Mujer y Hombre

Un Entendimiento Superior

Sri Kumar and Kumari GaruTodo lo que emerge del fondo de la creación se llama femenino en las enseñanzas de Sabiduría, mientras que la fuente se considera como masculino. Así el espacio pasivo es “Él” y en su estado dinámico “Ella”. “Él” se transforma en “Ella” y se mueve a través de todo. Esto significa que el Señor, el dador de Vida, Luz y Forma, es el único hombre, todos los demás son mujeres. En la creación hay solamente “Ella”, en la que “Él” se oculta. El Maestro CVV dice: “”El (he) está en Ella (she), man (hombre) está en woman (mujer), Adam (Adán) está en Madame (señora)” – en este juego de palabras hay una sabiduría profunda.

La Existencia pura no es Él ni Ella, sino ambas. Por ello se habla de un Dios masculino-femenino. La primera emanación de lo Absoluto se llama la Madre del Mundo. Con ella aparece el Alma Universal o el Cristo Cósmico. Por ello se ha dicho: Cristo es femenino, o como le llamaron los Agnósticos: Christos-Sophia. En su equivalente del Oriente, el Maitreya Buddha, se identifica también con Kwan Yin, la Madre Piadosa, la personificación de Dios en forma femenina: al hombre se le recuerda su naturaleza interna con símbolos externos.

En relación con el Dios Absoluto, el Alma Universal es femenina, pero para el resto del universo es masculina. Todos nosotros somos esencialmente masculinos y femeninos, andróginos. Somos el alma, en relación con el espíritu somos femeninos y en relación con la personalidad somos masculinos. Cuando la mente dirige el cuerpo, la mente es masculina. La energía receptora es femenina, la energía directriz de guía es siempre masculina. Cuando la esposa gobierna y el marido obedece, la esposa es masculina y el esposo femenino. Cuando ambos desean gobernar, hay repulsión o conflicto.

Siempre que decimos “hombre,” nos referimos al aspecto físico de un hombre y cuando decimos “mujer,” nos referimos al aspecto físico de ella. Esa es una entendimiento muy limitado. La concepción superior es: El que distribuye desde adentro es el hombre y quien recibe es la mujer. Cuando dependemos de alguien en cualquier situación, nuestra relación es femenina, pero cuando brindamos apoyo nos convertimos en “masculinos” o ÉL. No podemos estar siempre en el estado de recibir o en el de dar. La ley de la alternancia hace que el dar y el recibir sean alternos. No es natural sólo recibir sin dar, o viceversa. De igual manera, en una relación hay necesidad de dar y recibir, de modo que se produzcan el compañerismo y el flujo de energías. No obstante, con frecuencia se inhibe este libre flujo y se perturba el equilibrio.

La desatención de lo Femenino

La indiferencia por el aspecto femenino en la creación causa desórdenes serios. La explotación de la naturaleza ha causado un gran desequilibrio en la tierra. La negligencia o la opresión de la mujer han conducido a un desequilibrio terrible en la sociedad. En algunos sistemas se ha degradado a las mujeres de tal manera que se las considera la fuente del pecado y el deseo. Otros las rebajan a la categoría de objetos del sexo comercial. Esto tuvo un efecto muy dañino en la humanidad. El movimiento feminista es una reacción a la energía masculina dominante: “Los movimientos feministas tienen una significación especial para el futuro inmediato. Estos movimientos deben ser entendidos no como aserción de supremacía, sino como el establecimiento de la justicia.” (Supermundano 1, 38) El lugar legítimo de la mujer en la sociedad tiene que ser restablecido. El progreso del hombre en este ciclo de tiempo depende de su actitud y acercamiento hacia la mujer.

Un Todo Compuesto

El hombre y la mujer son dos contrapartes de un todo compuesto. Ninguno es superior al otro. Ambos son igualmente importantes y cada uno tiene sus funciones bien definidas; juntos forman un buen equipo cuando cada uno respeta al otro. El vivir juntos y en armonía permite ajustes a nivel psicológico y físico y las necesidades biológicas se satisfacen de ambos lados. El hombre y la mujer que viven juntos podrán haber fijado sus propios objetivos para tal vida, pero la Naturaleza tiene otros designios para ellos. El matrimonio y la fundación de familias está previsto en el Plan que los Maestros sirven, para que las almas continúen recibiendo cuerpos conforme a sus cualidades, pero también para extraer lo femenino del hombre y lo masculino de la mujer. La mujer representa la energía de Venus y el hombre la energía de Marte. Con su interacción, la influencia de Venus suaviza a Marte y Marte hace a Venus fuerte. Es así como la mujer gana fuerza gradualmente y el hombre se hace más suave cuando ambos viven juntos. El principio de la espiritualidad es: Un hombre para una mujer y una mujer para un hombre, por toda una vida.

Sin embargo, vemos a menudo matrimonios rotos. Las familias se desintegran a veces sin intención. A través del tiempo dos individuos pueden unirse y separarse nuevamente. Sólo las relaciones del alma duran mucho, no así las de la personalidad. Dos almas no pueden atarse a la fuerza. Deben estar juntas, porque están de acuerdo. En la mayoría de los casos, la relación fue basada más en una atracción externa y no en una compatibilidad de valores o de comportamiento. Si la atracción es demasiado rápida, conducirá a la repulsión después de un tiempo, a menos que encontremos el dorado camino del medio, moderando nuestros gustos y disgustos. Nuestros problemas se presentan a causa de nuestras expectativas. El otro también tiene expectativas las que no nos preocupan. La pregunta es: ¿Tiene usted suficiente corazón para aceptar a otra persona tal cual es?

Incluso si no cubrimos las expectativas mutuas, debemos ser amistosos el uno con el otro. Un cónyuge con quien no estamos de acuerdo nos muestra una dimensión de la vida que no tenemos. Es un mensaje para recordarnos que nos conviene aprender mejor esa dimensión. Para ello debemos trabajar con lo que hay de común en nosotros y, si estamos de acuerdo allí, la discordia cesa.

La familia es un buen campo de entrenamiento. Es frecuente que se encuentren un cónyuge hiperactivo y otro de menor actividad, por lo que el de menor actividad aprende a ser más rápido y el hiperactivo aprende a frenar su actividad. Las energías complementarias deben casarse para que cada una pueda completar a la otra.

Re-Establecimiento de la Familia

La creación de un sistema familiar sano contribuye a la reconstrucción de la sociedad. En consecuencia, tenemos que fortalecer la tradición de la familia, introducir buenas tradiciones en ella y ver que haya paz entre las parejas. Como seguidores de las enseñanzas de la Jerarquía Espiritual, tenemos la responsabilidad de ser una familia ideal, de ser un ejemplo vivo de los valores en la profesión y de demostrar la cualidad del servicio en todos los aspectos de la vida.

El papel de la madre y del ama de casa se tiene en gran estima en la vida espiritual. Sin embargo, la dignidad natural que las mujeres tienen en su hogar no se reconoce en nuestra sociedad hiperactiva. Intentan ganar la dignidad y el reconocimiento que merecen buscando un trabajo y entonces se descuidan los deberes en el hogar y se presta atención a los deberes exteriores. Cuando existe la necesidad de trabajar afuera, debe entenderse como un servicio a la sociedad luego de haber servido a la familia. El hombre trabaja afuera y la mujer en la casa, pero ambos son responsables de servir a la familia. Es importante que el trabajo de la mujer en el hogar sea reconocido y apreciado nuevamente. Ella establece las bases apropiadas para la vida armoniosa en el hogar, mantiene las cosas en orden y presta atención a los jóvenes en crecimiento. Es una actividad magnífica y muy importante. Cuando se está en equilibrio interior, decrece el impulso hiperactivo hacia la actividad en el exterior.

La presencia de las mujeres puede elevar a los hombres a planos más sutiles de la conciencia. En la mujer, la parte subjetiva vive un poco más que en hombre. En el hombre, está hoy casi muerta. Es por ello que hay muchas más mujeres que hombres en la mayoría de los grupos espirituales. Por naturaleza tienen una cierta conciencia subjetiva, porque la conciencia es mayor en la mujer. Muchos hombres tienen un cierto escepticismo hacia el reino subjetivo. Las mujeres tienen sus dudas en otras áreas. Ellas pueden entrar más fácilmente en prácticas ocultas y entender cosas en el subconsciente. Están convencidas de lo que saben de las enseñanzas, aún cuando no puedan expresarlo intelectualmente. En ésto, la Jerarquía ve una esperanza para el futuro.

En una comunidad sublime, el esposo vive en el corazón de su esposa y la esposa en el corazón de su marido; nunca se sienten separados. Incluso si uno de ellos abandona el cuerpo, continúa viviendo en el corazón como energía.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Mithila / Hércules / Venus / La Cruz de Acuario / notas de seminarios. The World Teacher Trust – Dhanishta, Barcelona, España. -Supermundano I. Sociedad Agni-Yoga, New York, (www.agniyoga.org).