¡Proyectemos la sensación de libertad derivada de la posibilidad de disfrutar de las cosas sin tener el deseo de conseguirlas, de poseerlas, de guardarlas. Intentemos que nuestras relaciones se basen en una verdadera aceptación y un interés sincero en vez de esperar que se nos aporte algo! Entonces nos sentiremos completamente satisfechos y felices con nuestra vida tal como es: Sentiremos la alegría del desapego.
El mundo fenoménico es mucho más atrayente, mucho más delicioso cuando dejamos de correr, de atrapar, de ansiar. Porque en ese momento, nuestro espíritu está presente, nuestros sentidos están abiertos y nuestra mente se relaja. En nuestra mente se abre un espacio maravilloso y enorme cuando nos desprendemos de la desesperación unida a «no puedo vivir sin …» Y cuando descubrimos la riqueza y la satisfacción en nuestras propia mente, también encontramos la respuesta a esa pregunta que nos hemos hecho a lo largo de nuestra vida: ¿Dónde puedo encontrar la satisfacción y la alegría?
Cuando somos capaces de vivir el presente, instante a instante, sin perspectivas de futuro, tomamos contacto con la existencia, nos relajamos y entonces el desapego sucede como algo natural.