Sirviendo al Plan

El Plan de Vida

Serving the PlanHay un plan subyacente en la evolución de la vida, éste determina la interacción de las fuerzas que dirigen las manifestaciones de la materia. La materia toma forma en el espacio conforme a un patrón que existía ya antes de su creación. En el espermatozoide está ya contenido todo el plan para la formación de un individuo; es el modelo de las inteligencias creativas que dan forma y mantienen nuestro cuerpo. Somos una parte del conjunto y un mundo dentro del mundo; por ello cada uno de nosotros, consciente o inconscientemente resuelve el plan de su vida a través del tiempo. De hecho, todas las actividades de la tierra se conducen conforme a un plan que proviene de círculos superiores y “que los Maestros conocen y sirven.”

Un pensamiento simiente del Maestro C.V.V., dado por el Maestro E. K. en Psicología Espiritual dice: „Creation was planned before you came. You can plan for yourself like the plan of creation. Creation is for all, you are one among the many. The plan of all is work, the plan of one is fate. Fate for work is ritual, work for fate is heresy.”

(La Creación fue planeada antes de que usted viniera. Usted puede planear para usted como el plan de la creación. La Creación es para todos; usted es uno entre muchos. El plan de todos es trabajo, el plan de uno es destino. El destino para el trabajo es ritual, el trabajo para el destino es herejía.)

Mucha gente no ve un plan en sus vidas y no entienden nada del Plan mayor de la evolución. Igual que con la televisión, con la que no se puede recibir ningún programa si no se la sintoniza correctamente, el Plan Divino no puede ser percibido, si no nos sintonizamos con la presencia de Dios. Sólo cuando ajustamos la mente subjetiva a la luz y dedicamos nuestra vida al servicio es que comenzamos a percibir el Plan y consecuentemente el propósito de nuestra vida. Siempre podemos recibir sólo una parte del Plan y cuando progresamos en servicio, partes adicionales del mismo emergen de repente. Luego podemos tener una visión más profunda de las partes del Plan mayor.

¿Pero cómo nos ponemos en sintonía con el Plan? ¿Cómo podemos trabajar conforme a El hasta tanto no sepamos cuál es? Muchos buscadores de la verdad desean trabajar para el Plan. Hacen sus propios planes en el nombre del Plan y piensan que es el Plan. Podemos estudiar libros, pero mientras no pensemos desde el corazón y nos dediquemos al servicio de la vida circundante, los libros no nos revelarán nada. En el mejor de los casos, estaremos llenos de nuestra idea sobre el Plan y fantasearemos sobre el Plan, pero éste no es el Plan. Quizás quisiéramos estar junto a un Maestro de Sabiduría o a un Deva para preguntarles: ¿”Cuál es mi plan? ¿Qué debo hacer?” , pero el tener este deseo solamente no nos acercará a Ellos. Nuestra expectativa es una expresión de sobre-actividad. Creamos un obstáculo cuando deseamos contribuir con el Plan Divino.

Recibiendo el Plan

El Plan se recibe en silencio. Cuando escuchamos el interior, desarrollamos una sensibilidad a ello. En esto no intentamos descubrir el Plan o conocer algo por adelantado. El Plan se proyecta en nosotros cuando nos integramos en la conciencia del alma. En nuestro plan diario, debemos incluir una hora en la mañana y una en la tarde para retirarnos en silencio; necesitamos al menos un cuarto de hora para calmar nuestra mente. Los ejercicios de respiración y los mantras nos ayudan a desarrollar los requisitos internos para la recepción de impresiones superiores. Cuando hay que hacer un trabajo, recibimos el programa de trabajo como una impresión en el corazón. Respondemos al Plan cumpliéndolo cada día con un servicio incondicional y sin propósito personal. No tenemos que ir a ningún lugar para cumplir con El, El viene a nosotros. Viene a los que están metidos en sus deberes hasta las orejas y no a los que teorizan. El Plan trabaja desde donde estamos y Se extiende hacia los alrededores. “De los pequeños deberes cumplidos debidamente surgirán responsabilidades mayores que culminan en el servicio mundial,” dice el Maestro D.K.

El tiempo trae el Plan, no tenemos que iniciar nada por nuestro lado, excepto la transformación de nosotros mismos.Nuestra parte del trabajo vendrá a nosotros. Hasta ese momento, debemos esperar y alinearnos interiormente sin descuidar nuestro trabajo diario. Es importante que estabilicemos nuestra situación económica y nuestra vida social así como la familiar, de modo que encontremos tiempo suficiente para tornarnos hacia adentro. Si vivimos demasiado orientados hacia el exterior, no tenemos tiempo para la contemplación interna.

El que realmente conoce el Plan no habla de él, simplemente continúa trabajando en él y se alegra de que se le permita realizar su parte. No se preocupa por las consecuencias, porque sabe que el Plan trabaja a través de él de igual manera que la corriente eléctrica atraviesa un alambre. El alambre no da ninguna electricidad por sí mismo, pero la corriente no puede fluir sin él. Es por ello que los seres de los planos superiores de existencia requieren de la cooperación de personas que lleve a cabo el Plan en la Tierra.

Sobreviviendo los Ciclos del Tiempo

Lo que se realiza conforme al Plan sobrevive a los ciclos del tiempo. Las palabras y los hechos los Grandes Maestros del pasado, como Jesús, Lao-Tsé, Buddha, o Krishna, se conocen hasta hoy. Las obras de un hombre que está en la personalidad no viven mucho tiempo; su eficacia y su capacidad de inspirar a la gente no es grande. Muchos tienen buenos pensamientos, pero no tienen la capacidad de manifestarlos, porque no pueden energetizarlos: la fuente de donde salen sus pensamientos, no está cargada vitalmente. Ellos comienzan un buen trabajo, pero después de cierto tiempo se detienen y se interesan en otra cosa. Un iniciado está consciente de la fuente de donde proviene la energía que se vierte en él. Él sabe que El es sólo un canal para la Energía de Síntesis, que es ilimitada y está más allá de nombre y forma. Él intenta ser lo más neutral posible para asegurar el flujo de energía y para llevar a cabo el consiguiente plan. “Seguir el Plan es como guiar un barco frágil a través de corrientes de peñazcos y rápidos.” (Supermundano III, 666)

Observando el Plan

Tenemos que mirar el Plan que viene a nosotros a través de un acontecimiento. Entonces vemos todo lo que sucede no como resultado de un accidente. Supongamos que conocemos a otra persona en el tren o durante el almuerzo; puede ser que parezca una reunión casual. No obstante, cuando vemos la presencia de Dios en la situación, también nos percatamos del Plan de Dios. La mayor parte de las personas viven sólo en la superficie y, para ellos, los acontecimientos ocurren por casualidad. Ven lo aparente y no la verdad que está detrás. Cuando vemos la presencia de Dios en todas las situaciones, nuestros gustos y aversiones disminuyen, nuestras intenciones y motivos personales retroceden. Cuando nos enfrentan a una situación difícil, vemos Su trabajo en ella. Entonces nuestro esfuerzo de superar las dificultades es Su actuar; nuestro planeamiento abre paso a Su Plan. De esta manera sacrificamos nuestra personalidad en el altar del Plan superior y nuestra conciencia entra en la conciencia del gran Todo: “Que mi plan sea una réplica del Plan Divino.”

Él que ha logrado la conciencia maestra se mueve conforme al Plan del espacio y del tiempo. Dondequiera que aparezca, inspira a la gente por Su presencia, debido a Su Luz, a Su voluntad ardiente, el estudio, el servicio y por la forma en que reajusta sus vidas. Su presencia se percibe en el corazón de los que se orientan hacia El y este contacto produce una transformación. Así la gente se convierte en canales de Luz y compañeros en el gran Trabajo, para restaurar el Plan en la Tierra.

Fuentes utilizadas: K.P. Kumar: La Cruz de Acuario / notas de seminarios. Ekkirala Krishnamacharya: Psicología Espiritual / Sabiduría de los Cielos. The World Teacher Trust / Dhanishta, Visakhapatnam, India. – Supermundano III. Agni Yoga Society, New York (www.agniyoga.org).