Descripción breve:
El discipulado es un proceso de transformación del hombre de su estado de ignorancia al estado de Luz. En el sendero él se encuentra a sí mismo. Un verdadero discípulo vive ocultando la Luz dentro y trabajando silenciosamente para su ulterior resplandor. El derrama la Luz en silencio y con sencillez. Un ejemplo tal de la condición de discípulo es K. V. Sastry Garu, cuya historia es inspiradora para aquellos que recorren el Sendero de la Luz en simplicidad. El hacerse consciente de la Verdad requiere de candor. El lector encuentra este candor, en la vida y los acontecimientos de la historia de Sri Sastry Garu.

Contenido:
Introducción; El Entorno; La Familia; Iniciación; Educación y Empleo; Servicio Publico; La Familia; Sintonía con Dios; Ascensión.

Muestra

Capítulo III: Iniciación

Sámbhudu creció bajo el cuídado de unos padres muy benignos que servían a la Divinidad. Él también se sentía profundamente inclinado hacia todas las actividades teístas. Todo el mundo hablaba de él en el pueblo. La gente solía decir: “De la casa de los cisnes sólo salen cisnes y no grullas. Este niño será también como su abuelo, un benefactor de la sociedad humana”. Era el niño preferido de todo el vecindario, listo para ayudar en todo momento. Su actividad social iba mucho más allá de su edad. Cuando Sámbhudu tenía doce años se le confió la pesada, pero agradable tarea, de llevar los recién preparados mangos en adobo, desde la casa de su abuela materna a la casa de sus padres, atravesando los campos, de un pueblo a otro, a una distancia de cinco kilómetros, en verano.

Andhra Pradesh es mundialmente famosa por sus mangos en adobo (mango pickles). A los habitantes de Andhra Pradesh les encantan los pickles de mango y son conocidos como comedores de pickles. Entre los innumerables pickles que preparan, el pickle de mango es la estrella más brillante en el firmamento. El verano es la estación de los mangos para los Indios. Las mujeres se ocupan en verano, preparando el pickle de mango para su consumo durante todo el resto del año. Se reúnen en grupos familiares y colectivamente preparan tarros y tarros del pickles.

Los mangos se cortan en pedazos, los remojan en sal, y son expuestos a los rayos del sol para su conservación. Así se cargan de energía solar. Más tarde, se mezclan con chile en polvo y semillas de mostaza y son almacenados en aceite de ajonjolí. El chile en polvo, las semillas de mostaza y el aceite de sésamo son todos, agentes generadores de calor Los pickles generan calor para neutralizar el calor del verano. Éste es un principio ayurvédico que consiste en neutralizar el calor con el calor, y el frío con el frío. El Ayurveda sugiere un baño de agua fría en invierno y un baño de agua caliente en verano. “Símilis simílibus curantur”; este principio homeopático es también un principio ayurvédico desde hace miles de años. ¡El Ayurveda trata las fiebres venenosas con el veneno de las cobras! El Ayurveda dice – ushnam ushnena seetalam, es decir: “Para combatir el calor, aplicar calor”. Las costumbres alimenticias se desarrollan según las condiciones climáticas del lugar. Comiendo los frutos, las verduras, las hortalizas y los cereales de cada estación, el cuerpo se pone en sintonía con las estaciones de la naturaleza. Basada en este principio, la tradición del mango en adobo se ha establecido desde los tiempos más antiguos.

En verano, las señoras de la casa, están en un ambiente festivo, mientras ellas preparan los pickles, tan sabrosos como les es posible. Ellas mezclan su amor por la familia, junto con los ingredientes del mango en adobo. De hecho, el amor familiar constituye un importante ingrediente en la preparación del mango en adobo. Los hombres de la casa prueban el pickle y lo aprecian. Cuando las preparaciones de los pickles están listas, éstos son distribuidos entre las familias. Era un trabajo en comunidad entre familias de vibración sirnilar.

La abuela de Sámbhudu le encomendó que llevara a casa dos tarros de cerámica de diez kilogramos cada una. La distancia a recorrer era de unos cinco kilómetros. Él comenzó por la mañana, poniéndose los dos tarros de pickles sobre sus tiernos hombros. Él era conocido entre los niños como un trabajador eficiente, un servidor y un muchacho, con una buena voluntad fuerte. La abuela lo sabía y por eso le encomendó la tarea a él. Sámbhudu se puso a caminar por una senda del campo, atravesando los arrozales. Al tomar la carga sobre sus hombros tomó también el santo nombre del Señor en su boca, vía Buddhi y Manas. Cantando la gloria del Señor él se movía ligero, sin acordarse de la carga de pickles. Estaba embebido en Dios y así caminaba hacia adelante.

¡Y he aquí que en el camino, por los calurosos arrozales, encontró de repente una cobra blanca, de cuerpo radiante (¿debido al reflejo de la luz del sol?) ¡con una gema resplandeciente en su frente! El joven Sámbhudu se la quedó mirando. El nombre del Señor estaba siendo emitido, ya no, por medio de la lengua, sino en el corazón, por medio de la lengua de la mente. Sus ojos se cerraron. Él estaba escuchando la impronunciada Palabra Sagrada del Señor en la Gruta del Corazón. Se quedó profundamente pensativo en el Sonido de Anahata. El tiempo se detuvo para él. Sin saber cuánto tiempo transcurrió interiorizado de aquel modo. Abrió los ojos lentamente, ¡y he aquí que la cobra ya no estaba! Se quedó perplejo. ¿Sucedió en realidad? Era la pregunta. La respuesta le vino desde su interior: “¡Sí, lo es!”. Si es así, ¿dónde está ahora?”, preguntó. Pero no hubo respuesta en su interior. Miró a su alrededor y todo estaba en el más absoluto silencio. Los áridos rastrojos de verano daban una profunda y silenciosa presencia. Puso de nuevo el nombre del Señor en su boca y siguió caminando. ¡Durante las curvas del camino, los tarros de pickles se mantenían estables sobre sus hombros!

Sámbhudu se puso a contemplar en lo ocurrido. Parecía estar situado entre la conciencia objetiva y subjetiva. Le resultaba confuso distinguir entre lo real y lo irreal. Era un nuevo despertar, que no podía conectar con su pasado entrenamiento espiritual, que existía en él como una tendencia. La práctica espiritual pertenece al alma y continúa a lo largo de muchas reencarnaciones, como el hilo de una guirnalda que pasa a través de muchas flores. En el plano mental continúa el programa de la vida presente, mientras que en el plano superior prevalece el programa espiritual. Algunas veces, en el buscador de la verdad, la conciencia cambia del mental a los planos búddhico y átmico. Éstos se desconectan del programa de la personalidad y se conectan con el programa superior (del Alma). Las condiciones locales se suspenden y prevalece la condición espiritual. La cobra que vio no era de esta Tierra, sino de Luz. En el discípulo, ambos programas se conectan entre sí de vez en cuando y producen la necesaria iniciación.

En cuanto llegó a casa, y le entregó los tarros de mango en adobo a su madre, él, una vez más se quedó absorto en el silencio interior. El hijo tan activo, que estaba ocupando la atención de la casa con conversaciones jocosas, estaba en silencio. La madre observó a su hijo y se lo comunicó al padre. Sri Jagannadha Sastry se acercó a su hijo y suavemente le preguntó. El hijo de 12 años le explicó maravillado todo lo que le había ocurrido en el camino. Sri Jagannadha Sastry estaba gozoso. Se dio cuenta de que lo que su hijo habia visualizado era el Kundalini, y estaba perplejo como consecuencia de ello. Tocó suavemente la espalda de su hijo. Amorosamente, él acarició a su hijo, de la cabeza a los pies. Luego le dijo a su mujer: “Este hijo nuestro es un niño bíenaventurado; es un yogui, un yogui natural de nacimiento. Ha nacido con una misión. Hemos sido bendecídos”. Diciendo esto se regocijó en su interior por la realización de su joven hijo.

Desde entonces Sánbhudu visualizaba de cuando en cuando, el poder de Kundalini en un color blanco radiante, hasta que exhaló conscientemente su último aliento.

Sri Sastry Garu

Sri Sastry Garu

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