Descripción breve:
El propósito de este libro es el poner a disposición algunas de las claves dadas a conocer por Madame H.P. Blavatsky en su clásico oculto “La Doctrina Secreta”, las que fueran desarrolladas más adelante a través de los escritos de Alice A.Bailey. La clave astrológica es necesaria para leer las Escrituras del Mundo y para comprenderlas correctamente. “Astrología Espiritual” trata de la evolución espiritual del hombre, para lo cual es necesario un claro concepto del orden espiritual del universo y del sistema solar. Se les recomienda este libro a todos los estudiantes serios de astrología, de simbolismo y de las ciencias ocultas.
Contenido:
La Formación de los Sistemas Solares; Los Tres Grandes Centros; Explicación a cerca de la Luna, el Globo y el Círculo; Correspondencias; Periodicidad; El Símbolo de la Tortuga; El Zodíaco y los Signos Zodiacales; Los Planetas y sus Aspectos; Los Ciclos Lunares; El Ascendente y las Casas; Índice Sánscrito.

Ediciones Dhanishtha, España 2006
ISBN: 84-88011-59-8

Muestra

7. Las Correspondencias

Ya se ha explicado, que cada punto en el zodíaco tiene sus correspondencias en los cuerpos de cada hombre. Por supuesto que cada átomo animal, vegetal y mineral tiene también todas estas correspondencias en su propio cuerpo o estructura. La correspondencia no está sólo en la forma física sino también en los vehículos y principios más sutiles. Por el momento tomemos el caso del ser humano. En todos los libros comunes de astrología, encontramos los lugares correspondientes de nuestro cuerpo físico en las signos zodiacales, lo que es sólo una aplicación parcial de una gran verdad. Por ejemplo, Aries gobierna la cabeza; Tauro la cara; Géminis los hombros y las cuerdas vocales; Cáncer los pulmones; Leo el corazón; Virgo el estómago; Libra el anillo alrededor del ombligo y el bajo abdomen; Escorpio los genitales; Sagitario los muslos; Capricornio las rodillas; Acuario las pantorrillas y Piscis los pies.

Esta información es utilizada por los astrólogos para localizar la porción del cuerpo que es afectada por la posición, aspecto, progresión, tránsito y la rotación diurna del signo. Por ejemplo, cuando Júpiter está en Aries la cabeza está bien formada, etc. Sin embargo esto sólo es verdad cuando el individuo está en el nivel de la personalidad. Pero si él está en la etapa de la individualización, su gráfico de las doce casas lo afecta en concordancia con el simbolismo de los signos. Por ejemplo, el ascendente denota la cabeza, la segunda casa la cara, la tercera casa, los hombros y así sucesivamente. Para un hombre que está por debajo del nivel de la personalidad en su evolución, Júpiter en la primera casa al momento del nacimiento le proporciona una cabeza bien formada y saludable, etc.

Este tipo de ubicación de los miembros del cuerpo físico en los signos y las casas tienen un propósito superior en la astrología espiritual. Si el individuo medita en los símbolos de esas casas zodiacales dentro de las partes del cuerpo respectivas, las células, los centros nerviosos y las glándulas de su cuerpo son estimulados de manera tal que esta persona se eleva pronto al nivel de la personalidad. Si medita en el simbolismo y la actividad de los planetas localizados en esas casas al momento de nacer, su progreso se acelera. Si el individuo particulariza este proceso de meditación en esas casas cuando los planetas están transitando esas casas, ésto lo ayudará todavía más. Cuando esa casa particular al momento del nacimiento está cruzando su meridiano diario, es el momento más favorable para esta meditación. Si él se asocia con personas nacidas con un ascendente que coincide con esa casa particular de su horóscopo, ésto le ayudará aún más. Lo mismo es el caso con las signos zodiacales cuando la persona está en el nivel de la personalidad.

Desde el momento del despertar de la conciencia del alma en él, empieza a vivir en la conciencia de grupo, con un contacto directo con aquéllos que se encuentran en el mismo nivel. En tal etapa, él debe especializar su actividad espiritual exclusivamente en el signo de su ascendente. Así pues, debe localizar entonces las partes de su cuerpo en el orden inverso de los signos desde el ascendente. Por ejemplo, el ascendente denota la cabeza, la duodécima casa denota su cara y así sucesivamente. Para entonces el alumno recibe su tercera iniciación. Él vive como uno en todos los corazones de sus condiscípulos. Todas las experiencias del grupo entero de discípulos se distribuirán igualmente luego de producirse un descenso.

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