La Sabiduría Eterna

El Vino y las Botellas

Sri YantraTodos somos almas. Así, por naturaleza, tenemos luz, amor, y sabiduría dentro de nosotros. No tenemos que adquirirlas primero. Nuestro único esfuerzo debería ser el permitir que actúen a través de nosotros. ¿Qué es la sabiduría? Es la luz del alma. Dependiendo de cuán puros seamos, la sabiduría dentro de nosotros despierta, y su luz comienza a pasar a través de nosotros. Aquellos que consideramos los Maestros de Sabiduría son seres iluminados a través de los que se expresa la luz de la sabiduría. Ellos saben que no son los creadores ni los autores de ésta. Ningún ser humano ha inventado la sabiduría y, en consecuencia, tampoco puede darla. En el mejor de los casos, el hombre puede servir como transmisor de la sabiduría. El que da es alguien a quien no llegamos a conocer mientras nos preocupemos demasiado de los nombres y las formas. Muchos se apresuran a colocar sus nombres bajo cierta sabiduría que pudo haber sido dada por los Maestros D.K. o E.K. Los seres superiores que dieron la sabiduría, no escribieron sus nombres en ella. Quien pretenda ser el autor de ésta demuestra que no la ha entendido.

La sabiduría no pertenece a nadie. No podemos poseerla. Tal vez podemos comprar un libro acerca de ella, pero no podemos comprar la sabiduría en sí misma. Todas las escrituras se dan sólo porque ya existen; no existe un propietario de ellas. De igual manera, nada puede ser dicho que no haya sido dicho anteriormente, porque la sabiduría es eterna. Si se dice hoy algo que no se ha dicho anteriormente, entonces no es la verdad. La No Verdad tiene muchas maneras de expresión; pero la verdad verdadera es eterna y solamente una, aunque su expresión cambie de vez en cuando. En consecuencia, la lengua y la terminología cambian, pero la esencia permanece igual. La sabiduría sólo aparenta ser diferente, aunque es el mismo vino – sólo que en distintas botellas.

La sabiduría puede invitarse y puede ser experimentada, y aquello que viene a la expresión es muy pequeño con respecto a lo qué se deja detrás. Conforme al tiempo, lugar, y audiencia, la sabiduría se presenta en varias formas de energía; por tanto hay diversas formas de expresión del mismo tema. Cada vez que se habla sobre cierto tema, se expresan nuevos detalles. Por tanto, no debemos cristalizar la sabiduría y decir “esto es todo,” porque la sabiduría es infinita. Cada vez que contemplamos una sabiduría superior o escuchamos acerca de ella en una convivencia de grupo, el pensamiento se abre a planos superiores. Los problemas diarios se mueven en el trasfondo y llegan a ser insignificantes una vez que nos ocupamos intensamente con la sabiduría; experimentamos alegría y un estado de unidad.

Distorsión de la Sabiduría

La sabiduría está más allá de la dualidad, independientemente de que venga a través de un instrumento occidental u oriental. Esto se entiende muy rara vez. Normalmente, la sabiduría se ve como occidental u oriental. Pero una vez que ascendemos en sabiduría, no habrá limitación geográfica, ni de nacionalidad, ni comprensiones de la sabiduría relacionadas con la raza. En consecuencia, la sabiduría no debe tocarse hasta que se adquiera una mente neutral. Si tocamos la sabiduría sin una mente neutral, creamos nuestras propias distorsiones que conducen a la ignorancia hacia la sabiduría por nosotros y por otros. Así, es necesario no hablar antes de que hayamos alcanzado un estado desde el cual podamos ver y hacer cosas correctamente.

La sabiduría es para los que miren al alma. Prefiere esperar y responder a los que la estén buscando sinceramente y la llevan a la práctica paso a paso. Ella puede traer problemas a quienes no han llegado aún a este punto. Hay mucha gente entusiasta que intenta trabajar con ella y que se queman. Si la electricidad se trata negligentemente, puede traer la destrucción. Ésta es una de las razones por las que la sabiduría más profunda nunca se anuncia. La sabiduría no hace labor de proselitismo ni asume actitudes militantes. Éstas son debilidades de la personalidad humana con las que se deforman las enseñanzas originales. La sabiduría vive conforme al principio con el que se la presente. Sabe como puede expandirse; sólo necesita los canales. De esta manera, la sabiduría pudo fluir de ciertos centros superiores a través de H. P. Blavatsky a la humanidad; porque ella se había convertido en un buen canal.

Ocultando y Revelando

Desde que la humanidad ha existido en este planeta – se estima que desde hace 18 millones de años – la jerarquía espiritual ha estado también aquí. Transmite el conocimiento de Dios, de la naturaleza, y de los planetas. Conforme a las leyes del tiempo, esta sabiduría a veces se oculta y otras se revela. Cada vez que se revela, parece ser nueva, como si nunca hubiera existido antes. Y cada vez que se oculta, ese tiempo se ve como una época oscura, o un período de ignorancia. En el curso de su descenso a la materia densa, el conocimiento se pierde en breve tiempo, y el hombre tiende cada vez más hacia objetividad. Èl es orientado hacia lo externo, y los potenciales internos permanecen ocultos. Cuando llega el tiempo adecuado, las semillas de la sabiduría se siembran otra vez. Así, la sabiduría interna se revela según la ley de la evolución en el hombre una vez que se torne a lo interno y busque qué reside allí. Esto ya ha sucedido a menudo en este planeta y continuará sucediendo en el futuro.

La sabiduría antigua está bien resguardada en los templos cuevas del Himalaya por los adeptos que viven allí, sólo para estar accesible a los hombres en el momento adecuado para ello. El lema de la India es “yo oculto la luz.” De esta manera, la sabiduría fue cobijada cariñosamente con todo el rigor, mientras que fue materializada excesivamente en otras partes y casi se pierde. La jerarquía espiritual se asegura de que el conocimiento esté preservado para la humanidad. Aún cuando ocurran revelaciones nuevas, más profundas, las manifestaciones consecutivas de la sabiduría continúan válidas. El buen trabajo del pasado no puede ser olvidado por el nuevo. Pero cada vez que sabiduría es dada, también tiende a cristalizarse. Cada vez que las cosas se hablan, tienden a convertirse en conceptos. Necesitamos un concepto como medio para llegar a la luz, pero debemos vivir con la luz y no con el concepto. Así, necesitamos romper muchas veces los conceptos a través de los cuales la sabiduría se experimenta; de lo contrario, el principio de formación de hábitos se cristaliza y nos sofoca. Debe venir siempre una dosis nueva y fresca para los que buscan un nuevo acercamiento.

Aplicando la Sabiduría

La sabiduría tiene que ser vivida en la vida y sus inspiraciones deben entrar en las acciones de la vida diaria. ¿Qué como y de qué manera? ¿Cómo mantengo la limpieza y mi ritmo diario? ¿Cómo balanceo la meditación, el estudio y el servicio? Es de gran ayuda el estudiar las vidas de los iniciados, porque nos recuerdan cómo actuar en situaciones difíciles. Si no integramos la sabiduría en nuestras propias vidas para mejorar nuestros patrones de vida, la sabiduría no tiene uso alguno. La mente siempre desea algo nuevo, pero no está dispuesta a seguir lo se le da. Lo nuevo se toma sólo para ponerlo a un lado: “¿Y qué es lo siguiente?” Podemos llenar nuestras mentes con el contenido de la sabiduría, pero de esta manera la sabiduría no está disponible si la necesitamos para la acción. Continuamos siendo perturbados por las situaciones y toda la sabiduría se pierde. El camino a la sabiduría no conduce a recoger, sino a su aplicación paso a paso. La sabiduría no consiste en correr detrás de las cosas, sino en esperar para aprender hasta que el tiempo haya madurado al punto de hacer lo que debe hacerse. Así, la conciencia oculta puede revelarse, y recibimos impulsos de la Voluntad Superior sobre cómo podemos resolver sabiamente nuestras vidas.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Hércules. El Hombre y el Símbolo / Notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.