• La aceptación no es un deseo, no es una intención, tampoco es una acción, ni una resignación. La aceptación es lo que somos.
  • Ser lo que somos no pide esfuerzo, no se puede enseñar, ni se puede adquirir, ni tampoco se puede tomar. Ser lo que somos es estar en silencio.
  • Nadie cuida a nadie. La conciencia misma se hace eco. Se busca en las profundidades de la ilusión. La ilusión de ser alguien, la ilusión de estar en alguna parte. La ausencia de ilusión es lucidez.
  • El yo se ata la identidad como las limaduras al imán. Estar libre de identidad es la ausencia del yo. La identidad libre no es yo. Sin identidad, es Aquello Yo Soy.
  • La aceptación es la base de un modo de vida sano que conduce al bienestar y la paz de la mente. El saber es una cosa, integrarlo es otra. Es difícil pasar de la cabeza al corazón con esta noción.
  • La aceptación perfecta e incondicional no existe. Lo que aceptamos hoy no lo vamos a aceptar necesariamente mañana. Así, el deseo de avanzar hacia la aceptación, con honestidad y humildad, aquí y ahora, a la vez, es la garantía del éxito.
  • La aceptación es un requisito previo para un cambio verdadero. Podemos cambiar sin pasar por la aceptación, pero es muy posible que debamos volver a empezar. Tal vez, lo hayamos experimentado ya varias veces.
  • El rechazo de la diferencia de otros es una buena manera de ver la dificultad que uno tiene de aceptarse así mismo.
  • La aceptación nos mantiene en contacto con la realidad ya que el rechazo de sí mismo o de lo que pasa por uno ahora, a menudo se hace con la huida o la negación.
  • Aceptar no significa resignarse, más bien es ver y aceptar lo que está aquí para nosotros ahora, nuestra realidad.
  • Para aceptar lo que sucede fuera de nosotros, debemos aceptar lo que pasa en nosotros; es lo que nos abrirá la puerta hacia el exterior. Vivir y aceptar nuestras experiencias en el aquí y el ahora nos lleva a la aceptación más profunda de lo que uno es.
  • El juicio es uno de los mayores obstáculos a la aceptación, es un medio para defenderse del dolor, del miedo, etc.
  • Aceptar que, por el momento, hay algo que no podemos aceptar, a menudo es el primer paso para aceptar.
  • El amor a sí mismo pasa por la aceptación, debemos abandonar nuestra propia imagen idealizada y poco realista y entrar en la realidad de lo que realmente somos, y esto, tanto para nuestro lado bueno como para nuestras dificultades.
  • La aceptación es la base de un modo de vida sano que conduce al bienestar y la paz de la mente. Se debe tener cuidado de no aceptar cueste lo que cueste. A veces la aceptación lleva su tiempo, debe abrirse su camino. Podemos inconscientemente desconectarnos de nuestras emociones para aceptar, pero en ese momento no estamos en contacto con la realidad, estamos huyendo.