Transmisión de Energías

Volviéndonos Receptivos

Energy TransmissionUn programa de radio o de televisión solo puede ser recibido, si nuestro receptor está dirigido a la estación transmisora. Incluso si el centro de difusión está transmitiendo un programa, nada se transmite sin un receptor correctamente sintonizado. Nuestra mente es el receptor; el alma habla a través de la mente del alma, la mente superior, y la personalidad reciben a través de la mente inferior. Para una buena transmisión, nuestro sistema tiene que estar listo para recibir, de lo contrario, la comunicación se distorsiona y sólo recibimos ruido o sonidos distorsionados.

De modo de hacer a la mente receptiva, meditamos o hacemos otros ejercicios espirituales. Tenemos que aprender a escuchar y a ser receptivos con la mente inferior; ésta no debería transmitir nada por sí misma. Pero mientras estamos en meditación, nuestra mente continúa estando activa la mayor parte del tiempo; es decir, piensa y continúa pensando. Es como si llamáramos por teléfono a alguien y habláramos nosotros mismos todo el tiempo, y al final nos percatamos de que el otro nunca contestó. ¿Cómo puede él hablar si no hacemos ninguna pausa? ¿Cómo puede lo Divino transmitirnos las impresiones si no encuentra acceso?

En conversaciones estamos ansiosos de hablar, pero no escuchamos con atención. Esto es una situación difícil especialmente para los profesores que intentan transmitir sabiduría. Muy pocas personas escuchan cuidadosamente lo que se está diciendo. Algunos solo oyen la mitad, otros, nada. Algunos escuchan e inmediatamente olvidan de nuevo, pero luego hablan como si hubieran entendido todo lo que se les ha comunicado. Cuando hablan de la sabiduría, están influidos por su comprensión personal o incluso por tendencias manipuladoras. E incluso si imaginan que expresan transmisiones del alma, no son influidos por el alma, puesto que la luz del alma no puede penetrar hasta sus niveles de conciencia. Sin embargo, el profesor repite pacientemente para las que no escuchan y cuida de los que escuchan y retienen lo que oyen y lo aplican.

Se necesitan años para recibir la sabiduría correctamente y asimilarla en la vida. La sabiduría se recibe a través de la mente del alma en las neuronas y así impregna a la personalidad. A la mente del alma se la llama la “luz” y a la mente de la personalidad, el cerebro. La mente del alma trabaja a través de la glándula pineal y la mente de la personalidad a través de la pituitaria. Ambas deben comunicarse. Entonces ocurre la magia blanca.

Trabajando desde el Interior

El Maestro CVV comentó que en general la humanidad en el estado actual no es capaz de recibir correctamente. “¿Para qué sirve una transmisión si no es recibida?,” dijo. “Todo es muy incierto.” Y explicó: “Por tanto entro en ti mientras estoy transmitiendo. Trabajo desde tu centro. Desciendo a tu centro base para trabajar allí. Incluso mientras duermes, entro en ti y comienzo a trabajar.” La energía entra directamente en nosotros y trae el desarrollo.

El Maestro CVV también llama a esta energía EL MAESTRO. Es otro nombre para el Divino omnipresente. Cuando pensamos en el Maestro y lo invocamos antes de comenzar con la meditación, experimentamos a la presencia como una transmisión de energía eléctrica. Entra en nosotros, nos estimula y causa transformaciones. Nos sentimos restablecidos y podemos comenzar trabajos de buena voluntad con nuevo ímpetu.

Médiums del Maestro

Si nuestra alineación es estable, ocurre una transmisión de energías a través de nosotros hacia los alrededores. Nos convertimos en canales, en médiums del Maestro. Sin embargo, tan pronto como nosotros mismos intentemos hacer la transmisión, esto no ocurre sino que se bloquea. No somos nosotros los que transmitimos, sino que la transmisión sucede a través de nosotros. Somos un testigo de lo que está sucediendo, nosotros no hacemos nada. Experimentamos alegría cuando observamos cómo lo Divino trabaja a través de nosotros de maneras múltiples para elevar a la gente o para aliviar el sufrimiento.

Todo esto puede suceder sólo en completa apertura hacia lo Divino. Un iniciado sabe que él no puede esparcir la luz por todas partes, en cualquier tiempo y lugar, sino que él la transmite de acuerdo con el tiempo y el espacio y trabaja como canal según la decisión de los planos superiores.

El Centro Planetario de la Garganta

Los Maestros también quieren que en forma incrementada nos convirtamos en transmisores de esta energía plena de alegría y que la vertamos en todos los aspectos de la vida – en la casa, en el trabajo o en cualquier actividad social. No quieren que acumulemos la luz, sino que la esparzamos como gente práctica en los centros más ocupados del mundo. No necesitan a las personas que se pierden en teorías poco prácticas o que se retiran de la vida, sino a los que permanecen libres en el mundo mientras están rodeados por todos. Ellos transmiten vibraciones de paz y equilibrio en este tiempo en el que la humanidad pasa por una crisis.

En el planeta, entre los reinos de la naturaleza, la humanidad es realmente el transmisor. Es el centro de la garganta, el mensajero y transmisor entre los tres centros superiores, y los tres centros inferiores. Teniendo en cuenta que la vida se basa en el intercambio, la humanidad no puede continuar aprovechándose de todo. Nuestra presencia en el planeta es un dolor para el reino vegetal y animal, y el sufrimiento que causamos a otros será transmitido de regreso hacia a nosotros. Ésta es una ley fundamental de la naturaleza.

Iniciación Grupal

El Maestro CVV decidió elevar la conciencia de la humanidad y distribuir por todo el planeta las energías que había recibido de los planos cósmicos. Él dijo que quería actuar por la humanidad rápidamente y por ello quería multiplicarse en miles de canales. Las personas no lo entendieron, y hasta hoy su trabajo sigue sin entenderse. Él declaró que se necesitarían 300 años para que fuera entendido. Y mientras vivió en la India, el plantó semillas en Europa y en Norte y Sud América. Dijo que más tarde las energías regresarían del Occidente hacia el Oriente.

El 29 de mayo de 1910, él comenzó a distribuir las energías desde Kumbakonam en el Sur de la India. Llamó a algunos amigos y parientes que estaban deseosos de recibir la energía. Se sentaron frente a él, los miró y cerró los ojos. Sus ojos también se cerraron automáticamente y él transmitió la energía. Sintieron cierto tipo de movimiento en ellos y experimentaron estados trascendentales. Mientras que iniciaba a los pocos que se habían reunido alrededor de él, distribuyó la energía en gran medida alrededor de todo el planeta. No solo fue a los seres humanos, sino también al reino animal, vegetal y mineral. La energía fue recibida también por la Jerarquía. Formaron triángulos con el Maestro e introdujeron esta energía en sus ashrams con los discípulos. Así, la energía se transmite a los nuevos grupos. El mes de Géminis se considera una época de iniciación para la humanidad y es particularmente favorable para la transmisión de las energías de síntesis. Es por ello que el 29 de Mayo se celebra como el día de la iniciación grupal, como el Día de la Llamada de Mayo (May Call Day).

Fuentes: K.P. Kumar: Urano, El Alquimista de la Era / El Movimiento Teosófico / notas de seminarios. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.