El Solsticio de Verano

“La Meditación no es un hacer, sino algo que sucede”
Los solsticios y los equinoccios son los cuatro festivales más importantes del ciclo anual. Las energías están presentes en estos puntos cardinales y a través de ellas, poco a poco, se pueden desarrollar muchos niveles de sabiduría. Armonizándonos con ellas podemos obtener percepciones más sutiles.

Siguiendo los Ritmos de la Naturaleza

El Solsticio de Verano

Los Maestros de Sabiduría están trabajando intensamente para que estos festivales nuevamente sean integrados en las vidas de las personas y que los celebren. La Jerarquía quiere que nosotros, los discípulos de los Maestros, sigamos estos festivales que armonizan con la naturaleza. Así, nuestro sistema de energía puede adaptarse al sistema mayor de una forma que no sería posible de otra manera. Para esto, la Jerarquía nos da su presencia cuando los invocamos entre nosotros. Por medio de un alineamiento cooperativo, hacia los mundos internos, podemos recibir energías que están disponibles y estimularlas en nosotros. Nosotros, por lo tanto, deberíamos estar disponibles estos días y utilizarlos para reuniones grupales.

El Maestro CVV les pidió a sus seguidores que se reunieran en grupos en los solsticios y equinoccios así como también el 29 de Mayo (May Call, día en que podría llamar el Maestro) y el 29 de Diciembre (December Call, otro día en que Él podría llamar), y él dirigiría estas seis reuniones anuales. Todos los que siguen este sendero del yoga pueden entonces recibir un toque efectivo y estabilizar su conexión interna. El Maestro llama – si estamos listos, podemos responderle. Nos corresponde a nosotros realizar las preparaciones necesarias de modo que estemos disponibles cuando el Maestro nos visite.

Para seguir estos ritmos y leyes existentes en la Naturaleza está la actividad del 7º Rayo, por medio de la cual, el microcosmos se alinea con el macrocosmos. Cada uno de los cuatro puntos nodales del año traen un cambio direccional, y si nos armonizamos a esto, sucede la magia de la transformación interna.

Días de Consagración

Desde los más antiguos tiempos, en estas fechas se han realizado rituales; en la actualidad, casi todos ellos se han perdido. Muchas personas no saben el significado de los solsticios y los equinoccios y no ponen atención al cambio de la energía. Existen festivales religiosos alrededor de estos puntos cardinales, sin embargo, estos son aproximaciones y no son exactos. Debemos comprender las cualidades del tiempo, de otra manera hacemos de forma vaga las meditaciones sólo porque estamos en un solsticio o en un equinoccio. Pero si conocemos su importancia, podemos conducir un trabajo interno con una intención más profunda.

Los festivales deberían celebrarse siguiendo el calendario solar y no el lunar: El Sol representa la conciencia, la Luna representa nuestra habilidad de pensar; el Sol es estable, la Luna crea humores y caprichos. Los tres días alrededor (el día anterior, el propio día y el día posterior) de los puntos nodales son como días de iniciación, si es que comprendemos lo que está sucediendo en la Tierra en relación al Sol y en relación con nosotros. Las transformaciones no son posibles a través una mera comprensión teórica, o un ritual rutinario, sino sólo si nos armonizamos al gran Plan y si reducimos las actividades cotidianas en esos días. Entonces, los desarrollos correspondientes suceden.

Estos días son festivales de consagración; por lo tanto se recomienda sencillez y que no nos agotemos en la objetividad.No hay necesidad de alimentos especiales o ropa nueva. El significado interno es que en esos días recibimos alimento espiritual y las vestiduras sutiles del cuerpo de luz. Gradualmente obtenemos el cuerpo dorado y el diamantino.

El Curso del Sol hacia el Norte y hacia el Sur

Visto desde la Tierra, existe un curso del Sol, hacia el norte y hacia el sur. El eje Terrestre realiza un movimiento de inclinación y lo experimentamos como el movimiento aparente del Sol hacia el sur, hacia el norte y de regreso. Por 6 meses, desde Capricornio a Cáncer, el Sol se mueve hacia el norte. Espiritualmente esto significa el ascenso del alma sobre la materia. Al 21 de Diciembre se le ve como el día en que nace el Salvador.

En Aries en el equinoccio vernal, éste cruza el Ecuador. Para los seres en este planeta es el momento en que se alcanza el punto más elevado del espíritu. Para los que están preparados, habrán más iniciaciones que van más allá de las planetarias. Esto se celebra con la resurrección y la ascensión de Cristo.

El solsticio de verano en Junio 21, es la entrada del Salvador en nuestro sistema. Después de una aparente vuelta en U, el Sol comienza su curso hacia el sur. En el equinoccio de Otoño, éste cruza nuevamente el ecuador y llega al solsticio invernal del Trópico de Capricornio.

Los solsticios no dependen de que se viva en el hemisferio norte o en el sur. En el curso del sol hacia el norte, hay un movimiento hacia arriba fuera de la materia en el planeta, y en el curso hacia el sur, el movimiento lleva hacia la materia. Los equinoccios nos ayudan a experimentar el estado equilibrado de mente y materia. Es el estado óptimo de conciencia – el equilibrio- y es bueno para la práctica de Yoga.

El movimiento del Dios Sol a través de los doce signos del zodiaco se refleja en nosotros por un movimiento del alma, el ángel solar a través de los signos zodiacales internos. No es un movimiento circular: En Aries el ángel solar desciende desde círculos superiores y trae un nuevo impulso de vida. En Cáncer, el impulso desde las esferas sutiles desciende en el mundo objetivo. Por eso la posición de Cáncer es para el descenso del alma, para su nacimiento en el cuerpo físico. En Aries, la energía puede ser experimentada como un impulso eléctrico en la cabeza. En Tauro su color aparece como azul, en Géminis es como Aguamarina, entre el verde y el azul. En Cáncer este desciende como luz dorada en el centro cardíaco. El color dorado es de Buddhi. Deberíamos asociarnos con este color en el solsticio de verano y al mismo tiempo pasar la luz hacia otros. Haciendo esto también somos transformados.

La Presencia del Maestro y la Asimilación de la Luz

El Maestro es considerado como la personificación del Sol, el alma; su representante es el Instructor. El Maestro da su presencia en el centro cardíaco, y el corazón es regido por Cáncer. Por lo tanto, desde la antigüedad, la Luna llena de Cáncer es celebrada como la luna llena del Instructor. De ahí que el solsticio de verano nos provee con una gran oportunidad para confiar a nuestra alma que aspira a la presencia del Instructor y por lo tanto, recibir la Luz.

Para que nuestro cuerpo asimile la luz, necesita que el alimento que se ingiere esté lleno de luz – vegetales frescos y frutas que han recibido grandes cantidades de rayos solares, y también agua fresca y jugos. Con buenos materiales, el tejido corporal se refina y podemos construir cuerpos delicados pero poderosos. Las Escrituras, por lo tanto proponen que desde el Solsticio en delante, reorganicemos nuestra dieta, hacer respiraciones conscientes y profundas y absorber los rayos Solares a través del cuerpo. Esto permite un mejor flujo del Prana y construimos una casa ligera y llena de luz para vivir en ella como almas. Es como si volviéramos a entrar de nuevo en las formas de nuestro cuerpo. Nuestras casas deberían también ser puras, llenas de luz y limpias.

Agua y Aire

Cáncer es un elemento acuoso, regido por la Luna. Sin embargo, el solsticio de verano y Cáncer, como cuarto signo, están relacionados esotéricamente con el cuarto elemento, el aire, y con la pulsación del aliento. Trabajando con el aliento podemos purificar nuestro sistema y estabilizar nuestras emociones. Urano también trabaja con Cáncer por medio de la Luna, y la respiración rítmica trae la conexión con el aire espiritual. Esto permite elevarnos al espíritu. Hablando de forma Astrológica, entonces, nosotros le damos vuelta a la rueda y llegamos a Aries en lugar de caer en la materia por el camino descendente hacia Libra.

En los planos inferiores, el signo acuoso de Cáncer es un signo que refleja y distorsiona. Si en el momento del solsticio de verano, la conexión a la luz no se fortalece conscientemente -por visualización mental de las energías y por el recuerdo- nosotros con facilidad olvidaremos las intenciones del alma en los meses venideros, y nos dejaremos llevar por la actividad cotidiana. Precaución es la palabra clave para Cáncer, y deberíamos trabajar conscientemente con la conexión con el alma pensando en ello. El toque del Maestro en el plano Búdico, causa los ajustes necesarios, y por lo tanto podemos continuar el ascenso, aún durante el arco descendente del año.

El descenso del Dios Solar

Los primeros cuatro grados en Cáncer son de importancia particular. Se llaman Punarvasu, que sigifica “regresar de nuevo“ y “la morada“. Si por la correcta orientación, invocamos al Señor hacia nosotros, Él viene y habita de nuevo en nuestros corazones. El Hombre Celestial, actuando a través del Dios Solar, es el original y nosotros somos sus copias. Cuando él entra en nosotros, fortalece su arquetipo en nuestro sanctum interno, el loto cardíaco. Su impulso electromagnético moldea nuestra forma de acuerdo a su forma. Al irse moviendo hacia nosotros y nosotros en él, el Plan solar se ejecuta a través de nosotros. Ésta es la iniciación que recibimos en conexión con el solsticio de verano. Por lo tanto se recomienda, en el solsticio de verano y en Cáncer, la contemplación en el descenso del Dios Solar en nosotros.