Descripción breve:
No hay ningún camino adecuado para el hombre sin la ayuda de la Luna. La Luna ha sido designada como la promesa de Dios al hombre, tanto en lo que concierne al día de la liberación como a alcanzar la tierra prometida. La Luna es el Arco de la Alianza.

 

Muestra

Capítulo IV – La Luna, Marte, Saturno

En la tercera iniciación, en donde el alma trasciende la personalidad y la lidera, cesa el impacto de la Luna en el hombre. A la Luna (la personalidad) se la somete a una gran crisis a través de Marte y Vulcano. El hombre permanece en una encrucijada, en donde se enfrenta a sí mismo y a sus propias limitaciones. Queda completamente atrapado y totalmente acorralado. En estas situaciones, cuando el hombre se atiene a la ley, sacrificando todo lo que ha de sacrificarse por la ley, la gran ilusión de la personalidad, de su Luna personal, se disuelve y da paso a una nueva vida liberada. Hasta ese momento, el hombre se mueve de aquí para allá entre medio de fuerzas rotatorias, viajando en estado de confusión. La vida lo hace oscilar arriba y abajo, y él se mueve ciega e inconscientemente. Pasa por varias encarnaciones, moviéndose de un lugar a otro. Lucha por la felicidad, por la paz, por la prosperidad, por la salud, etc., que lo seducen en el día a día, una vida tras otra, durante muchas vidas. No conoce ni el cómo ni el porqué de las cosas.

Llega un momento en la vida del hombre en que este llega a un estado en que se agarra a la ley, se da cuenta de los valores de la ley y, finalmente, decide atenerse a la ley. Decide moverse únicamente en sintonía con la ley y no de otro modo, a pesar de las circunstancias y de las necesidades inminentes. Eso es debido a que conoce la importancia de adaptarse a la ley y las consecuencias de la desobediencia. Las historias de los iniciados se erigen como ejemplos. Resistieron todas las pruebas y tribulaciones al tiempo que defendían la ley. No eligieron la conveniencia. Prefirieron ofrecer su propia vida por la ley en lugar de conservarla. Todo ser humano, en un punto u otro de su sendero de evolución, ha de tomar esta determinación. Mientras se aferra a la ley, uno se abre camino en la luz luchando con la personalidad. Es valiente, encuentra los ángulos de resistencia con el poder de Marte y surge triunfante. Esto le ocurre necesariamente a un verdadero discípulo que se vuelve hacia dentro para encontrarse con su propia personalidad. No fantasea más con su personalidad, como es el caso del hombre mundano.

La Luna (la mente) es la que reúne, mientras que el Sol es el que distribuye. La Luna reúne los resultados, produce el crecimiento y desarrolla el volumen. Mientras que la Luna preserva, Saturno consolida y Marte forma el triángulo mediante las fuerzas de involución para reunir, preservar, desarrollar y consolidar la materia. Por lo tanto, la Luna, Saturno y Marte son conocidos como la tríada inferior que construye el material alrededor del hombre, el morador interno. El material que uno desarrolla a su alrededor le condiciona sutilmente, e incluso lo aprisiona. Observad como la araña desarrolla una red bien diseñada alrededor de sí misma, en donde finalmente, queda atada a ella. Ved también como un caracol construye un caparazón en su cabeza y ¡se mueve con una carga sobre la cabeza!

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