La Madre del Mundo

Los Regalos de la Madre

Mother of the World - N. RoerichLa relación entre la naturaleza y el hombre es como aquella entre una madre y su niño. La madre nos ha dado el cuerpo; ella guía y ama al niño. La Madre Naturaleza nos proporciona protección y alimento. A través de nuestro ambiente, ella nos da muchos regalos que nos encantan y alimentan. Tenemos que ver la belleza de esos regalos y entender que derivan de la Madre. Mientras no entendamos los regalos, puede que incluso pensemos que la naturaleza es cruel. Sin embargo, en la naturaleza no hay crueldad; ella es abundante y está llena de amor por sus niños. Incluso el dolor sólo muestra a la naturaleza trabajando: ella intenta protegernos, y porque es sabia, nos da el dolor como indicación de que necesitamos prestar atención a un problema y estamos protegidos.

Cuando honramos a la Madre y pedimos sus bendiciones, ella nos protege de situaciones peligrosas. Cuando deseamos algo, ella no satisfará aquellos deseos que han de traernos problemas. Ella se asegura de que recibamos sólo las cosas adecuadas y de que no nos desviemos y suframos. La naturaleza atrae a aquéllos que entienden y respetan sus leyes; y nos toma así entre sus brazos. El símbolo del abrazo de la naturaleza es tan viejo como la creación misma. Se representa visualmente como la Virgen María con el niño Cristo junto a su corazón. Cuando el espíritu se despierta en el hombre, la Madre toma en su brazo al recién nacido hijo de Dios y lo lleva a su corazón. En la persona mundana, el hijo no ha nacido todavía porque sólo está activa la conciencia material.

Madre y Padre

La creación entera es la red o el velo de la Madre del Mundo. El velo la rodea como la aureola de un arco iris con los colores de los siete planos. Ella es la madre espiritual de toda forma y la portadora del Padre. Ella es la expresión radiante del Uno absoluto; Él es el trasfondo del cual ella aparece. En relación con el Dios absoluto, la sustancia principal es femenina, porque en todos los planos la base es masculina y la proyección que aparece fuera de ella es femenina. En las escrituras de Oriente, la sustancia principal se llama Shakti, la Madre del poder. La creación entera es el juego de Shiva y de Shakti, o del padre y de la madre. Shakti es doble: ella es tanto materia como fuego que revive la materia. En Teosofía, los aspectos materia y fuego se consideran separados, y el aspecto fuego se cree que es el hijo. Cualquier nombre que se le dé, es la energía de la Madre que guarda las diversas cosas junto con su fuerza magnética. En una familia, el amor de la madre mantiene a la familia unida como una unidad. Ella es la espina dorsal de la familia y el puente perfecto entre el padre y el hijo. Como alma, somos el hijo. Estando en la conciencia del alma nos permite tratar correctamente a la madre y el padre.

Se dice que el amor de la Madre transmite la visión del padre. A través de los ojos de ella, el padre, o el espíritu, pueden ver y llegan a ser visibles a nosotros. ¿Quién ve, en realidad, a través de nuestros ojos cuando miramos a las personas con amor?

El padre sólo puede ser experimentado a través de la Madre; al principio no lo conocemos. Es por eso que nos llaman los “Niños de la Viuda” y de los “Hijos de la Virgen” en espiritualidad. El nacimiento virginal del hijo de Dios se entiende muy mal. Cada hijo de Dios es producto de la virginidad. La trayectoria del discipulado consiste en esforzarse por la pureza interna y externa. De esa manera nos unimos con las energías de la Madre para poder ser hijos de la virgen. La Madre puede levantarnos al estado de pureza y de ser por medio de su gracia. Maria fue una madre de gracia. La idea antigua de la “concepción inmaculada”, tal como se expresa en la sabiduría antigua, no tiene nada ver con el embarazo del que Jesús nació. Maria estuvo siempre en el trasfondo y preparó a su hijo para que pudiera recibir la gracia y realizara actos de Buena Voluntad que inspirarían a todo el planeta. Jesús fue un hijo de la virgen porque fue puro desde su nacimiento. Es por eso que le llaman el hijo de la virgen en las enseñanzas esotéricas. Ocurre frecuentemente que agraviamos a un Maestro con nuestra interpretación sólo porque realmente no entendemos los conceptos antiguos de la sabiduría.

Honrando las Energías Femeninas

La presencia de las mujeres puede elevar al hombre a los planos más sutiles de la conciencia. Sin embargo, hay también historias que representan a las mujeres como malvadas y pecadoras, como distracciones en el camino de la espiritualidad. Todo esto depende de cómo entendamos las energías femeninas en la creación y de cómo sea nuestra actitud hacia ellas. Encontramos la naturaleza femenina a través de nuestra madre, hermana, esposa, e hija. El hombre debe satisfacer sus deberes en esas cuatro dimensiones de la mujer. Si no lo hace, incurrirá en un error por el cual pagará caro. No debemos lastimar nada de la naturaleza femenina. Mientras se desdeñe, se explote, y se abuse a las mujeres, negamos el principio femenino que es un símbolo especial de la Madre. Consecuentemente, la Madre nos rechaza a su vez. Nos veremos en apuros y no podremos continuar en nuestra trayectoria. Caeremos en la ilusión y nos enredaremos en ella.

Ilusión es también una energía de la Madre que se llama Maya. El dinero y el estado social, las relaciones y los deseos, pueden hacernos caer y sumirnos en una oscuridad impenetrable. Incluso los maestros pueden caer en ilusiones. Es muy difícil penetrar los velos de la Madre, de la materia. Así también se llama Durga, la “Madre Impenetrable”. Ella está parada en el umbral entre la verdad y la ilusión. Una vez que ganemos la buena voluntad de la Madre, ella nos ayudará a librarnos de los velos – “Isis se devela”. La Madre está más cerca de nosotros que el padre; tenemos una relación íntima con ella. Por tanto, es más fácil seguir la trayectoria de adorar la verdad como la Madre. La trayectoria directa al padre es un camino doloroso mientras que la trayectoria a la iluminación a través de la Madre es hermosa y presenta alegría en cada una de sus partes. Jesús era también un adorador de la Madre y siguió esta trayectoria.

Existe un gran maestro femenino en el Himalaya que simboliza la energía femenina. Ella es la estrella guía para toda la Jerarquía y se llama Sailaputri. Con frecuencia, cuando la Jerarquía necesita solución para una crisis, Sailaputri se ocupa de ello. Se la describe en las escrituras y también en el libro del Maestro E.K.: “Sacrificio del Hombre.” Se dice que un león la acompaña constantemente. H.P.Blavatsky la llama su “joya preciosa, la estrella del mar.”

De Belleza Radiante

Las dimensiones de la Madre del Mundo son inmensurablemente grandes; ella no excluye nada ni nadie. Cuando honramos a la Madre, debemos visualizarla como una mujer muy hermosa. Así, las corrientes etéreas en nosotros se organizan por magnetismo. Podemos imaginar a la Madre cómo se sienta en una flor de loto y sostiene flores del loto en las manos. El loto simboliza el principio del desenvolvimiento, y la Madre rige la creación. Ella revela los planos, y cada plano es un loto que se desarrolla a través de la evolución. El pensamiento poético en los videntes agrupa muchos lotuses en varios colores alrededor de la Madre.

Sus palmas pueden también estar abiertas. La mano derecha con la palma hacia arriba lo que significa protección, y la mano izquierda hacia abajo, dando el comportamiento. Ambas manos son manos que dan el cumplimiento.

Contemplar sobre una tal forma de la Madre, un aspecto noble de belleza deslumbrante, nos permite que despleguemos sus energías dentro de nosotros y, haciéndolo, experimentaremos Su presencia. La cara de Maitreya el Señor se asemeja también a lo descrito; es una cara muy hermosa con los ojos llenos de vida. Es masculino tanto como es femenino. Tales formas tienen el efecto muy especial de la belleza y permiten una manifestación más rápida de nuestras metas espirituales.

Cuando irradiamos vibraciones puras, la Madre nos da su presencia en forma de un aroma. Hasta que alcancemos esta fragancia natural, se nos sugiere –como discípulos espirituales- el utilizar la esencia de sándalo puro. Este construye una capa protectora alrededor nuestro en el plano sutil, que mantiene alejadas a las fuerzas inferiores y permite que vengan a nosotros seres superiores.

Una persona con un cuerpo etérico puro es alguien que irradia luz. Cuando invocamos la luz del mundo, la Madre del Mundo, debemos hacerlo a través del centro de ajna – como una luz de blanca oro o de diamante. La luz atravesará todos los centros en cada parte del cuerpo para purificarlos. Con la visualización de la luz, experimentamos la Madre en forma de luz y, así, logramos la ausencia de forma a través de forma.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Hércules. El Hombre y el Símbolo / Notas de seminarios / The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.