Capricornio

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Parte 1

Descenso y Ascenso

Con el solsticio de invierno el día 21 de Diciembre el Sol entra en Capricornio, y el solsticio de verano opuesto es el comienzo de Cáncer. Si conectamos con una línea a Capricornio y a Cáncer en el zodiaco, esta línea marca la horizontal. La línea vertical de los equinoccios, de Aries a Libra, la intercepta en ángulo recto. Las cuatro líneas forman la cruz cardinal de los cielos. Si conectamos sus esquinas obtenemos el profundo símbolo del cuadrado y la cruz dentro del círculo.

La cruz cardinal ilustra claramente el proceso de descenso y ascenso de la onda de la vida: Aries es la emergencia de la idea divina en el espíritu, desciende y se exterioriza en una forma en Cáncer. En Libra alcanza el punto mas profundo de corporificación. En Capricornio la forma simbólicamente muere, el espíritu se eleva y retorna a su origen.

Los dos signos del solsticio, Cáncer y Capricornio, están regidos por la Luna y Saturno respectivamente. Ambos planetas expresan lo mismo en dos planos diferentes de tiempo: la Luna transita el signo en dos días y medio y Saturno en dos años y medio. La Luna rige sobre el nacimiento físico: el alma desciende y muere por el mundo espiritual. Saturno rige sobre el nacimiento espiritual. Enseña como superar el auto-condicionamiento y el aprisionamiento de la “tumba de la materia” mediante un paciente trabajo consigo mismo. Luego Capricornio simboliza la incansable energía y la perseverancia, que hace que una persona persiga lenta y persistentemente su meta, en etapas realísticamente planificadas.

Hacerse Transparente

Capricornio representa el amanecer del año y Cáncer el crepúsculo. La noche conduce a la oscuridad de la ignorancia, y el camino a la luz conduce de regreso, desde la materia al espíritu. Es por esto que, desde tiempo inmemorial, el Amanecer de los Dioses, el nacimiento del Hijo de Dios como Salvador del mundo, se celebra al comienzo de la jornada del Sol hacia el norte en Capricornio, y en Pascua, en el signo de Aries, su culminación y entrada en un círculo mas elevado.

El nacimiento del Salvador en nosotros tiene lugar cuando, mediante una transformación interna, la materia de nuestro cuerpo se hace mas sutil y transparente, hasta que finalmente se desarrolla un cuerpo liviano. En la Biblia se lo llama “Radiante Capa Blanca”. Entonces es cuando la individualidad ha llegado a ser tan pura y transparente que la luz brilla a través de ella, y se encuentran el espíritu y la materia “en el monte”. Por eso es que a Capricornio se lo representa parado en la cima de la montaña. ¡Cuan profundamente somos tocados por la belleza del amanecer en las regiones de las altas montañas!

Capricornio es el tercer signo de tierra en el zodiaco; está Tauro como aspecto forma de la Naturaleza y Virgo como su aspecto belleza. Capricornio representa el aspecto espiritual, la materia transformada, que la luz del espíritu puede penetrar. Si, no obstante, la personalidad de Capricornio no se purifica, tiende a endurecerse y solidificarse. Una persona así está guiada por el utilitarismo racional, por el pensamiento lógico y el intelecto, y es desconfiada y tiende a desaprobar los temas espirituales. Puede estar necesitando experiencias mas amargas mediante Saturno antes de que cruce el umbral del intelecto y las limitaciones de sus opiniones cristalizadas.

La Estrella de Cinco Puntas

El emblema de Capricornio es un signo enigmático (♑), que representa un animal mitológico, con cara de íbice (cabra) y cuerpo de cocodrilo. En Sánscrito a ese ser se lo llama Makara. Su nombre tiene diferentes significados: cocodrilo, mano con cinco dedos o estrella de cinco puntas. El cocodrilo, aún en el agua, puede sostenerse firmemente. Tan fuertemente como su agarre es nuestro aferramiento a las cosas con los cinco dedos de la mano; así nos apegamos a nuestra memoria e ideas. O sea que nos atamos nosotros mismos a la personalidad. La forma como esta se subordina al alma no es luchando contra ella, sino reforzando el alma. Entonces el alma es la que hace las recomendaciones, y la personalidad ejecuta lo que el alma recomienda. La fidelidad al alma y a los semejantes es el mensaje, como así también la nota clave de Capricornio.

La estrella de cinco puntas simboliza el quinto principio en el ser humano, que lo hace precisamente ser humano: la mente. Las energías del Sol en Capricornio como así también las del amanecer, nos ayudan a purificar los pensamientos y hacerlos transparentes, de manera tal de que el espíritu pueda descender y la estrella pueda brillar en blanco. En la época de Navidad puede verse la estrella de cinco puntas en todas partes. La navidad tiene el significado del festival del alma, pero la gente lo desvía hacia el consumo, hacia suntuosas comidas y entretenimientos.

Los tres Sabios del Oriente vieron el descenso de la estrella de cinco puntas sobre Belén. Se dieron cuenta de que la estrella se encarnó allí en carne y hueso, y anunciaron el nacimiento del Salvador. Los tres Sabios son los representantes de las tres grandes energías: Luz, Amor y Voluntad. Si recibimos diariamente la luz del amanecer con adecuada preparación, particularmente en Capricornio, recibimos la bendición de los Tres Grandes.

Despertar

El misterio de Capricornio y del amanecer no puede ser totalmente comprendido por la consciencia objetiva. Se va revelando despacio cuando tratamos de experimentar la transición de dormir a despertar en forma consciente. Cuando dormimos existimos, aunque inconscientemente. Cuando despertamos existimos y somos conscientes de nuestra existencia. Luego llegan los pensamientos y a continuación hablamos y actuamos. Estas son las cuatro etapas de la existencia: la del espíritu, la del alma, la de la mente y la del cuerpo. El espíritu se cubre a sí mismo y deviene el alma. El alma se cubre a sí misma y deviene la mente. La mente se cubre a sí misma y deviene el plano físico concreto de la existencia.

Las enseñanzas de la Sabiduría recomiendan hacerse uno mismo algunas preguntas durante el despertar: ¿Quién soy? Eres el amanecer, la consciencia de la existencia. ¿Dónde estoy? Estás en el Este. El Este es la fuente de la Luz. ¿Con que nombre se me llama? Si no adoptamos el nombre que se nos ha dado en esta vida, surge gradualmente, por sí mismo, el nombre de nuestro ser, y de esta manera crece en nosotros la consciencia del origen de nuestra existencia.

Parte 2

El Hombre: Nacido del Cielo y la Tierra

La Ciencia dice que el hombre se ha desarrollado fuera de la materia durante la evolución desde el mineral a través de las plantas y los animales, y que el mono es el ancestro del hombre. Pero incluso el más desarrollado de los animales no puede compararse con el hombre, y entre el cerebro del mono y el del hombre primitivo hay una distancia que no puede explicarse.

Las enseñanzas de la sabiduría hablan de un “descenso del hombre” desde círculos superiores, y explican que después que el planeta estuvo listo y las formas materiales habían sido desarrolladas adecuadamente, el hombre divino descendió al cuerpo para ganar experiencias. Una mitad del humano se forma y toma vida de las fuerzas implicadas en la materia; ellas incorporan las fuerzas de los reinos mineral, vegetal y animal a la parte inferior de la mente humana. Esta parte del hombre es llamada “el vehículo no diferente al del animal.” La parte superior es el hombre verdadero descrito en las escritures. Es construida por los devas (seres) de círculos superiores llamados ángeles solares; en el Oriente son llamados Agnishvattas o también Kumaras – las juventudes eternas, que no se relacionan con la materia. Su presencia en nosotros nos da auto-conciencia, y la fuerza para moldear la belleza del alma. Con la aparición de la luz de su presencia podemos tomar control sobre los diversos planos de nuestra personalidad. Pero de igual manera que la luz hace visible todos los objetos en un cuarto, mas no los limpia, la luz nos muestra todo lo correcto en nosotros y todo lo que no lo es. No interfiere con nuestros asuntos, sino que nos da la inspiración para utilizar nuestra voluntad que discrimina y para corregir nuestras vidas con mayor claridad. La mente no desarrollada es como un brote cerrado; la flor gira hacia el sol una y otra vez hasta que se abre a su debido tiempo.

El Alba

Cada vez que la luz supera la oscuridad, tenemos el alba. Siempre que pensemos en la luz, éste es para nosotros el amanecer de la luz. Para el planeta esto sucede una vez cada 24 horas. En el mes lunar, corresponde a la primera fase después de la Luna Nueva. En el curso del año, al mes del Capricornio. El efecto del amanecer sobre los seres de la tierra es más profundo de lo que podemos percibir. Como el misterio del despertar diario, el amanecer del conocimiento superior no se puede entender totalmente por la conciencia de la objetividad. Los rayos del sol contienen actividad espiritual que se riega sobre los seres de la tierra durante las primeras dos horas después de la salida del sol. Ellos nos ayudan a hacer la mente transparente.

Los rayos del amanecer en Capricornio llevan dentro de sí la doble naturaleza materia-espíritu en su proporción ideal. El espíritu encuentra al hombre a través del alma en este signo. Capricornio es el tercer signo de tierra del zodiaco, la materia espiritual y sutil a través de las cuales la Luz puede infiltrarse sin ser detenida. En su aspecto inferior, Capricornio representa dureza, cristalización, y condensación material. En la materia densa, la posibilidad de infiltración es poca. El hombre muestra actitudes rígidas y convicciones fijas; sus actividades son principalmente de tipo intelectual y utilitario. Cree en la religión sólo en lo que se refiere al aspecto ético y social. Es escéptico hacia todo en principio, y lo material lo circunscribe y lo confina.

Mientras más sutil es la materia, mejor puede el espíritu a través de ella. La meta verdadera de Capricornio es el regreso de la materia al espíritu. Cada año, Capricornio nos ofrece la posibilidad de liberarnos de la materia densa del cuerpo – sin salirnos del cuerpo – y convertirnos en hijo de Dios. Así, cada año, con la entrada del sol en Capricornio sucede el nacimiento del Salvador; por tanto éste es el verdadero día del nacimiento de Cristo, el Salvador del Mundo. El solsticio de invierno en el Capricornio de 0 grados es un símbolo para el espíritu que se levanta, porque el sol comienza a ir hacia el norte, sin importar si estamos en el hemisferio norte o sur. Cuando el sol se levanta del sur al norte, el espíritu también se levanta en los seres vivos del planeta, y el alma individual, que es una copia del sol, también se levanta con mayor facilidad.

Durante el tiempo de la salida del sol y especialmente en el mes del Capricornio donde los días tienen una importancia especial para la purificación interna, es bueno asumir la posición de la estrella de cinco puntas mirando al Este. Al hacer esto podemos visualizar con los ojos cerrados cómo la luz anaranjada o dorada entra en nosotros. La luz nos impregna, nos llena y fluye por todas las partes del cuerpo. Esto trae una purificación de los sentidos y el cuerpo.

La Luz de la Cima de la Montaña

Capricornio es el décimo signo. Se le llama también el monte, donde Moisés, el proveedor de la ley, recibe los Diez Mandamientos del Dios Sol con el nombre “YO SOY LO QUE SOY” que ardía en unas hierbas. Es también el Monte de la Transfiguración del Nuevo Testamento, en el cual el alma es glorifi-cada, luego de que la personalidad ha sido conquistada. Por 40 días, Jesús se preparó en el desierto con ayuno y penitencia para vencer a la sombra. Satanás es Saturno, el regente de Capricornio, que simboliza, en su aspecto más bajo, la personalidad sin purificar, o el karma que nos rodea. Para aquél que enfrenta dispuesto la cruz de su karma y trabaja con ella, Saturno es un amigo y un guía. Para subir la montaña de Capricornio se necesita determinación interna y un uso bien enfocado de todas las fuerzas.

En el libro “Supermundano: La Vida Interior” se dice: “El Supremo enseñó al pueblo a rogar dentro de sus corazones, sobre la montaña, en medio de cumbres inspiradoras.” (§ 150) Una técnica de meditación de las enseñanzas de la sabiduría recomienda: Imagine una gran montaña rocosa que tiene una luz en su cima. Usted es esa luz, y la montaña es su personalidad. Es tan rocosa y fuerte como la montaña. Deje a su yo superior supervisar, observar y examinar a su yo inferior. Tenga presente que usted es el yo superior y deje que la meditación continúe. El yo inferior puede con templar en el superior, y viceversa.”

Cuando el yo superior medita en la personalidad, visualizamos a nuestro yo inferior con sus estructuras mentales, emocionales y corporales. Es como una pirámide con un cristal o una luz dorada en la cima. Ascendemos hacia la luz y nos proponemos relajar nuestro cuerpo y dar un descanso a nuestros sentidos. Invocamos el OM y nos imaginamos que el cristal emana su luz. La visualización regular de la personalidad de la luz del alma nos mostrará día tras día muchas cosas que tenemos que corregir. A través del recuerdo constante de que somos el alma, ascendemos lentamente de la personalidad al yo superior.

Para que esto suceda sin obstáculos, también podemos visualizar diariamente una estrella anaranjada de cinco puntas en el centro del corazón en nuestro propio yo. La estrella de cinco puntas que usted ve por todas partes en Navidad nos recuerda el misterio del quinto principio del hombre, de la mente. La estrella brillante de cinco puntas en nosotros, rodeada por un azul profundo, es la forma del Señor en hombre. Cuando se purifica y se aclara nuestra mente, podemos recibir la radiación y vibración de la Estrella del Salvador.

Parte 3

El Principio Básico del Día

Las horas del amanecer contienen el principio básico para el día, y lo que se contiene en él se revela en el curso del día.Si nos mantenemos en silencio e internamente vigilantes, podemos entender a partir de los primeros minutos u horas – hasta un máximo de dos horas – cómo se desarrollará el nuevo día. Nuestra disposición para el día es el resultado de la interrelación entre nuestra propia energía y las energías que nos rodean. A partir de aquí nos damos cuenta de la tendencia, pero no de los acontecimientos que se acercan.

Puede ser que, a veces, no tengamos deseos de enfrentarnos a las actividades del día, mientras que, otras veces, lo encontramos fácil. Esto es normal y sucede con toda el mundo. En esos días de menor disposición, es mejor no comenzar cosas nuevas, ni iniciar actividades por nuestra parte, sino responder sólo a lo que nos llega y debemos hacer. Las contracorrientes se cruzan, y el día exige mucha mayor atención que otros días. Las influencias vienen también de las fases de la luna como la Luna Llena o la Luna Nueva. Estas fuerzas influyen sobre nosotros hasta que hayamos superado las mareas altas y bajas de nuestra mente. Si prestamos atención a las energías, ellas nos indican su significado, por ejemplo, para no olvidarnos de algo que debemos hacer. Si nuestra mente no está en una buena forma, la calidad del día puede neutralizarse y ajustarse nuevamente con una buena meditación. Entonces estamos preparados para resolver adecuadamente las actividades que se acercan. El observar las energías durante las horas tempranas de la mañana es un estudio interesante de uno mismo y se puede convertir en una ciencia. Para esto es importante que estemos silenciosos y solos durante cierto tiempo, antes de que comencemos lentamente el día más tarde.

Materia Translúcida

El tiempo de Capricornio lleva dentro de sí los secretos ocultos de la existencia. Aquí ocurren los cambios fundamentales que dan forma a todo el año entrante. El principio más alto que está sobre la creación está escondido en la actividad de este signo en el hombre, donde el espíritu encuentra al hombre a través del alma. Capricornio es el tercer signo de tierra del zodiaco y simboliza la materia sutil o espiritual a través de la cual la Luz puede permearse sin ser detenida. Mientras más sutil sea la materia, más fácil será para que el espíritu el brillar a través de ella. Esto recibe el hombre de amanecer del espíritu, y Capricornio es la mañana del año. A partir del 22 de Diciembre, la luz aumenta nuevamente, los días se hacen más largos, la materia sutil se hace más ligera y más brillante. A través del nuevo ascenso, el espíritu se eleva en los seres vivos del planeta y aquí la materia se subordina al espíritu cada vez más. En consecuencia, ésta es el mejor momento para tomar decisiones y dedicarnos al camino espiral de ascenso con determinación profunda. De lo contrario, nos estancaremos en una monotonía circular y envejeceremos sin crecer: “En el camino al Mundo de Fuego, sigamos la espiral del espíritu y el corazón.” (FW III, 280) Con Aries, la subida alcanza su clímax y continúa hasta Géminis, hasta que comienza otra nueva fase de condensación con Cáncer. En consecuencia, el arco que asciende desde Capricornio hacia adelante es el arco espiritual del año.

El signo de Capricornio recibe también el nombre de Monte de Transfiguración, donde el Dios del Sol con el nombre de “Yo soy lo que soy” hace su aparición como la Zarza Ardiente para dar los Diez Mandamientos en el décimo signo.Saturno, el regente de Capricornio y de la ley del karma es representado por Moisés, que da la ley a su pueblo. Moisés se representa con dos cuernos blancos en la cabeza para simbolizar el amanecer de la luz de la ley en el hombre a través del centro de la cabeza.

La Estrella de Cinco Puntas

Los rayos del amanecer llevan consigo energías espirituales estimulantes, que se vierten sobre los seres de la tierra, sobe todo durante el tiempo de Capricornio. Nos ayudan a hacer nuestra mente pura y transparente para recibir la energía de lo que está por sobre el alma. En las enseñanzas de la sabiduría reciben el nombre de “Celestiales del quinto grupo” y se simbolizan en la estrella radiante de cinco puntas. Esta estrella también se incorpora en la forma del hombre con sus brazos extendidos, las dos piernas y la cabeza. Y el número 5 se relaciona muy de cerca con Capricornio y con el hombre. Nuestra mente es llamada el quinto principio, “la forma del Señor en el hombre”. En el nuevo testamento, los tres sabios (los Tres Reyes Magos) siguieron una estrella de cinco puntas que se incorporó en carne y sangre. Se dieron cuenta que representa a Dios en el hombre y anunció que el Hijo de Dios ha venido a traer la salvación. El descenso de la Luz permite el ascenso del hombre. Es por ello que el nacimiento del Salvador se celebra cada año al inicio de Capricornio.

Es bueno asumir la postura de la estrella de cinco puntas durante el amanecer y especialmente durante Capricornio, mirando hacia el Este. En el cuerpo, el Este es la cara, especialmente el centro de la frente. Con los ojos cerrados, visualizamos la luz solar entrando en nosotros desde el Este, impregnándonos y fluyendo a través de los miembros de nuestro cuerpo. Con esto podemos visualizar una estrella anaranjada de cinco puntas en nosotros mismos. Esto purifica nuestros cinco sentidos y hace transparente el tejido del cuerpo. Da vitalidad en nosotros al centro relacionado con Capricornio, a los que la enseñanza de la sabiduría llaman el centro superior del corazón, el loto de ocho hojas.

El Hombre – el Ser Dual

Como seres humanos, somos seres duales, el lugar de reunión de dos principios que vienen de dos direcciones diferentes y que viven juntos en nosotros. Nuestra naturaleza dual contiene lo espiritual y lo físico. En el proceso de la creación, un grupo de los principios más altos de Dios surgió como unidades del espíritu-alma a partir del gran Espíritu impersonal en el trasfondo de la existencia. De ellos se elevó un segundo grupo de principios encarnados en la creación y que eran el espíritu, el alma y el intelecto. Otro grupo de seres comenzó con la misma fuente pero se desvió y tomó la dirección opuesta para preparar las formas físicas. Más adelante, el segundo grupo entró en los cuerpos, y sólo entonces nuestra existencia estuvo completa. Un grupo es el habitante de la casa, nuestro ser superior, y el otro grupo forma nuestro lugar de la vivienda.

Quitándose los Abrigos

De esta forma hemos puesto envolturas alrededor de nuestra naturaleza interna: La mente, los sentidos y el cuerpo físico son capas que nos cubren de pies a cabeza obstruyendo nuestra vista. Para vernos, tenemos que sacar estos embalajes. Sólo cuando nos presentamos como almas, privadas del resto de las cosas, es que podemos darnos cuenta del Padre, el centro. En consecuencia, se nos recomienda observar cómo nos dormimos y cómo nos despertamos, porque esta observación nos conduce de la circunferencia al centro de la existencia. Cuando estamos en el centro, podemos ver cómo las ondas circulares de nuestra vida emergen de él, se separan y se disuelven otra vez. Entonces estamos ubicados más allá de la corriente de acontecimientos, podemos disfrutar su movimiento eterno sin ser ahogados por él. Cada vez que el sol está en Capricornio y da sus rayos especiales, recibimos acceso a este conocimiento, si somos vigilantes.

Parte 4

Transición de la Oscuridad a la Luz

Desde hace millones de años, la tierra rota cada día alrededor de sí misma y cada año alrededor del sol. Su movimiento rítmico da forma a la vida en la tierra y nos da la experiencia del día y de la noche, del verano y del invierno. El día y la noche representan dos energías diferentes, que se tipifican en diversas mitologías como dos mujeres, las dos reinas del Señor. La Reina del Día es descrita como buena y brillante, la Reina de la Noche como obscura y malvada. Pero una no puede existir sin la otra, siempre un lado de la tierra está en la luz, y el otro en la oscuridad. De igual manera que existe el proceso de enfriamiento y solidificación en el que la materia gana control sobre el espíritu, existe también el proceso de calentamiento, en el cual la cristalización se disuelve y el espíritu vuelve a su fuente original. Cuando nos identificamos con la totalidad de la existencia, podemos aceptar el trabajo de la luz y el de la oscuridad, sin identificarnos con ninguno de ellos. Entonces vemos en la vida, que la alegría y el dolor, el placer y el descontento nos visitan alternativamente, y aprendemos a dejar que las cosas vengan sin intentar evitarlas o atraerlas hacia nosotros.

Capricornio marca la transición del ciclo de la oscuridad al ciclo de la luz. Como con todo en la Naturaleza, no se trata de ninguna transición repentina, sino de una transformación gradual. Con el solsticio de invierno a 0 grados de Capricornio – el día más corto y la noche más larga del invierno en el hemisferio Norte – comienza el viaje del Sol hacia el Norte. Este punto nodal del año corresponde a la Luna Nueva y al amanecer a las 6 de la mañana. El solsticio de verano de Cáncer representa la Luna Llena y el atardecer a las 6 de la tarde. Capricornio y el sol naciente representan el ascenso del espíritu. Teniendo en cuenta que nuestra alma individual es una copia del sol, estos tiempos de ascenso son muy favorables para la actividad espiritual, para liberarnos de las ataduras de la materia. El alba y el sol en Capricornio nos traen rayos muy especiales con su luz, los que el pensamiento intelectual no puede entender. En las Escrituras orientales estos rayos reciben el nombre de Seres Celestiales del quinto grupo. Representan el Manas, la mente, el quinto principio en nosotros. Nos ayudan a hacer la mente clara y transparente. A través de ellos podemos aflojar con más facilidad las veladuras que se han asentado en nuestro interior y que lo cubren.

Cada tarde cuando vamos a dormir nos retiramos del estado activo hacia el interior. El alma encuentra de nuevo la fuente de su existencia, pero en este momento estamos en un sueño profundo, y no nos enteramos siquiera de que existimos. Antes de dormir debemos abandonar conscientemente las veladuras del nombre, del pensamiento y del cuerpo y unirnos con el alma. Entonces la luz interna crece lentamente, y cuando nos despertamos recordaremos al principio que somos el alma individual que entra nuevamente en sus velos. Cuando la luz brilla durante el día y también durante la noche, el hombre se ha convertido en un Iniciado. Los iniciados no están condicionados por sus propias convicciones, trabajan con la mente, pero también la abandonan después de terminado el trabajo. Es como si trabajaran con guantes y nada se les queara adherido. Están en el mundo, pero no son del mundo. De esta forma, Capricornio recibe también el nombre de la puerta de entrada al templo de iniciaciones superiores.

Haciendo un Nuevo Acercamiento a la Disciplina

No podemos pensar que podemos aumentar en luz y al mismo tiempo seguir siendo como somos. El Maestro Morya dice que a las personas les gustaría ser salvadas, pero no les gusta ser molestadas. Mientras prevalezca la personalidad con sus hábitos, nos propondrá muchas cosas muy lógicas para apartarnos de nuestro esfuerzo de llegar al alma. Ella nos susurra a oído: “Ayer hiciste tanto que sería mejor dormir más esta mañana y olvidarse de la meditación de la mañana.” Cuando nos preguntan si queremosvolar a la luna, decimos “Sí, por supuesto,” pero antes de que el astronauta pueda volar a la luna, se somete a años de un entrenamiento intenso. Nuestra personalidad necesita un entrenamiento intenso para que pueda convertirse en un instrumento del alma. La determinación es necesaria para que ocurran cambios que se expresan en acción. Si no traemos cambios a nuestras vidas, la decisión de seguir el camino de la Verdad y de la Luz no es una decisión firme y la vida continúa monótonamente. La disciplina espiritual exige un esfuerzo perseverante y un cambio gradual de nuestra manera de vida. El mes de Capricornio ofrece una ocasión especial para reordenar nuestras actitudes y nuestro trabajo y para establecer un nuevo acercamiento a nuestra disciplina. Saturno, el regente de Capricornio, nos ayuda en esto: “Cada disciplina del espíritu produce esfuerzo. Cada pensamiento aplicado producirá crecimiento en el espíritu.” (Jerarquía, 28)

Los Cuatro Cocodrilos

Las Escrituras antiguas dicen que hay cuatro cocodrilos en Capricornio. En Sánscrito les llaman Makara, que también significa el dragón así como la mano con cinco dedos que puede apretar firmemente. Los cocodrilos aprietan firmemente, incluso en el agua, y no dejan ir a sus víctimas. El primer cocodrilo es marrón, el segundo es gris y el tercero es marrón rojizo. El cocodrilo marrón es el apego a mi propiedad; representa el plano físico. El cocodrilo gris representa las aguas emocionales impuras, el apego a las emociones y a las experiencias sensoriales. Estamos hambrientos de experiencias, pero la felicidad que traen no satisface nuestra hambre. El tercer cocodrilo, de color anaranjado sucio, representa la mente, nuestras ideas y convicciones. Éstas son las que más fuertemente nos agarran y nos impiden alcanzar el centro. Cuando nos quitamos también la túnica mental, llegamos a la túnica blanca hecha de la luz de la sabiduría, sobre la cual Jesús habló como “mi gloriosa túnica de fuerza”. Es el dragón blanco, que en realidad es un dragón azul. Representa la súper-alma, también representada por la estrella blanca de cinco puntas. Cuando la súper-alma desciende en la forma, la conciencia de Cristo nace en un recipiente puro a través de la “concepción inmaculada”. Cada año celebramos el nacimiento del Salvador al inicio de Capricornio, y conforme a la ley de correspondencias esto sucede en nosotros en el centro cardíaco superior relacionado con Capricornio.

Dar Más que Recibir

La Navidad es hoy por todas partes un festival de los hombres de negocios y de comidas suntuosas, no obstante significa un festival para el alma. En muchas culturas hay rituales de regalo, especialmente en días astrológicamente significativos. Cuando damos presentes en el momento adecuado, en el lugar apropiado, a las personas debidas y con la actitud interna correcta, esto nos da alegría y tiene una influencia armonizadora importante en nosotros. “Con la persona a quien le ofreces no debes tener un motivo remunerador. Los ecuánimes practican esto” dice el Bhagavad Gita. El distribuir tiempo, energía y dinero de manera sabia y para apoyar otros, es un método eficaz para disolver cristalizaciones y bloqueos en nosotros, de modo que las energías puedan fluir más libremente. En consecuencia, en nuestras vidas debemos ser más dadores que receptores.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Hércules: El Hombre y el Símbolo / notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual / El Mandra Gita. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España. – A. A. Bailey: Astrología Esotérica, Lucis-Trust, London (http://www.netnews.org/www.lucistrust.org ) – Jerarquía /Supermundano / Mundo de Fuego III. Sociedad Agni-Yoga, New York ( www.agniyoga.org ).