Aries

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Parte 1
 Cabeza y Columna Vertebral

Nosotros, los seres humanos, vivimos en la tierra como seres erguidos y nuestra cabeza es el punto mas elevado. Es la que se desarrolla primero en el feto. Las otras partes del cuerpo crecen hacia abajo a lo largo de la columna vertebral. También la conciencia desciende desde la cabeza a través de la columna vertebral y deviene la conciencia terrestre. En el camino de la evolución, la conciencia vuelve a ascender a través de la columna vertebral hasta la cabeza, su origen espiritual. La cabeza y la base de la columna vertebral se asemejan a los dos polos de un imán, alrededor de cuyo eje se forman las líneas de fuerza de nuestra existencia. La cabeza es la cúspide. De igual manera el eje de la tierra, alrededor del cual rota el globo, tiene su cúspide en el Polo Norte y en la Estrella Polar. En nosotros, el centro de la cabeza y el principio “Yo Soy” son los centros de rotación, y la columna vertebral su eje.

La cabeza contiene todos los órganos de los sentidos; el centro energético en la cúspide de la cabeza contiene los equivalentes superiores de todos los centros de energía dispuestos a lo largo de la columna vertebral, como así también los principios de todos los signos zodiacales – un cosmos en miniatura. La cabeza es la parte mas radiante de nuestro cuerpo, y su parte superior está regida por el signo de fuego Aries. Puede meditarse sobre el arco que forman las cejas con la nariz como el símbolo de Aries (♈) en la cabeza.

Aries, Alegría Refrescante de Vivir

Se considera a Aries el signo mas radiante, como cabeza del zodíaco. Desde el punto de vista espiritual, constituye el punto de comienzo y de llegada. En el curso del día corresponde a la hora del mediodía. Aries es la semilla, la primera vibración que surge como una nueva idea. Es el primer impulso desde el trasfondo de la eternidad, el ímpetu para un nuevo comienzo. Esto está representado por la cabeza de carnero golpeando con fuerza hacia delante.

Este signo es refrescante, regocijante alegría de vivir, que va adelante con entusiasmo. Representa expansión, fuerza impetuosa e impulso de destruir formas atrasadas para inaugurar estados mejores y mas progresistas. En el plano individual Aries significa guerra, destrucción, conmoción. El planeta regente aquí es Marte, el principio de “Yo quiero”. Su color es el rojo, la sangre es su tejido y el hierro su metal. Se considera que las personalidades de Aries son poderosas y no pierden el tiempo. Tienden a ser impulsivas, cabezas duras y a no pensar. Son frecuentemente, en su entusiasmo, demasiado rápidas. Lo que ha de realizarse en diez días lo hacen en tres días, pero se enferman los próximos siete días. Aries, como generalmente las personas de los signos de fuego, deben aprender a avanzar a una razonable velocidad, y no a excesiva velocidad.

A Aries le gusta ser brillante y tiene una alta opinión de sí mismo. Si alguien tiene éxito por sus logros y se hace fuerte, su voluntad y orgullo también se incrementan. En Los Vedas hay una historia de un hombre muy inteligente y capaz, el rey Daksha, que era muy orgulloso. Daksha existe en todos nosotros como la conciencia de la personalidad. La historia nos dice, en símbolos, como el Señor hizo que Daksha se hiciera humilde, cortándole la cabeza y reemplazándosela por una cabeza de carnero. El corte y reemplazo de la cabeza simbólicamente significa el cambio del plan individual por el Plan Divino. Mediante la sincronización del plan individual al Plan Divino, el ser humano supera su auto voluntad y se eleva de la conciencia personal a la conciencia del alma. Es recomendable, durante el mes de Aries, reflexionar sobre la historia de Daksha.

Semillas para el Proximo Año

La Astrología espiritual nos enseña que el comienzo de un ciclo contiene, como el nacimiento, las semillas para todo su desarrollo. El mes de Aries contiene las semillas del ciclo anual entrante. Desde los tiempos antiguos se consideró que los 15 días que van desde la Luna nueva a la Luna llena de Aries son particularmente importantes para sembrar las semillas para el año solar entrante. Esto también es válido para los meses de Aries, Tauro y Géminis. A quienes trabajan intensamente para darle un mejor orden a sus cinco sentidos y a su mente, les resulta mas fácil, de esta manera, mantener la ecuanimidad y la recta orientación durante el resto del año. El tiempo los ayuda en sus empeños.

Cada vez que el Sol pasa por Aries, Tauro y Géminis, el Planeta tiene la oportunidad de recibir y expresar energías provenientes de círculos superiores. Con la Luna llena de Aries emerge la nueva idea, que es recibida y asimilada por los iniciados. En la Luna llena de Tauro la energía espiritual es trasmitida a los discípulos. En Géminis es llevada mas hacia el exterior y trasmitida ampliamente a la humanidad. Quienes desean unirse al grupo de co-trabajadores, elaboran el plan de acuerdo con sus entendimientos para el resto del año, y de esta manera se preparan para el próximo ciclo.

Aumentando la Vibración

En el pasado era parte del Gran Plan hacer que la humanidad fuera auto-conciente. Ahora el tiempo urge para que las personas seamos concientes del alma, abiertas a las necesidades del todo. Es una crisis para que la humanidad nazca de nuevo en espíritu y trabaje desde un nivel mas elevado. Nuestro desafío es prestarle total atención al alma y hacerse receptivo a su ritmo. Hay muchos que cooperan solo en pequeña medida y muchos mas que están ocupados con cosas no esenciales y con ellos mismos. Pero las cosas de la personalidad son de menor importancia. Ya es tiempo para dejar el jardín de infantes, poner en práctica los conceptos espirituales, y no solamente jugar con ellos. El ejercicio mas eficaz es ver siempre y en todas partes, durante todo el día, la presencia de lo divino, aun en situaciones desagradables y dificultosas.

El año que comienza en Aries 2001 originará un gran cambio de vibración, un descenso de rayos de luz. Esto podrá ser percibido por quienes le presten una correcta atención. Todos los signos de fuego del nuevo ciclo serán particularmente significativos para adoptar un ritmo mas elevado. Que comience este foco incrementado, y que por lo tanto se lleve a cabo el trabajo.

Parte 2

Aries – El Nuevo Comienzo

En su camino de Sur a Norte, el Sol atraviesa el ecuador el 21 de Marzo, y presenciamos el Equinoccio de Primavera.Cuando el sol atraviesa el ecuador, el círculo formado por el camino aparente del Sol alrededor de la tierra y el círculo formado por La Tierra moviéndose alrededor del Sol, se tocan. Este punto de intersección a 0 grados de Aries representa astrológicamente el principio del año solar. El equinoccio es la tijera que corta el anillo anual, formando así un nuevo principio. En la astrología india hay una constelación de la Luna en Aries llamada Krittika en Sánscrito, y que significa la tijera. El hombre ha recibido el corte de los círculos como un símbolo de lo alto, y lo ha expresado en el símbolo de Aries (♈). Los simbolistas usan también la cabeza de un carnero para simbolizar una relación directa de la eternidad con los ciclos del tiempo.

En el círculo del año, Aries es el clímax de la ascensión del espíritu fuera de materia. Es el punto más alto de la luz, el medio cielo del sentido. Como signo cardinal de fuego, Aries representa el fuego eléctrico o cósmico que existe como conciencia pura, del cual emerge toda la creación. Si meditamos en este signo durante la Luna Llena de Aries, tendremos la posibilidad de experimentar la luz más radiante de nosotros mismos. Aries es el signo de la iniciación, y el Sol está exaltado en él. En un yogui, el principio solar está en el centro de la cabeza y en el hombre éste es el principio de la liberación. Se dice que el gran Maestro Jesús experimentó su resurrección durante la Pascua, que cae en Aries. Moisés, el dador de la ley al inicio de la Era de Aries, y discípulo del dios del fuego en el arbusto ardiente, se representa con dos cuernos blancos en su cabeza. Ellos simbolizan el amanecer de la luz de la ley en el hombre a través del centro de su cabeza.

El Corte de la Cabeza

Aries representa la cabeza. La personalidad de Aries es considerada como un líder enérgico y luchador que puede desafiar cada dificultad y sacrificarlo por alcanzar su meta. Como jefe de una organización, Aries puede sacudir a todo el mundo y entusiasmarlos acerca de algo. No obstante, al hacer esto seguirá su propio camino y hará todas las cosas siguiendo su propio plan; no le gustan las interferencias. Es obstinado e impulsivo en sus acciones. Tanto en el trabajo como en su casa, le gusta ser percibido como el jefe. Puede llegar a tener mucho éxito y llegar a pensarse grande, pero en la gloria de su éxito, su orgullo y su irritabilidad pueden traerle derrota.

En el Oriente hay un ritual en el cual se corta la cabeza y se le sustituye simbólicamente por la cabeza de un carnero. El ritual del corte ritualista de la garganta y la separación de la cabeza nos indican que debemos sustituir nuestros deseos individuales por la voluntad y el plan divinos, de manera que podamos tener una cabeza cubierta de luz y podamos expresar la verdad. Con la preparación adecuada, Aries nos ofrece la oportunidad de apartarnos de la conciencia de la personalidad a la conciencia del alma, y de entrar en un anillo más alto del camino espiral. De otra manera, nos movemos en un círculo y que será el mismo cada año. Especialmente los primeros nueve días de Aries están concebidos para la transformación de la cabeza. Cada año, cuando el sol está a 9 grados en Aries, el principio del sol desciende nuevamente en nosotros, y nos da una nueva dosis de energía. La preparación para esto debe ocurrir al menos desde el equinoccio en Marzo. Es una preparación de al menos 9 días.

Recibiendo Nuevas Energías

Los iniciados eligen cada año los meses de Aries, Tauro y Géminis para atraer las energías de círculos superiores y transmitirlos a nuestro planeta. Durante la Luna Llena de Aries, las energías se invocan en el centro llamado “Shamballa”, donde el Maestro del planeta reside en el etéreo. Se asimilan de la Luna Llena de Aries a la Luna Nueva para llegar a manejarlas y a aumentar el control de ellas. Durante la Luna Llena de Tauro, cuando ocurre el festival Vaisakh, las energías se transmiten al centro llamado “Jerarquía” que tiene un ashram en el éter en la cordillera de los Himalayas. La Jerarquía transmite estas energías a la humanidad durante Géminis. Es por ello que en el Occidente se celebra cada año el descenso de “Las Lenguas de Fuego” durante el mes de Géminis como las fiestas de Pentecostés. También en armonía con este ritmo, el Maestro CVV recibió las energías de síntesis el 10 de Marzo de 1910, que fueron traídas a él a través del cometa Halley cuando la Tierra pasó a través de su cola en aquel momento. Durante tres meses, él asimiló las energías para distribuirlas a la humanidad en Géminis el 20 de Mayo 29 de 1910 y para establecer ese día como el día del lanzamiento del grupo.

Es así que la Luna Llena de Aries se relaciona con la energía de la voluntad divina, mientras que la Luna Llena de Tauro se relaciona con el amor y la sabiduría, y la Luna Llena de Géminis con la luz que irradia, transmite y separa el amor de la voluntad. En el cuerpo de la comprobación, Shamballa está situado en el centro principal y está conectado hacia arriba con el señor Sanat Ku-mara que reside en Shamballa. El centro del corazón se conecta con la Jerarquía, y la humanidad con el centro de la garganta. La humanidad representa la personalidad, la Jerarquía representa el aspecto del alma de nuestro sistema planetario. Shamballa y la Jerarquía son uno e igual, excepto que Shamballa es el azul interior y la Jerarquía, la envoltura de oro.

La Semilla de la Palabra

Antes de ser recibida, la palabra divina existe, pero no es perceptible. Es por eso que las Escrituras dicen que la Palabra estaba con Dios y luego vino al hombre. El Dios en el hombre libera la Palabra y el hombre en Dios debe escucharla y recibirla, lo cual significa percibirla. La Palabra existe como suspiro en Aries, como voz en Tauro y como respiración en Géminis, y entonces existe la Palabra como tal. Eso es lo que se explica en las Escrituras al hablar de los cuatro estados de la elocución o los cuatro estados de la existencia. Lo que normalmente llamamos la elocución es la elocución vocal. Antes de que la elocución, existe una base para la elocución que es la respiración. Antes de que haya elocución al nivel del pensamiento, e incluso de que exista al nivel del pensamiento, nosotros somos enunciados desde un centro. Una vez que la Palabra viene al hombre, la semilla de la Palabra se desarrolla en él, y los detalles de la semilla se convierten en pensamientos antes de ser expresada. Para que la semilla germine, es necesario que el pensamiento y el discurso sean puros. La manera más fácil de purificarse sabiamente es pronunciando ‘mantrams’ mental u oralmente.

La recepción de la semilla está en Aries, su remojo está en Tauro, y su expresión está en Géminis. Por su naturaleza, Aries, Tauro y Géminis son subjetivos y son los principios sutiles, causales. De Cáncer en adelante, la manifestación ocurre y entramos más en lo material. Hay 90 días de preparación subjetiva y 270 días para la expresión. El primer trimestre forma la semilla para la expresión de los otros tres trimestres. Los que desean seguir el camino espiritual deben utilizar muy seriamente los meses de Aries, Tauro y Géminis para preparar la naturaleza subjetiva. Es gracias a las enseñanzas del Maestro Tibetano que la sabiduría antigua fue restablecida en la forma de los tres festivales de la Luna Llena de Aries, Tauro y Géminis. Pero el conocimiento y la celebración de estos festivales ocurren desde tiempos inmemoriales. Intentemos no sólo respetar este conocimiento, sino también hacer buen uso de él en nuestras vidas.

Parte 3

El Huevo Cósmico

En el “Libro de los Muertos” del antiguo Egipto, se dice que el Dios Ra está en el huevo solar. Lo describen irradiando en su huevo (el sol) y echando a andar tan pronto como la energía solar despierta y le da impulso. El dios solar dice: “soy el alma creativa del abismo celestial. Ninguno ve mi nido.Ninguno puede romper mi huevo. Soy el Señor.” Ra es el poderoso y el huevo es el símbolo de la luz, de la inmortalidad y de la eternidad.

La sabiduría oriental conoce el sonido simiente Ra o Ram como el sonido del Fuego Cósmico, que impregna el espacio. El simbolismo del huevo constituye una de las claves principales de la sabiduría antigua. Dice que el globo del espacio se manifiesta como un huevo de oro radiante que proviene de la oscuridad del fondo y que el Creador, Brahma, vive en él. Del huevo de la Presencia viene el Hombre Cósmico. Él se manifiesta a través del número 10: El 1 representa el YO SOY del Señor, el 0 o el huevo, la Naturaleza divina. Antes de que la creación se despliegue, tiene la forma de un huevo, más adelante la de un loto, como el principio que siempre está en desenvolvimiento. La mente poética de los videntes describe que la Madre del Mundo vive en un lago lleno de lotos que representan los muchos universos. Con el despliegue de un loto, la Luz Una de la “Madre de los Mundos” se divide en 12 clases diferentes de luz, irradia los 7 planos de la creación y les presta luz y vida. 12 x 7 son 84, el número relacionado con Urano y su período de revolución alrededor del Sol. En consecuencia, Urano es visto también como el Sol mayor; en el plano espiritual, él gobierna sobre el signo cardinal de fuego de Aries.

Según la ley de correspondencias, el globo en desarrollo del cosmos, el globo del espacio que nos rodea y el huevo en la matriz son análogos. Durante los meses del embarazo, el huevo crece en el vientre como el loto en el espacio. Después del nacimiento, el hombre sigue su trayectoria dentro del huevo o la esfera de los 12 signos del zodíaco. El tallo que une al huevo con el ovario corresponde a la salida del sol en el día y al signo zodiacal ascendente al momento del nacimiento en el Este: el ascendente. En el año solar, se corresponde con el equinoccio vernal, con el que comienza el signo de Aries. La tradición de celebrar la resurrección de Cristo o el despertar del espíritu con los huevos de Pascua nos recuerda la profunda realidad espiritual del principio germinal cósmico.

Germinación de la Nueva Vida

El símbolo de Aries ♈ puede ser considerado como una brizna de hierba con dos hojas divergentes desde cuyo centro emerge el nodo de la siguiente generación de tiernas hojas de hierba. Las hierbas anuales, como casi todos los cereales, que son nuestros principales alimentos del reino vegetal, mueren cuando producen su fruta. Por esta razón simbolizan la cosecha y la siembra del karma. Aries trae la nueva semilla, el impulso para un nuevo comienzo. Astrológicamente es, por tanto, el principio del año. Durante las horas de la Luna Llena de Aries, la semilla para el plan del ciclo anual siguiente es recibida por los Grandes Iniciados de los círculos superiores. Después de la recepción de la semilla en Aries, su “remojo” es en Tauro, y su expresión en Géminis. La semilla existe antes de ser recibida, pero no es perceptible. En consecuencia, se dice que la Palabra estaba con Dios y entonces vino al hombre. Sólo cuando la palabra viene al hombre es que se desarrolla en él su propia semilla. Y la semilla de la idea luego se dispersa por el pensamiento y es expresada más adelante. Es la Voluntad quien propone una idea, la que debemos entonces entender de la manera adecuada para luego ponerla en práctica.

Instrumentos de Transformación

Para poder recibir la nueva semilla y expresarla, se necesita pureza interna. Los primeros 15 días de Aries son un buen momento para nosotros para orientarnos a lo interno y para dar un mejor orden a nuestros sentidos. Los sonidos mántricos como el “Sri Ram” nos ayudan con esto. “Sri” representa el esplendor, la Naturaleza Divina. El sonido ígneo se pronuncia y se escribe repetidamente para quemar las impurezas en los planos físicos, emocionales y mentales, generando así una personalidad transparente. El sonido tiene el poder de purificar, de proteger y de dirigir. Ayuda a una transformación más rápida y genera el seguimiento intuitivo de la Ley.

Otro instrumento son los rituales. Los Iniciados usan los rituales para potenciar Su voluntad y poder así llevar a cabo grandes tareas de manera efectiva. Las llamas de un ritual del fuego tienen el fin de quemar pensamientos impuros y de otorgarnos pensamientos luminosos. Podemos sentarnos al amanecer con un cuerpo puro ante unas llamas, mirando al Este o al Noreste y hablar mentalmente con el fuego: “Oh Maestro, quema, por favor, lo impuro en mí y dame el poder ardiente para llevar a cabo acciones de buena voluntad.” Especialmente los signos de fuego del zodiaco: Aries, Leo y Sagitario, así como los domingos y los jueves, pueden darnos mucha energía ardiente. A propósito, el nombre del Maestro Djwhal Khul, quien nos dio el Tratado del Fuego Cósmico, significa “Guirnalda de Llamas.” Él ha adquirido la maestría sobre el elemento fuego y trabaja consecuentemente para la transformación del fuego de la mente. Él sabe cocinar y servir la sabiduría para hacerla apetecible para nosotros, de manera que podamos asimilarla.

Llevando la Lucha al Interior

La energía ardiente de Marte rige a Aries en el plano externo. Nos hace luchar con todo lo que se interponga en nuestro camino, para conquistarlo y derrotarlo. El poder, la determinación, el arrojo, la agresividad y la obstinación son la nota clave del tipo inferior de Aries. Piensa solamente en su intención y su acción y no en el punto de vista de los otros. Es el tipo enérgico de un líder que acomete directamente contra aquello que desea lograr, sin importarle a cuanta guerra, lucha u oposición deba enfrentarse.

La lucha externa proviene de un malestar interno. En el camino espiritual tenemos que aprender a llevar la lucha al interior y a luchar con nuestra propia personalidad. Un buen gobierno luchará contra las debilidades internas en vez de luchar contra otras naciones. Sólo cuando llevamos la lucha al interior podremos superar el aspecto más bajo e impetuoso de Marte. Así la energía del discernimiento despierta lentamente y con ella la luz de la sabiduría. La mente iluminada es Mercurio, el regente superior de Aries. Cuando la luz en la cabeza crece más y más fuertemente, Urano se convierte, finalmente, en el Señor de Aries. Él es el rayo de la luz de la intuición, que es recibida vía los centros superiores de la cabeza. En consecuencia, se considera que Aries es el signo solar más radiante y el más iluminado, representando la parte superior de la cabeza y la luz del mediodía en el curso del día.

Quien logra la luz en la cabeza asciende hacia el reino divino. No obstante, si crecemos en conocimiento sin sabiduría y modestia, crece también el orgullo por nuestros propios logros. En la sabiduría oriental existe la historia de Daksha, una persona muy inteligente y hábil, que estaba muy orgullosa de sus capacidades. La historia dice que el Señor hizo humilde a Daksha cortándole la cabeza y sustituyéndosela por la de un cordero, la que luego se convirtió en un carnero. La sustitución de la cabeza simboliza el reemplazo del plan individual por el Plan Divino. Se recomienda pensar en esta historia cada año en el mes de Aries, para armonizar el propio plan de vida con el Plan Divino y comenzar el ciclo anual de la manera adecuada.

Parte 4

El Círculo y el Comienzo

El círculo es un símbolo de la existencia eterna, que no tiene principio ni fin. Un círculo se forma desde su centro; no tiene su origen en la circunferencia, sino en el punto central. En el centro puede verse el principio de todas las cosas, cómo se desarrollan y disuelven nuevamente. De la circunferencia sólo podemos ver lo que ya ha llegado a ser, pero no cómo. La gente dominada por el intelecto se mueve solamente a lo largo de la circunferencia y no puede alcanzar el centro. Parándonos en nuestro centro, vemos las cosas y los acontecimientos en el trasfondo de la existencia eterna. Por ello las Escrituras dicen: “Hombre conócete a tí mismo; no trates de entender otras cosas primero.”

Cuando marcamos un acontecimiento como comienzo, tenemos que definir a otro como fin. Es un concepto de nuestra mente, un marco que establecemos. Dependiendo del punto donde se comience con la subdivisión del círculo, se obtiene otra sabiduría. El círculo del año solar tiene cuatro puntos para comenzar: los equinoccios de primavera y otoño, tanto como los solsticios de verano e invierno. Se pueden tomar también los ciclos lunares como base para la subdivisión del tiempo y obtener así el año lunar que es utilizado por algunas naciones y religiones. También se han tomado los ciclos de Venus como base para un año. Con el ciclo de Venus se trabaja con la línea de la inmortalidad, los ciclos lunares tensionan la influencia del pasado, los ciclos solares, la conciencia.

Comenzar el año con el primero de Enero tal como se hace hoy día, no corresponde a ninguno de los ciclos; es una fecha fijada arbitrariamente por las personas en épocas más recientes, sin el conocimiento de la sabiduría antigua. Los nombres de los meses de Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre contienen los nombres de los números latinos 7, 8, 9 y 10 e incluso hacen alusión al viejo orden. Si Diciembre es el décimo mes, no puede ser el cierre del año, sino que Enero es el decimoprimer mes y Febrero el decimosegundo. Marzo con el equinoccio a 0 grados de Aries es entonces el principio del nuevo ciclo anual. Las enseñanzas de sabiduría también lo enfocan de esta manera. Cuando intentamos vivir conforme a los valores eternos, debemos seguir esta comprensión, entonces se nos revela un conocimiento más profundo acerca del tiempo. Con esto, no obstante, no debemos rechazar las costumbres sociales, sino respetarlas.

Cada vez que varios planetas entran en Aries, ese es el momento de un nuevo principio. Cada año, cuando el sol cruza el equinoccio de primavera, Aries trae energías de fuego para los cambios. La vida da un gran impulso para que no se mueva en círculo, sino para que progrese en espiral. El sol representa la conciencia y tal como las plantas se esfuerzan ahora para surgir de la tierra con pleno poder y comienzan a florecer, la conciencia individual tiene ahora también la oportunidad de florecer. Es por ello que la estación que comienza es la Primavera, “spring” en inglés (Spring: ingl. brotar, surgir, emerger). Cuando vemos el florecimiento externo, debemos anhelar el interno. El espíritu debe despertar, recogerse y romper con el egoísmo individual y ascender a reinos más altos.

Visualización Meditativa

El signo de Aries rige la cabeza. La meditación en el mes de Aries recomienda meditar sobre el símbolo de Aries (♈) que comienza a partir de la punta de la nariz y se abre a lo largo de las cejas. Podemos imaginar que somos un loto que se abre a partir de las cejas hacia arriba y nuestra nariz como el tallo del loto, las cejas como los pétalos preliminares bifurcados del mismo y la frente y la parte superior de la cabeza como un globo de la luz situado en ese loto. Podemos contemplar la parte superior del loto con 1000 dimensiones, exactamente como un diamante bien tallado que emite una luz brillante. El mantram para esta meditación es SOHAM, significando “Eso yo Soy”: No nos identificamos más con la vida individual de nuestra personalidad, sino con la gran Vida, como la ola se identifica con el océano. SOHAM es la canción de la respiración, del principio pulsante. SO se expresa a través de la inhalación y HAM a través de la exhalación. El sonido SO tendrá que ser visualizado en el centro de la cabeza y el HAM exactamente desde el centro de la garganta. Con esto, la extensión entre el centro de la garganta y el de la cabeza debe ser impregnada conscientemente por nosotros mientras que pronunciamos el sonido internamente.

El Programa del Año

Aries contiene el potencial de todos los otros signos solares; podemos experimentar en él la energía del año entero en forma de simiente. De esta forma, los conocedores experimentan el plan del año en Aries. Es también un buen momento para que establezcamos un plan para el año y para considerar mejoras. El equinoccio ofrece una oportunidad de hacer una introspección, de examinar nuestra forma de vida y de pensar acerca de las áreas en las cuales podemos mejorar algo. En nuestro trato con el tiempo, con la comida, la bebida y el sueño, con el dinero, o con nuestros compañeros.

Desde los tiempos más antiguos, se recomienda a los estudiantes espirituales el consagrarse profundamente y el vivir con la mayor pureza desde el principio de Aries, para ponerse en sintonía con sus energías. Se trata de vivir con los alimentos y las bebida mínimas, de intentar hablar lo menos posible y de vincularse con la más alta conciencia alcanzable. Sobre todo, en el tiempo a partir de la Luna Nueva de Aries hasta la Luna Llena, ellos se consagran a un programa yóguico para llevar los cinco sentidos a un estado de ecuanimidad, darles una orden y mantenerlos en buen estado por el resto del año. Nuestro programa para el año depende sustancialmente de cómo nos orientemos durante estos 15 días.

Embridando los Caballos

Los sentidos se comparan con caballos salvajes, no domados, gobernados por Marte, el regente de Aries. Nos arrastran hacia el exterior y nos hacen correr tras las cosas materiales. Con esto abusamos de nuestras energías, nos cansamos y nos sentimos exhaustos. Aquí son los caballos los que deciden adónde va el coche, no el cochero. Esto puede llegar a un punto tal, que incluso el coche se rompe; esto significa que por un estilo de vida incorrecto y excesivo, el cuerpo se enferma y muere. Cuando damos una orden a los sentidos, tomamos las riendas. Con nuestro sentido de discriminación, neutralizamos la actividad impetuosa y negativa de Marte. Entonces Mercurio se convierte en el regente de Aries y nos transmite la luz del alma. La luz no se manifiesta por sí misma, sino que emerge cuando invocamos al alma y a la presencia del Maestro.

Para quien está viviendo en el nivel del alma, Urano se convierte en el regente del signo. Urano causa cambios repentinos. Su lema es: “Esté abierto para lo inesperado, para las nuevas posibilidades.” Urano inicia trabajos que están de acuerdo con el Plan, que dan una nueva dirección a la vida y duran mucho tiempo. Cuando Urano viaje nuevamente a través de Aries a partir del 2011, esto estimulará actividades que traen cambios de gran envergadura.

Es de conocimiento muy antiguo que Aries da la oportunidad de ascender a niveles superiores de la existencia. De igual manera, en el mes de Aries, el Viernes Santo se celebra el festival del paso al más allá (“passover”), un paso a círculos superiores de la existencia. En armonía con ésto, el Maestro Jesús lo ha manifestado a través de la muerte y la resurrección. Los cielos están abiertos en este momento y con la preparación y la alineación adecuadas, podemos recibir las energías entrantes.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Hércules: El Hombre y el Símbolo / notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España. – A. A. Bailey: Astrología Esotérica, Lucis-Trust, London (www.netnews.orgwww.lucistrust.org ).