El Secreto del Alba

Oscuridad y la Luz de la Existencia

DawnEl cielo y la tierra, el día y la noche, el alba y el crepúsculo son parte de los símbolos universales que seguimos experimentando consciente o inconscientemente. La noche y el día son relativos para nosotros, porque estamos viviendo en el planeta. Si dejamos su influencia, ya no existe nada que pueda ser llamado día o noche. Se dice que existen entonces en un estado de fusión. La dualidad sólo existe si descendemos. El espíritu descendiendo hacia un cuerpo queda condicionado, esto es, limitado por él. Es por ello que mientras somos terrenales, existe la interacción de los tiempos de luz y oscuridad. Cuando nos elevamos sobre ésta, y nos enlazamos a la fuente de la que emergen la luz y la oscuridad, podemos vivir más allá de los ciclos alternos.

La llave para esto es el camino del yoga. No es el sendero de luz o de oscuridad, sino el sendero medio. Donde no hay ni día ni noche, tenemos el estado yóguico.Allí no estamos en la personalidad, pero tampoco la negamos. Impregnamos la personalidad con la calidad del alma, y así el espíritu y la materia se equilibran. Al amanecer, cuando el día y la noche se encuentran, ambos concuerdan. La oscuridad se retira, pero la luz total aún no está allí, es algo intermedio. Por lo tanto, es el mejor momento para todos los ejercicios yóguicos.

Savitri

El amanecer representa, el enlace de conciencia que nos lleva del sueño, a la conciencia del despertar, y la que también hace que el hombre salga de la muerte a la vida. En el simbolismo Puránico esta conciencia enlazada se llama “Savitri”, la luz que aparece después del crepúsculo y antes del alba. Savitri es la luz siguiendo al alma, que está enterrada profundamente en la noche de la materia. En una forma poética, la historia de Savitri narra que ella se casa con un hombre llamado Satyavan (portador de la verdad), el cual muere un año más tarde, pero Savitri sigue al portador de la verdad y lo hace que retorne, del reino de la muerte a la vida. Sri Aurobindo describe esta historia en su gran epopeya: Savitri. El portador de la verdad es el sol, puesto que él mismo, no representa la verdad, pero contiene en él mismo lo que está más allá de él. El disco solar es un velo para la Luz, que es la base de toda la creación. En las horas de la tarde, el portador de la verdad se retira hacia el interior de materia y la verdad se oculta. En las horas del alba, el portador de la verdad surge de la materia una vez más y se convierte en el salvador. Savitri representa la luz liberada del alma, llamada Savitur en el mantra de Gayatri. Es por ello que, especialmente durante las horas del alba, debemos contemplar en la luz del sol y cantar el Gayatri, el que invoca la energía solar hacia nuestro interior a través del sonido. Podemos concientemente, invocar esta energía hacia nuestro interior a través del centro ajna.

Las Energías del Alba

El efecto del amanecer sobre los seres de la tierra no es tan simple como nos parece. Alrededor de 90 minutos antes de que el sol aparezca sobre el horizonte del Este, una gran onda de energía se extiende sobre esta parte del planeta. Alrededor de 30 minutos antes de la salida del sol, una segunda onda de energía, aún más potente, corre a través de la atmósfera. Procesos químicos en el cuerpo y procesos en la conciencia se ponen en movimiento. En ese momento, la atmósfera contiene mucho prana, la fuerza vital, y es un momento propicio para trabajar con la respiración. Si es posible, debemos exponernos a los rayos del amanecer y utilizar sus energías, porque ellas contienen la llave a la vida, la salud y la experiencia.

Desafortunadamente frecuentemente, nos sentimos soñolientos durante las horas del alba porque la materia en nosotros es tan resistente, que rechaza recibir la luz. El alma quisiera levantarse temprano, pero a la personalidad le gusta le gusta disfrutar de la conversación al anochecer y cuando el despertador suena por la mañana, el cuerpo dice, no. Así el karma del pasado nos inhabilita para levantarnos temprano en la mañana. No obstante, si deseamos conducir una práctica espiritual seria, tenemos que asimilar las energías del alba. Sin embargo, el amanecer ya comienza a las 2 ó las 3 de la mañana, esto es difícil, pero es deseable fijar un ritmo y levantarse antes de las 5 de la mañana.

Como preparación se recomienda limpiar la lengua y los dientes y tomar una ducha, descargar los intestinos y la vejiga, y ponerse ropa limpia. Durante los primeros momentos después de levantarnos, no debemos apresurarnos a comenzar nuestras actividades, sino, mantener una velocidad lenta y tranquila. Si estamos suficientemente silenciosos internamente, durante el alba, podemos sentir cómo va a manifestarse el día, porque durante este tiempo recibimos el principio semilla y podemos darnos cuenta de todo lo que está brotando de él. Si entendemos el micro, también entendemos el macro. Esta tipo de trabajo con la ley de correspondencias es trabajo del alma.

La Luz de la Conciencia

La conciencia objetiva no puede entender totalmente todo el misterio del despertar. Incluso las escrituras más sagradas no tienen éxito al describir comprensivamente, los secretos del amanecer; éstos tienen que experimentarse. Los grandes maestros del planeta observan al alba llenos de asombro y son cautivados por su belleza, porque cada mañana, los devas del quinto plano, llenos de compasión, hacen una visita al planeta. Estos devas también son llamados Manasa Devas, los Kumaras, los Señores de la Llama. Ellos traen las energías espirituales tanto como las materiales. A través de ellos conseguimos lo que se necesita para el cuerpo material y para la espiritualidad. En el primer amanecer de la vida humana, hace 18 millones de años, ellos despertaron el principio mental en el hombre. Cada vez que pensamos en ellos, la luz de la conciencia continúa irrumpiendo.

Una vez al mes, durante 24 horas, inmediatamente después del punto de la Luna Nueva, los Kumaras nos visitan en mayor medida, y nos visitan también anualmente en el mes del Capricornio, el amanecer del año. Así, cada vez que el sol está en Capricornio, nos trae rayos muy especiales. Ellos nos ayudan a hacer la mente transparente, a ascender hacia el espíritu y a liberarnos de la materia. Por tanto, Capricornio es llamado, el signo del nacimiento de los dioses, los devas, y el curso aparente del Sol hacia el Norte, que comienza ahora, se ve como el movimiento ascendente del espíritu. Al momento del amanecer, comenzando desde Cáncer, las fuerzas materiales aumentan otra vez. Capricornio es el Este, Cáncer es el Oeste. Los astrólogos los llaman ascendente y descendente.

Cada año, en el solsticio, el 22 de Diciembre, cuando el sol entra en el signo de Capricornio, sucede el nacimiento del salvador. Pues este día marca el amanecer, y el Sol es el salvador del Sistema Solar. En la vida del gran maestro Jesús, encontramos una correspondencia con este tiempo clave, porque de acuerdo con comprensiones esotéricas, Jesucristo nació en esta época. En el Nuevo Testamento, tres sabios vinieron del Oriente siguiendo el descenso de una estrella blanca y radiante. Vieron cómo la estrella de cinco puntas bajaba a la Tierra y presenciaron nuevamente el nacimiento de un salvador. Este descenso de la estrella de cinco puntas no es, sino el descenso de los Kumaras, los devas del quinto plano. Las personas muchas veces no saben por qué en el mes de Capricornio, ellos preparan luces en forma de una estrella de cinco puntas, pero ésta, les recuerda el nacimiento de la luz de la conciencia. Para los que están listos, este nacimiento ocurre diario, mensual y anualmente.

Fuentes utilizadas: K. P. Kumar: Hércules. / notas de seminarios / E. Krishnamacharya: Book of Rituals. The World Teacher Trust / Ediciónes Dhanishta España.