El Hombre Cósmico

Sabiduría Especulativa y Operativa

GalaxiesLa sabiduría es de dos clases, hay una parte especulativa y una operativa. Muchos iniciados han hablado sobre la sabiduría cósmica y nos han dado grandes visiones de seres sublimes como los Kumaras, los Manus, los Siete Videntes – las almas de las estrellas de la Osa Mayor. Todo esto se llama sabiduría especulativa. Nos da información, amplía nuestra perspectiva y nos ayuda a romper los límites de nuestros patrones mentales. Así algo comienza a desarrollarse dentro de nosotros que se llama el Hombre Cósmico. Crece en nosotros, sumergimos nuestra identidad en él y experimentamos el cosmos. Éste es el propósito de contemplar en la sabiduría especulativa.

Poder entenderlo y experimentarlo depende de nuestra capacidad receptiva. En esto hay grandes graduaciones entre la gente. Para mejor comprensión se necesita entrenamiento. Aquí comienza la parte operativa de sabiduría. En este aspecto práctico nos tratamos, con los fundamentos del discipulado y las correctas relaciones, con los pasos del óctuple sendero yoga. Aplicar el conocimiento nos conduce a pensamientos sublimes y nos libera de criticar, condenar, o de visiones y opiniones fuertes. De esta manera ascendemos en conciencia y preparamos nuestros instrumentos para la recepción de la sabiduría cósmica. Si no llevamos una vida equilibrada que sea de cierta utilidad para nuestros compañeros humanos, nos perdemos fácilmente con la sabiduría especulativa en fantasías ilusorias.

La vida y la enseñanza de un maestro es una representación de la presencia cósmica. A través de un maestro, la presencia de la sabiduría, se hace perceptible, así, como la electricidad se hace perceptible a través de la luz. El propósito de un maestro es, conectar la conciencia individual con la conciencia universal. Es por ello que cada vez que un maestro viene, algunos se vuelven hacia la sabiduría cósmica que el maestro está representando. A través de él, construyen un lazo hacia el Hombre Cósmico. Las personas de entendimiento menor hacen un dios del maestro, puesto que no pueden ver más allá de él. Construyen su mundo alrededor de él y dicen, “Ninguna otra cosa es ya tan importante para mi.”

Jesucristo ha hablado mucho sobre la sabiduría cósmica, pero la gente con una comprensión menor no podían asimilarla y escribir acerca de ella. Esto es también cierto en relación con otros grandes iniciados.

La sabiduría se relaciona con nosotros mismos, nosotros somos una representación de la Persona Cósmica, creados a imagen y semejanza de Dios. La Biblia comienza con esta declaración, y en la Doctrina Secreta vemos la historia larga que precede a la creación de la forma humana en los planos cósmicos y planetarios. El Hombre Cósmico – llamado Adán Kadmon, Purusha o Vishnu – es el prototipo que se refleja en nosotros, el hombre microscópico. Él es la escritura original de la cual se dice que existe solamente un original. Somos copias de este manuscrito original.

La Forma Búdica en Miniatura

El Hombre Cósmico en nosotros es la base de nuestra forma búdica, y ésta nuevamente es, la base de la forma mental, vital y física. En la forma física humana hay una forma vital más pequeña de la misma hechura. En ella tenemos una forma mental aun más pequeña, y en ésta está la forma búdica, miniaturizada, que tiene nuevamente la misma hechura. Esta forma búdica tiene el tamaño de nuestro dedo pulgar. Existe dentro del cuerpo búdico, en el centro cardiaco, y se llama la joya del corazón. Podemos experimentar esta joya del corazón, como la presencia de la Persona Cósmica en su forma miniatura – como nosotros mismos en nuestro ser interno. Podemos visualizarla como una forma hermosa, de ella surge una radiante luz azul. Mientras más tratemos con ella, más se madura nuestro cuerpo búdico. Podemos meditar en la luz en el tamaño de un pulgar en el corazón o en el centro ajna. El mantra relacionado con esto es: “OM Namo Bhagavathe Vasudevaya” – Saludos a usted, Vasudeva, el Señor que habita en el interior del universo.

De Vasudeva se dice que él es el Señor del loto de los doce pétalos, que se sacrifica para vivir en el zodiaco de los doce signos solares. Los signos del zodiaco pueden también meditarse como la forma cósmico-humana de Luz en nuestra forma humana, en la que Aries es nuestra cabeza, Tauro la cara, Géminis la garganta, los hombros y los bronquios, etc. La sabiduría cósmica comienza a revelarse dentro de nosotros con la visualización del macrocosmos en nosotros mismos, según la ley de correspondencias.

Cuando somos serios y regulares con nuestra contemplación, la Persona Cósmica se cristaliza dentro de nuestra forma.Los grandes maestros son formas cristalizadas de la energía divina y ejecutan el trabajo de Dios a través de los tiempos. La Jerarquía desea que en la Era de Acuario, el hombre se experimente de forma consciente, como parte de la Persona Cósmica indestructible, y por tanto, superando la enfermedad, el deterioro, y la muerte. Estar conscientemente en contacto con el Hombre Cósmico es Yoga, la alineación del hombre objetivo con el hombre subjetivo y entonces con el Hombre Cósmico, “Soy una representación del Uno Cósmico en una forma miniatura. No soy nada más sino ÉSO, y ESO existe como yo soy. Soy ÉSE y ESO soy Yo.”

El Sacrificio del Hombre Cósmico

En los Vedas el Hombre Cósmico se llama “Purusha”, que significa “persona,” y también “el habitante de las formas”.Esencialmente también podemos entender a Purusha como el Cristo Cósmico. El himno de Purusha del Veda Rig describe cómo el Purusha cósmico, la existencia pura, desciende en las muchas unidades de conciencia a través de un proceso del auto-sacrificio. En un ritual que Él conduce con la ayuda de los diferentes Devas (inteligencias) que han salido de él, él se sacrifica a sí mismo hacia el interior del espacio del universo. Los Devas lo ataron a un poste vertical y lo crucificaron en el espacio. Lo sacrificaron como un animal, y de su carne y sangre tomaron la esencia de todos los seres del universo entero. Así surgieron los siete principios con los siete planos de la existencia. El símbolo oculto de este sacrificio es “el cordero con la cruz”. El poste corresponde al eje del globo del espacio alrededor del cual rota la creación. En el plano planetario es el eje de rotación de la tierra y en el hombre es la columna vertebral con sus siete centros. La crucifixión significa fijar la creación en la forma a través de cuatro etapas: De existencia a conciencia, al pensamiento y finalmente a la acción en el plano físico. Percibimos sólo este último, el plano objetivo de apariencia. En el himno se dice que tres cuartos del mundo son invisibles y divinos y sólo un cuarto es el mundo visible y mortal. Así el universo manifiesto es sólo un cuarto de la creación. La manifestación del mundo sutil de la luz en la visibilidad se llama la realización del “reino de Dios en la tierra”, al que “los maestros conocen y sirven”, como se dice en la Gran Invocación.

En el himno Purusha se describe al Señor como que tiene miles de cabezas, “sahasra shirsha”. Podemos meditar las cabezas de todos los seres creados como las cabezas del Señor en diversos cuerpos, podemos incluso visualizar el espacio-globo, el sol-globo y los diversos globos planetarios así como los átomos como sus cabezas. En esto podemos sentir el aspecto cósmico de su presencia en el loto de mil pétalos de nuestro centro principal, el sahasrara, el centro con mil rayos.

El ritual del sacrificio del Hombre Cósmico describe el surgimiento de la creación en su proceso de involución, en el camino desde la unidad hacia la multiplicidad. En el proceso evolutivo, ocurre también el sacrificio del hombre, en el que se sacrifica el ser inferior en el Ser Superior y entonces la unidad humana de conciencia se sumerge en la conciencia cósmica y por lo tanto experimenta yoga, el estado de la existencia una. El servicio es una etapa preliminar de sacrificio, que conduce finalmente al sacrificio del propio ser. Cuando el servicio se hace con devoción y como un acto de dar al Hombre Cósmico, comenzamos a experimentar que en las diversas formas siempre encontramos al Uno, al Hombre Cósmico, y esto nos mantiene en la vibración de gozo.

K.P. Kumar: Sankhya. La Doctrina Sagrada / Notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Lecciones sobre Purusha Sooktam. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.