Discretamente y en silencio, Saukumarya sanaba muchas veces junto con el Maestro EK. Muchas veces, cuando aparecían casos difíciles en el ámbito de la sanación, el Maestro EK decidía trabajar con Saukumarya. El Maestro EK incluso se trasladó a la residencia de Saukumarya (Radhamadhavam) el 22 de abril de 1977. Desde ese momento se produjeron muchas acciones conjuntas relacionadas con el trabajo de buena voluntad, y la sanación era una de ellas, una muy importante.

Muestra

Episodio 1

Fue el 14 de enero de 1976.

Durante las auspiciosas horas del solsticio de invierno (del calendario lunar), Saukumarya fue invitado a unirse a la “orden mundial de buena voluntad”.

En febrero de 1976 se encontraba viajando de Vijayawada a Visakhapatnam. El tren, el Howrah mail, salió de Vijayawada a las 6 de la mañana. Saukumarya tenía un asiento asignado al lado de la ventana, desde donde se podía ver el horizonte oriental. Todavía era invierno y el horizonte oriental estaba preñado de un color rojo que se iba transformando en naranja, señalando el parto del Sol bebé de Acuario. El amanecer es en sí mismo un suceso mágico y diario en el horizonte oriental, y mucho más durante el mes de Acuario. Acuario es el mes mágico del año en que todo tiende a ser sutil y silencioso.

Saukumarya estaba ensimismado en el amanecer. Cerró los ojos suavemente y se orientó a la transformación de colores que le ofrecía el amanecer. En su interior, el tono dorado se estabilizaba y comenzaba a penetrar desde la frente hasta sus plexos. Inmerso en el tono dorado, Saukumarya permanecía quieto.

Mientras tanto, el tren llegó a Eluru a las 7.15 en su primera parada. Saukumarya abrió los ojos y bajó al andén para relajarse un poco. Antes de volver a subir al tren, una pobre señora se le acercó corriendo,

con un bebé de meses en sus brazos, gritando en voz alta: “Mi hijo ha muerto mientras yo bajaba del tren. Por favor, ayúdeme”. Saukumarya todavía estaba en el estado de somnolencia derivado de una meditación profunda y, debido a esto, todo a su alrededor tenía un tono dorado. De manera abrupta y semiconscien- te, tomó al niño en sus manos. Inmediatamente, el niño se despertó y empezó a llorar mientras movía manos y piernas. La señora se emocionó, tomó de nuevo a su bebé, bendijo a Saukumarya y se marchó. Mientras tanto Saukumarya subió al tren, que se po- nía en marcha.

En retrospectiva, Saukumarya pensó en lo sucedido y sintió todo lo ocurrido como si hubiera sido un sueño. Cuando hizo introspección, volvió completamente a sus capas mentales de conciencia. Surgió la lógica. “¿Fue el tono dorado lo que revivió al niño? ¿Fue la mano invisible del Maestro a quien él seguía? ¿Estaba el niño realmente muerto? ¿Por qué corrió hacia él la señora? ¿Cómo sabía ella que recibiría ayuda de un extraño a quien no conocía?”. No encontró ninguna respuesta lógica en su mente. Seguía siendo un rompecabezas.

Saukumarya llegó a Visakhapatnam a las 13.15, se fue a casa y tras la debida ducha estaba listo para volver a su rutina diaria. En las horas de la tarde se reunió con su guía, el Maestro EK, y le preguntó sobre lo ocurrido. El Maestro le dijo, sonriendo: “Es el tono dorado. Ahora trabaja a través de ti, ya eres miembro

de la orden mundial de buena voluntad, y la sanación es parte de ese trabajo. Sucederán muchos episodios más, mantente abierto”. Saukumarya se sintió aliviado.