigue a otro por la cola; la cola de un pez está frente a la cabeza del otro. Cada extremo es un nuevo comienzo, cada crepúsculo es la promesa de un nuevo amanecer. Mientras que Piscis cierra el ciclo anual, prepara al mismo tiempo la semilla para el ciclo siguiente. Al igual que en la sabiduría oriental Vaivasvata Manu o en el Viejo Testamento Noé, que lleva la semilla de la vida en el arca durante todo el diluvio, lleva el signo de agua de Piscis la esencia de la experiencia del ciclo que culmina al ciclo entrante, que comienza nuevamente con Aries.

Receptividad

Piscis es un signo de disolución, pero también de preservación de impresiones. Es por eso que también se lo llama el signo de la “fotografía”, de la grabación de impresiones de vidas pasadas como semillas para ciclos subsiguientes, almacenadas en el sustrato de la conciencia. Como signo mutable de agua, Piscis es adaptable y receptivo por naturaleza. Los nacidos bajo este signo se consideran de pensamiento dinámico y psicológicamente impresionables, tanto a las influencias inferiores como a las superiores: al alcohol, las drogas, las malas compañías, los cambios de humor y de sus propias ideas, como también al misticismo y a los impulsos de planos superiores.

Si nuestra mente ha llegado a ser pura, tranquila y receptiva, puede recibir la Luz de los círculos superiores. La Luz de lo Divino puede sólo descender a una mente purificada. El Señor nace en la Naturaleza Virgen como el Hijo o el Alma. En consecuencia, el signo de Virgo simboliza la Madre del Mundo. El signo opuesto de Piscis es el signo del Cristo, el Salvador del Mundo. La gracia de Dios puede descender a través de Piscis; lo que en Oriente recibe el nombre de la encarnación del Avatar. No podemos pedirle a Dios que su gracia venga a nosotros, porque esto es Su decisión. Pero se necesitan nuestros esfuerzos para que la gracia pueda llegar a nosotros. Podemos prepararnos llevando una vida pura, contemplando en Él y sirviéndoLe a través del servicio a nuestros semejantes.

El Descenso de la Gracia

Cuando la gracia de la experiencia Divina se vierte en nosotros, no tiene una forma propia, sino que impregna nuestra forma como un vehículo de carne y hueso. Somos el cuerpo de luz o el templo, en cuyo santuario interior entra el Señor para llevar a cabo el trabajo divino en el mundo y para llenar la vida circundante con energía, para servir, inspirar e iluminar. Un Hijo de Dios es el Padre en la forma del Hijo: “Yo y el Padre somos uno”, dijo Jesús. Cuando el Padre desciende en nosotros y ve a través de nuestros ojos, entonces es Él el que ve y bendice a otros a través de Sus ojos y Su voz. Así, no es ésta la bendición del cuerpo, sino la bendición del espíritu que habita en el interior. En la Biblia, esto recibe simbólicamente el nombre de comer y beber el cuerpo y la sangre de Cristo.

Neptuno, el Señor de las Aguas y regente superior de Piscis representa al Cristo cósmico. En el hombre, Piscis rige sobre los pies, a lo que se refiere el lavado de pies que Cristo hizo a sus discípulos y Su servicio. Pero en su contraparte superior, Piscis rige sobre un tejido inmaterial en la cabeza, que en Oriente recibe el nombre de la Luz de los Dioses, o la realización de Gayatri y que estimula en nosotros el principio neptuniano. Es el puente superior que lleva del centro ajna al tercer ojo. El refleja los rayos de una fuerza cósmica misteriosa. Conduce a una radiación por medio de la cual el hombre que ha construído ese puente superior, puede elevar a otros a través de su mirada, inspirarlos y elevarlos en su conciencia. Se dice que Sus ojos son como los dos peces o los ojos de la Madre Mundo. La mirada trasmite la reflexión de los rayos del plano superior y nos permite trascender los pares de opuestos de la mente mercurial intelectual. El Análisis es la cualidad de Virgo, la Síntesis es la de Piscis. Piscis nos enseña a ver al Uno en la multiplicidad y a estar en la síntesis del trasfondo.

Conocimiento, Sabiduría, Servicio

En el Occidente, hemos llevado la mente analítica al tope. Muchos intentan también adquirir conocimiento espiritual de una manera mental y analítica – por ejemplo, a través del estudio de los libros del Maestro D.K. No obstante, la lectura de un libro no ayuda a obtener la sabiduría, por mucho que podamos leer. Leer mucho nos vuelve solamente imprácticos. La Sabiduría viene cuando comenzamos a trabajar con los principios de las enseñanzas en nuestras propias vidas y a servir a la sociedad. Hablar sobre contactos cósmicos o servicio mundial sigue siendo sólo una imaginación, si no cumplimos con nuestros deberes con interés profundo e intentamos ayudar a otros sin motivos personales. Todo conocimiento culmina en servicio. Los Maestros de Sabiduría nos dan un ejemplo vivo de esto; de hecho no son más que una corporización objetiva de nuestro propio ser superior. Nos ayudan a ascender a nuestra propia alma; conducen nuestros pensamientos hacia las acciones de buena voluntad. Promueven cada trabajo para el bienestar de la humanidad, pero no así de las personalidades. Cuando pensamos en Ellos e invocamos Su presencia, recibimos energía y ayuda de nuestro propio ser interior para realizar el trabajo de buena voluntad de una manera impersonal. Esto conduce al sacrificio de la personalidad por amor a la humanidad. A través de este sacrificio, volvemos al estado original divino de nuestra existencia. La transformación de la personalidad a través del sacrificio produce la luz de la Presencia Eterna, que se expresa a través del signo de Piscis como alegría.

Parte 4

El Gran Diluvio

En muchas partes del mundo hay historias que cuentan que largo tiempo atrás, un progenitor de la humanidad recolectó las semillas de la vida y las llevó como Noe a un arca. Entonces vino un gran diluvio que arrazó con toda la vida en la tierra y sólo los seres en el arca se salvaron de la extinción. Al final del diluvio, la nueva vida germinó a partir de la semilla preservada y dio un nuevo impulso a la tierra. En las enseñanzas de Sabiduría de Oriente, el primer Avatar, el primer descenso de lo Divino a la tierra se llama el Avatar de los Peces. Con un hilo, él tira del arca que se agita en la superficie del océano. El hilo simboliza el hilo de la conciencia que conecta al hombre con la conciencia omniabarcante y la barca es su nave o vehículo que es conducido por el pescado con la ayuda del hilo de la conciencia.

Las historias de la reproducción de la semilla de la vida en tiempos de destrucción se refieren al drama periódico de la disolución de los seres creados. Las formas imperfectas desaparecen para dar paso a una nueva formación: Una semilla se abre y surge un árbol que lleva flores y frutos y crea semillas nuevamente. Las formas se están construyendo continuamente, se desarrollan y se disuelven solamente para producir otra vez formas nuevas y mejores. Hay un movimiento cíclico de todas las formas de vida. Los seres humanos existimos también a veces en forma de semilla, en lo sutil y a veces asumimos una forma densa para vivir en el mundo externo. Cuando la forma densa deja de existir, no podemos decir que dejamos de existir, porque los cambios de estado continúan. Por consiguiete se dice en el “Compromiso del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo”: “Nosotros, la humanidad percibimos el doble movimiento simultáneo en síntesis.”

Piscis trae el ciclo anual a una conclusión y representa una fase de disolución aparente. Los tres signos de agua representan el fin de las cosas y Piscis marca el final de un ciclo espiritual que conduce al comienzo de uno mejor. Piscis preserva la esencia de la experiencia del ciclo anterior y prepara la semilla para el ciclo futuro, de modo que pueda manifestar en el momento apropiado.

La Semilla del Futuro

De acuerdo con una comprensión espiritual, todos los acontecimientos son el resultado de las correspondientes preparaciones, no existe lo accidental. Antes de que una semilla pueda florecer, es necesario sembrarla. Cuando vemos hoy el florecimiento de grupos y de la cooperación grupal, alguien ha sembrado la semilla para ello. Durante décadas los Maestros de Sabiduría han establecido los cimientos y han trabajado en el trasfondo. La semilla brota de acuerdo con el tiempo y el lugar y da una nueva dirección a la vida. Cuan duradera es una semilla y cuan eficaz es, depende de la fuerza vital en ella.

Cuando no estamos contentos con lo que experimentamos hoy, esto significa que las semillas relacionadas no se han sembrado bien en el pasado. Las semillas enfermas no producen buena fruta. De igual manera que hemos creado en nuestro pasado los cimientos del presente, ponemos en el presente los cimientos del futuro. Llevamos la semilla en nuestras actitudes y pensamientos, consciente o inconscientemente entran en nuestro discurso y acción. Piscis resulta un buen momento para preparar la semilla para el nuevo ciclo que comienza con Aries. Si sembramos hoy una buena semilla, tendremos una mejor cosecha en el futuro.

Desapego

En consecuencia, la doctrina del discipulado propone practicar la buena voluntad en todos los pensamientos y acciones y conectarnos con gente de buena voluntad para ganar la fuerza necesaria. Así refuerza la necesidad de actuar sin aferrarse a los resultados: “Deje los frutos de sus hechos, usted es un Yogui. Usted logra la paz del equilibrio. Usted está fuera de la síntesis mientras actúa para obtener resultados. Entonces queda apegado y está condicionado,” dice el Mandra Geeta (VI/12). El “yoga tiene posiciones equilibradas” dice el Señor Krishna. Este equilibrio de posiciones representa el equinoccio, el punto entre Piscis y Aries.

Si intentamos atraer algo hacia nosotros y retenerlo, ello nos saca de equilibrio. Por eso debemos tener tanto cuidado con lo que hacemos, pero no con los resultados. Cuando vivimos en desapego interno, hacemos lo que se debe hacer y la vida nos trae siempre algo nuevo. Satisfacemos nuestros deberes hacia nuestros cuerpos, nuestra familia y la sociedad, sin esperar algo como fruto de nuestra acción. Está bien si los frutos de nuestra acción nos llegan, pero en el desapego no nos quedaremos apegados a ellos. Tampoco nos decepcionaremos ni nos pondremos tristes, si no conseguimos frutos de lo que hemos hecho. Los resultados vienen conforme a la Ley. El tiempo produce las cualidades; ellas están más allá de nuestro control. No obstante, si realizamos bien nuestros trabajos, podremos proceder a su debido tiempo a la etapa de ascenso siguiente.

El Primero y el Último Signo

El signo de agua de Piscis representa las “aguas espirituales” del camino ascendente, las que, purificadas y destiladas, ascienden como las “aguas puras del cielo”. El símbolo oculto de Piscis es la Madre del Mundo; los dos pescados de este signo se describen como “los dos ojos de la madre que no pestañean”, y desde los que brilla la luz original. También dice que la gente de Piscis lleva un poder especial en sus ojos, por el cual pueden influir sobre otros. La mirada de un Maestro despierta la conciencia como un punto de luz y este punto crece cuando el aspirante trabaja de acuerdo con la ley.

Piscis es el signo del Salvador, el iniciado que invierte la rueda del zodiaco para volver a la humanidad y realizar el Plan en la tierra. Es por eso que Piscis es considerado el primero y el último signo del zodiaco, Alfa en Omega y Omega dentro de Alfa. A través de su regente Neptuno, Piscis conduce a la conciencia universal, pero solamente cuando el hombre no mira hacia arriba, a lo Espiritual, sino hacia abajo, hacia el mundo de los hombres, si no es un soñador místico, sino un trabajador práctico que trabaja de manera profunda y eficiente para el bienestar de la humanidad y de la vida en el planeta. Aquí están las perspectivas y los peligros para el Piscis individual: El es flexible y fácilmente impresionable. Mientras no esté firme en el camino, puede ser fácilmente influido por otros. No obstante, si su mente se purifica y se orienta establemente hacia el camino, recibe la luz superior y puede inspirar a otros con ella. De esta manera los dos pescados y las cinco hogazas de pan de los que habla la Biblia, se multiplican y el hambre espiritual de muchos es satisfecho.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Hércules: El Hombre y los Símbolos / notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual / Mandra. Une Versión Acuariana del Bhagavad Gita. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España – A. A. Bailey: Astrología Esotérica, Lucis-Trust, London (http://www.netnews.org/www.lucistrust.org ).