Fuego y Llama

Fuego Visible e Invisible

Fire and FlameCuando miramos un trozo de madera, vemos la materia, pero no el fuego que se oculta en la materia. ¿Dónde está el fuego en una vela antes de que ésta se encienda? Está ya allí, pero aún oculto. Al encenderlo, iniciamos un proceso en el cual el fuego contenido en la vela se manifiesta como llama. La cera contiene el fuego que se acumula en el pabilo donde da a luz a la llama. Sin el oxígeno en la atmósfera, vida en el espacio, la llama no puede arder. Y sin el fuego en la cera, la llama no puede existir tampoco. El material de la vela se expone al calor y se derrite; se transforma constantemente para que la llama continúe ardiendo.

La materia, que libera el fuego contenido en la cera, es un aspecto de la llama. Otro aspecto es el fuego que existe en el espacio. Desciende a la vela en forma de oxígeno y permite a la llama arder. El fuego en la materia así como el fuego en el espacio no se reconocen. La única posibilidad para que realmente veamos el fuego es verlo en forma de llama. La llama es el puente entre el fuego invisible en la materia y el fuego invisible en el cielo. Es un medio entre lo desconocido y lo conocido. De igual manera, hay tres etapas de existencia: la existencia pura, la existencia material, y la existencia entre ambas, en la que puede experimentarse la materia y el espíritu. El alma es el medio o el canal a través del cual el espíritu puede descender a la materia.

Decimos que no hay nada entre dos objetos, solamente espacio. No podemos percibir el fuego que existe en el espacio, porque existe en la forma más sutil del éter. Es de naturaleza eléctrica. Nadie ha podido “ver” aún la corriente eléctrica; no obstante, sabemos que existe y que puede ser utilizada. No tiene forma ni color, sino una vibración – el sonido zumbante. Si tocamos un aparato eléctrico, se puede sentir el fluir de la electricidad: nos convertimos en electricidad.

Los Tres Fuegos

La electricidad es la forma más refinada de vida en el espacio. También es conocida como conciencia pura, la conciencia del trasfondo de todo lo que existe en la creación y de lo que todo emana. El Maestro Djwhal Khul, cuyo nombre significa “una guirnalda de fuego”, habla del fuego eléctrico y del fuego cósmico en sus libros. En las Escrituras, el fuego es conocido como el “Padre en el Cielo.” Dios existe siempre, pero Él sólo puede ser percibido si desciende en forma de llama. Si asumimos que el espacio absoluto es Fuego Eléctrico o Espíritu, la llama es el Alma o el Fuego Solar. La energía, que anima la materia, es el Fuego por Fricción o también la Actividad Inteligente. Anima la materia en el mineral, la planta, el animal, y el reino humano. La mente superior es la llama de la luz del alma. Mientras no funcionemos como almas, no podemos percibir el fuego eléctrico porque existe más allá de lo subjetivo.

En verdad, no existe más que un fuego en tres estados: el Fuego Eléctrico en el espacio se expresa como Fuego Solar y Fuego por Fricción. Los tres signos de fuego del zodiaco simbolizan esos tres grandes fuegos. Sagitario representa el fuego dentro de la materia, Leo representa el fuego que transforma, y Tauro, el fuego eléctrico. Para todo, del átomo al cosmos, el fuego, o la energía absoluta, forma la base. Es la esencia de toda la existencia y está presente en todo en forma latente. El fuego vigoriza y estimula; transforma lo denso en sutil, y viceversa. La Biblia dice: “Nuestro Dios es un fuego consumidor.” Él ha formado la entera creación con la ayuda del fuego, y a través del fuego puede absorberla de nuevo. Este fuego, el fuego en todos los mundos, se llama “Agni” en los Vedas e “Ignis” en Latín. Yoga significa unificación, y Agni Yoga significa la unificación del fuego superior y la transformación por su presencia. Es un proceso para purificar todos los cuerpos, para establecer un cuerpo etérico puro, y para convertirse en uno con la luz. Todos los grandes Maestros han hecho esto. Pasaron a través del fuego y fueron purificados. Se sometieron al Plan Divino y han logrado las cosas más grandes para la humanidad.

El Ritual del Fuego

El Plan Divino se imita de manera simbólica por medio de rituales para dirigirse a las inteligencias correspondientes. Ya cuando leemos sobre Él, las inteligencias descritas se activan y despiertan en nosotros. Honrar el fuego es uno de los rituales más antiguos. Hay seres humanos que practican la espiritualidad y se sientan frente a una llama durante las horas del amanecer, porque durante este tiempo las energías ascienden mientras se retiran con la puesta del sol. Los Iniciados trabajan con la llama para reabastecer su voluntad, fundamentalmente cuando están ocupados en grandes tareas; entonces lo conducen todo de manera muy eficaz.

El encender un fuego externo es un símbolo del encender el fuego interno. La llama externa simboliza la conversión del fuego solar o de la luz. Podemos realizar un ritual del fuego e invitar al fuego dentro de nosotros. El ritual del fuego ayuda a quemar los instintos que nos son peligrosos. Cuando nos perturban pensamientos indeseados o emocionales, podemos encender una vela, mirar en la llama, visualizarla en nuestra frente, e imaginar como quema todas las impurezas en nosotros. Los pensamientos son productos del fuego. Los entregamos al fuego, le pedimos que queme los pensamientos impuros y que nos presente pensamientos llenos de luz. Sentados en silencio frente al fuego, podemos rogarle, “Por favor, quema los pensamientos que sean un problema para mí.” Sin embargo, no debemos manejar las energías invocadas de una manera incorrecta porque eso sería jugar con el fuego. Si le manejamos negligentemente, nos quemaremos. Ésta es una de las razones por las que la sabiduría profunda nunca se publicita. Está para los que la buscan.

Trabajando con Fuego

Para encender la chispa del fuego dentro de nosotros, se necesita aire. Éste es el trabajo que ocurre con la respiración. La llama crece cuando inhalamos y exhalamos consciente, lenta, suave, profunda y uniformemente. Si hacemos 27 (3 x 9) respiraciones de ese tipo antes de la meditación, el cuerpo se carga con fuego. El lugar del fuego es así el punto en el que la inhalación se transforma en exhalación y viceversa. El trabajo con la respiración puede quemar ciertos rasgos negativos de nuestro carácter y eliminar nuestras conexiones con las semillas del karma futuro.

Comer no es sino un ritual del fuego en el cual sacrificamos el alimento a ciertas inteligencias o a Devas y proveemos alimento al proceso digestivo. Si vemos la boca como un altar sagrado para el fuego, no consumiremos todo lo posible de manera irresponsable, porque habrá consecuencias. Debemos comer con una sensación de ofrecer el alimento al Señor del Fuego y mantener esta sensación. Una oración reza: “Doy gracias al Señor por el alimento disponible. Ofrezco este alimento al Señor del Fuego, para su distribución a los Devas dentro del cuerpo. Que el Señor esté satisfecho. Que los Devas estén satisfechos con este acto mío.”

De las direcciones, el Sureste es el lugar del fuego; idealmente, la cocina debería estar en esta dirección y el cocinar debería alinearse con ella. El Nordeste es el punto de reunión del espíritu y de la luz, donde la calma se transforma en voluntad; es bueno para la meditación y los rituales.

El sonido semilla del Fuego Cósmico es el sonido “Ra”; tiene el poder de purificar, de proteger, y de dirigir. RHA se conoce como el Dios del Sol entre los indios americanos. RHA-AAM es también el Dios del Fuego de los egipcios. El mantra RAM es el mantra más viejo en este planeta, mucho antes de que Rama viniera como encarnación de esas energías. RA representa el espíritu, MA representa la materia. Este sonido se recita y se escribe repetidamente para quemar impurezas en nosotros, y hacer así transparente nuestra personalidad. Esto también se llama trabajar con el fuego.

Cuando el fuego ha hecho su trabajo sobre el combustible, no hay nada que pueda continuar quemando la ceniza. La ceniza que queda al final de un ritual del fuego se considera sagrada, porque significa una parte de la materia que fue purificada por el fuego y le sobrevivió. De allí se originó la tradición de poner ceniza en la frente.

En consecuencia, la contemplación del fuego es uno de los ejercicios espirituales más importantes.

Fuentes utilizadas: K.P.Kumar: Agni. Su Simbolismo y el Ritual del Fuego / Notas de seminarios. Ediciones Dhanishtha, Barcelona.