Sol y Conciencia

Los Tres Centros Solares

Sun - WikipediaNo hay conexiones visibles para nosotros, con el Sol o los planetas. Parece como si todos ellos estuvieran colgados en el espacio sin interrelación, pero fuerzas no visibles mantienen las conexiones. El espacio no está vacío, sino que tiene estructuras que se entrelazan como vórtices u órbitas. Los cuerpos de los planetas se mueven a lo largo de estas trayectorias y reciben sus vidas del centro que llamamos el Sol.

El globo visible del Sol no es una bola de materia, sino un lente, un foco, una imagen producida por reflexión del principio interno del Sol. El Sol recibe y transmite desde él la luz de la fuente superior. Este centro superior también se llama el Sol central. El Sol físico es para él un canal o una luna que refleja la luz. De igual manera, el Sol central o espiritual es de nuevo, un espejo, una expresión del Sol cósmico. Estos tres representan el cuerpo del Sol, su alma y el espíritu.

En la sabiduría del Oriente, la luz, que en el plano cósmico se recibe del Dios Absoluto o del Sol cósmico, se llama Bhargo Deva. Viniendo del Sol cósmico, la luz se recibe a través del Sol central llamado Savitru. Pasa a través de el, por medio de la luz del sol visible, Surya, y nosotros, en cuarto lugar, la recibimos en nuestro corazón. Es únicamente el Uno, quien se manifiesta a través de todos estos planos.

La adoración del Sol es la adoración más antigua de la Divinidad en la Tierra, y en el mantram Gayatri se mezclan los tres centros: el centro físico del Sol, el centro solar y el centro cósmico. El mantram se orienta a la luz cósmica que se derrama sobre nosotros por medio del Sol central y del Sol planetario. Es una humilde petición al Señor de la Luz para que nos inspire y alerte nuestras voluntades: “Contemplamos en esa Luz del Señor de modo que nos abrace y active nuestras voluntades.”

Cuando cantamos el mantram Gayatri, podemos visualizar cómo la luz desde más allá del Sol es invocada hacia el centro Ajna y lo carga de energía solar. Así se forma un canal para la luz del Sol hacia nuestro interior. Permite que corrientes curativas fluyan hacia nuestro interior y nos den energía tanto como a nuestro entorno. Cuando pronunciamos el Gayatri conscientemente de esta manera, es como tomar un baño de luz.

Doce Luces de la Luz Una

El Sol real es el trasfondo de toda luz. Se le llama también la luz que todo lo penetra más allá de la oscuridad y en la sabiduría del Oriente “Aditi.” Aditi es la materia primordial que es oscuridad para la comprensión de los seres, pero para los videntes, es la luz absoluta. Esta Luz es también llamada, la Luz o la Madre del Mundo. La Luz Una se divide a sí misma, en 12 luces y trae luz y vida a los siete (7) planos de la existencia. A estas 12 luces se les llama también los 12 Adityas, los hijos de Aditi o los Devas de la radiación. Ellos representan el aspecto del alma de la creación y son la luz de la conciencia con sus 12 cualidades. La energía de los 12 Adityas alcanza la Tierra por medio de los 12 signos solares, cuando el Sol se mueve a través del zodiaco. Así la percepción oculta se da cuenta que, aunque el rayo del Sol es siempre el mismo, la energía que transmite cambia de mes a mes. En nuestro cuerpo, los 12 signos solares se localizan de la cabeza a los pies. Y el loto de doce-pétalos del corazón es el centro solar en nosotros.

Visto desde la Tierra, el Sol rota alrededor del zodiaco una vez cada doce meses. Júpiter termina su ronda en doce años. Podemos entender por tanto a Júpiter como el centro solar más grande; por medio de nuestras acciones de servicio, estimula en nosotros el principio solar, el alma. El Sol y Júpiter dan calor, vivacidad, afecto y expansión. En nuestro sistema solar, Urano es el representante del principio del Sol cósmico, él representa el Sol grande. Lo que el Sol logra en un año, él lo hace en 12 veces 7 años, su revolución toma 84 años. Por medio de Urano recibimos las energías de círculos superiores. Él causa una reestructuración de la materia y una expansión súbita. La energía de Urano es un principio cósmico que lo impregna todo; es incomprensible y sólo puede experimentarse. Esta energía trabaja hoy a través de muchos planetas, también a través del Sol, y transmite así la influencia del Sol cósmico.

En la Doctrina Secreta, los tres aspectos del Sol son llamados Sol – Om – An. El Sol cósmico se llama Sol, el Sol central: Om y el Sol planetario, An. Al cuerpo humano se ve como el templo de Salomón, porque el triple Sol está presente en él. A esta trinidad también se la adora como la Trinosofía santa, la triple sabiduría llamada en el Oriente: Trayee Vidya, y representa las tres sílabas A-U-M del OM. En la lengua de los ritualistas occidentales es representada por AA-DO-NAI de la deidad solar Adonai.

Vida y Conciencia

Cada ser humano tiene un centro solar en él, que es su propia conciencia como “Yo soy”. Es el centro de su punto de vista y horizonte. Somos rayos de Sol conectados directamente con el Sol, unidades de la energía solar. Ellos están tanto en el Sol, como en la tierra y en nosotros. Su movimiento es penetración y no relocalización. Esto significa que existe a través de todos los niveles, desde la fuente hasta el último plano denso. La penetración, es la cualidad básica del alma que nos da una conciencia que satisface plenamente y lo penetra todo en nosotros. Podemos armonizarnos con la presencia de las energías de los círculos superiores en nosotros meditando en ellos, diciendo una oración o mirando una luz y sintiendo la luz en nosotros. Recibimos las energías de la súper alma por medio del alma individual, por medio de Buddhi hasta la mente.

Somos parte del gran sistema y por tanto las enseñanzas dicen que cada uno de nosotros es un Sol que tiene el potencial para convertirse en un sistema solar. Mientras nuestra conciencia esté trabada en el mundo mundano, estamos atrapados en él. La frase “Estoy en el mundo, pero no soy del mundo” nos recuerda que en nuestro ser somos ángeles solares que tienen que despertar de su sueño en la materia.

El Sol nos da vida y conciencia. Para despertar la conciencia nos ayuda tomar Prana solar a través de una respiración consciente y profunda, porque en el plano etérico, el oxígeno es energía solar. Exhalando el dióxido de carbono, expulsamos las limitaciones a través de Saturno. El Sol es expansión, Saturno, solidificación, el principio de la anti-vida que llamamos muerte. El acopio de dióxido de carbono en el cuerpo forma una fuente de enfermedades crónicas. Todos los cuartos deben recibir tanto aire y luz del sol durante el día como sea posible. Los cuartos sin luz solar son cunas de energías negativas que conducen a una pérdida de conciencia. Hoy en día, hay mucha arquitectura incorrecta bloqueando la energía vital.

Los asanas, ejercicios que mantienen flexible la columna vertebral ayudan en la toma de la fuerza pránica de la luz del sol, especialmente el Sarvang Asana (postura parado sobre los hombros). El consumo de agua o jugos de fruta y verduras frescas es también útil.

La fuerza vital del Sol entra en el cuerpo a través de dos centros principales: el centro sacro (bazo) y el centro entre los omóplatos que está ubicado más cerca del centro cardíaco, que del centro de la garganta. Los rayos del Sol de la mañana dan vida y conciencia reanimante. Es muy bueno exponer el cuerpo durante esta ocasión, al aire fresco y recibir la luz dorada en nosotros; no tienen que ser los rayos solares directamente. Los momentos de la puesta del sol son también útiles para recibir mucha fuerza vital.

Cerca de 90 minutos antes de que el Sol aparezca sobre el horizonte del Este, una gran oleada de energía viene a nuestra parte del planeta, y menos de 30 minutos antes de que el Sol aparezca, una segunda oleada de energía corre a través de la atmósfera, ésta es aún más potente. El Maestro E.K. insistió mucho en que los discípulos se despertaran en las horas tempranas de la mañana, tomaran una ducha y se expusieran a los rayos tempranos del Sol. Los que no lo hacen, no pueden siquiera soñar con lograr ningún trabajo jerárquico o seguir las enseñanzas.

El Disco Dorado

Un discípulo que puede retirarse a voluntad de la actividad de externalización a través de los sentidos es comparado con el Sol que retira sus rayos, y así el globo Solar llega a ser visible como un disco dorado. Mientras el discípulo progresa regularmente, el resplandor del disco dorado crece. Es muy hermoso. Parece como si el globo solar estuviera subiendo entre dos montañas. Las dos montañas son nuestras cejas, entre las cuales la luz brilla como un disco de diamante en el centro Ajna. Cuando el disco se abre, se considera como la apertura del tercer ojo. No podemos expresar en palabras la dicha relacionada con esto. Es realización.

Fuentes: K.P. Kumar: Hércules / Urano / Notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.